La Web de ALFONSO ESTUDILLO
  • ARTÍCULOS DE OPINIÓN
    Año 2001

    HOY COMO AYER

  • Que echas un vistazo al mundo y tienes que volver la vista asqueado de todo cuanto sucede a lo largo y ancho de este planeta en el que el hombre se auto califica de humano, de inteligente y, para más coña, dice ser el rey.

    Guerras por aquí, guerras por allá, asesinatos a mansalva, agresiones a diestro y siniestro, violencias sin tasas, robos por doquier, violaciones de todo tipo, usurpaciones de todos los derechos, hambres, piojos, miserias... Y luego los medios empercochándolo todo hasta la náusea. Con lo de las vacas locas, con toda esa pseudoamenaza de llenarnos el cerebelo de macrófagos espongiformes, han puesto a caer de un burro a más de media humanidad, a toda esa gente que hasta ahora moría tranquilamente de sus humos tabaquíferos, de sus juergecillas etílicas, de sus estrés cotidianos o con sus bólidos a ciento ochenta por hora.

    Y qué me dicen de todos esos no menos enormes titulares porque los talibanes -o quienes sean- se han cargado unas cuantas estatuas de piedra del año del catapún. No tiene desperdicio: se lleven las manos a la cabeza por unas piedras mientras dedican un escuálido parrafito a decir que, además de las piedras, se han cargado a quince o veinte mil personas de las de carne y hueso.

    Si pudiéramos echarles un vistazo a los que están detrás del entramado bélico, a los que consienten la existencia de tantas violencias y usurpaciones de derechos y a los que mueven los hilos de tanta marioneta noticiosa, si la tufarada a dólares no nos hace volver la cabeza vomitando hasta las asaduras, veríamos que son todos los mismos de siempre, los dueños omnímodos de todo lo habido y por haber; los mismos que surten de armamento -el material que les va quedando obsoleto y caduco- a talibanes y kurdos o a guerrilleros descamisados de cualquier república bananera; los mismos que se «venden» a sí mismos tecnología punta armamentística para echar a los del turbante del Huerto de los Olivos; los mismos que le venden a Ud. la súper a treinta duretes del ala mientras ellos se la venden a tres centavos el galón; los mismos que le venden a Ud. los duros a ocho pesetas para que se compre su cochecito molón; y la tira de etcéteras.

    Por ahí aletea el llamado «espíritu de Seattle». Y ya comienzan a andar asociaciones como el Foro Mundial contra la Globalización. Poco a poco nos iremos concienciandos todos de la necesidad de soluciones globales para tanto desmadre.

    Por nuestros hijos y nietos. El mundo se lo merece.






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