La Web de ALFONSO ESTUDILLO
  • ARTÍCULOS DE OPINIÓN
    Año 2006

    MÁS ESTAFAS

  • La cosa esta de las estafas financieras, apropiaciones indebidas, desvío de fondos, o cualquiera de los otros muchos medios de enriquecimiento que utilizan determinados trepas y políticos sin escrúpulos -como tantos otros charraneos habituales de esta España de nuestras culpas-, a fuerza de leerlo cada dos por tres en la prensa, se nos ha convertido en algo tan habitual que apenas nos mueve a algo más que al bostezo.

    Lo que sí nos causa sorpresa y estupor es que en las fechas en que vivimos se siga dando -y de manera tan continuada- el tan antiguo y manoseado timo de la estampita. Unos, precisamente con "estampitas", caso de la reciente y "supuesta" estafa de Afinsa y Fórum Filatélico, que vendían a sus afiliados planes de ahorro o inversiones de máxima rentabilidad con la sola garantía de sellos de correos de dudoso valor; otros, casos de Gescartera, la sociedad de valores AVA, el Grupo Brokers, etc., con sus correspondientes papeles y contratos de por medio -supervisados y avalados por la CNMV-, o los de Eurobank, Fidecaya, etc. -intervenidos por el Banco de España-..., y un etcétera al que podríamos añadir una larga lista de chanchullos financieros, todos con algo en común: cientos de miles de pequeños ahorradores que, de pronto, de la noche a la mañana, se encontraron con que sus bienes o ahorros de toda una vida se habían esfumado por arte de birlibirloque.

    Pero no todos estos incordios son realizados por brokers, gestores financieros o presidentes de consejos de administración -típicos tiburones de la finanzas-, sino que también tenemos "escualos" entre el honrado y probo personal que se encarga de regirnos y administrar nuestros bienes comunes. El caso más sonado en los últimos años (dejando a un lado el del ex-vendedor de libros a domicilio, hermanísimo del segundo de a bordo, que -oficialmente- nunca formó parte del elenco) fue el del Sr. Roldán, que, trepa que trepa por las aristas del emblema de la rosa, llegó a ser Director de la Guardia Civil.

    Una joya de muchacho. De todas formas, la parte funcional y representativa no la llevaba mal y presidía con garbo los eventos y desfiles de la Benemérita, pero la parte administrativa, sobre todo la de los dineros, lo agobiaba y se llevaba el "trabajo" a casa (tanto, que tuvo que almacenarlo en Suiza y otros oscuros sitios de allende los mares). Pero, lo que pasa, que con tanto trabajo, con tantas idas y venidas maletín en ristre, descuidó la retaguardia y, un buen día, se encontró con que los gorriones de patinillo (siempre la entrometida prensa) se la colocaron justo en tal sitio. Sus jefes, comprensivos, lo mandaron a un retiro espiritual con los honores propios del caso y con todos los gastos pagados (creo que a una suite en el Hotel Alcalá Meco). Todos podemos recordar que se despidió jubiloso tatareando para sus amigos los compases de aquella bonita canción de "Como tire de la manta..." (a la que, no sabemos por qué, nunca le puso letra).

    Lo del caso de Marbella es punto y aparte... Probablemente, ya habría que revisar los tiempos anteriores, pero, es con el Sr. Gil y Gil -"El Señor de los Ladrillos"-, constructor de mucha enjundia y presidente colchonero, cuando la bonita ciudad mediterránea comienza a cobrar vida y a ser conocida en el mundo entero. La "Milla de Oro" se convierte en el cuerno de la abundancia para las arcas del Ayuntamiento marbellí y en inagotable panacea para los depauperados bolsillos del técnico del ladrillo y sus correveidiles. Todo un éxito, porque, entre los ladrillos y la "huerta" del Cabildo, el burgense engorda muchísimos "kilos", se hace showman de renombre, rey de la prensa del corazón y, además, compra el Club de sus amores para él solo. Pero, cuando más a gusto se las prometía, es traicionado por uno de sus palafreneros, que, mediante hábil envite con tan sólo un par de sotas y el comodín, le hace caer del caballo y abandonar la partida -y el huerto de las manzanas de oro-.

    El ex-lacayo -J.M. para los amigos-, del que, ciertamente, habríamos de decir que -con respecto a su ex-jefe- "no le llegaba ni a la suela del zapato", aunque con cierta habilidad con el mujerío -y pelando gambas, dicen-, demuestra ser poco experto en las lidias de lo político y, a las primeras de cambio, se le revuelven las sotas y el comodín y lo mandan a donde fue el pollo y vino harto. Lo que sigue es bien conocido por todos: nuevo Cabildo, señora de bastos al frente, dama de copas al lado ...y allá en la sombra el comodín, señoreando como dueño y señor de la baraja. Una baraja con sólo tres palos, porque los oros, los malditos oros, eran apartados del mazo y puestos donde nos los viera nadie, o sea, en los oscuros y sórdidos almacenes de la Suiza de siempre... Para qué seguir.

    Lo que yo no entiendo -lo que no entendemos nadie-, es cómo estos delitos, estafas de todo tipo, apropiaciones indebidas, desvío de fondos, etc., etc., se montan, se consolidan y se mantienen en el tiempo como si nada (25 años de nada llevaban los de Afinsa y Fórum Filatélico). La impresión que da es que, a pesar de las terribles consecuencias -miles de ahorradores humildes que lo pierden todo-, nadie se preocupa de vigilar y poner orden en ese cotarro.

    Claro, que, reflexionando un poco, quizás no fuera muy difícil averiguar cuál es la madre del cordero, saber quién fue el que tiró la papa e, incluso, ponerle nombre y apellidos hasta al maestro armero...








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