La Web de ALFONSO ESTUDILLO
  • ARTÍCULOS DE OPINIÓN
    Año 2007

    EL FIN DE UN ABSURDO

  • Hace justo un año, concretamente en junio de 2006, con motivo de las anunciadas negociaciones entre el Gobierno de Zapatero y la banda terrorista ETA, escribía un artículo en esta misma revista al que titulaba ¿Alto el fuego? que comenzaba de la siguiente forma:

    "Difícil papeleta la que tiene que resolver el actual jefe del Gobierno. Nada menos que atender una proposición de "alto el fuego" por parte de una banda terrorista y tener que sentarse a negociar las condiciones para que ésta sea efectiva. No quisiera verme en su pellejo. Y lo peor es que -aparte de que puede costarle el puesto en las próximas- el resultado final previsible -mírese por donde se mire- será negativo por falta de una auténtica voluntad por ambas partes, desastroso por incongruente y desprovisto de todo principio ético, e inconsistente y ausente de toda credibilidad por la catadura y orden moral de -al menos- una de las partes firmantes. En definitiva, un seguro fracaso buscado y ganado a pulso. Sin duda, el Sr. Presidente y sus fieles consejeros no han reflexionado lo suficiente a la hora de jugar estas bazas..."

    Y en enero 2007, con motivo del atentado del aeropuerto de Barajas ocurrido en diciembre, otro con el título de "Le vendieron la burra" que comenzaba así:

    "¿Lo ve usted, Sr. Presidente como le vendieron la burra? Con lo clarito que estaba que esa burra era coja, tuerta y con lombrices... Es posible que muchos -incluido el Sr. Presidente- piensen que el atentado de Barajas del pasado día 30 sea un aviso de ETA para a ver qué pasa, un requerimiento con el objetivo de advertir que siguen estando ahí y, desde su habitual postura de fuerza, dinamizar un diálogo que -al parecer- no es el que deseaban. Podría ser creíble si no fuera porque -lógica, razón y experiencia obligan- cualquier acción formal tendente a una negociación por parte de esta banda de mafiosos criminales de llegar a un acuerdo para deponer las armas a cambio de algo que les sirva a sus pretensiones es puro camelo, cuento chino, absurda e ingenua historieta para políticos ingenuos (como el propio Otegi califica en reciente intervención al Sr. Presidente)..."

    En ambos artículos dejaba bien claro que lo que pretendían los unos y los otros, o sea, una "negociación" (entre una banda de criminales y el Gobierno de la nación), por las razones expuestas, era un absurdo envuelto en un paquete con lacito de regalo, una especie de "timo de la estampita" creado y puesto en escena para que picara algún ingenuo.

    Las preguntas no se hacen esperar: ¿Eran el Presidente Zapatero y sus colaboradores tan ingenuos como para creer que, aun sabiendo que las pretensiones de ETA eran imposibles de negociar, llegarían a un acuerdo con la banda terrorista? O bien: ¿Eran conscientes de que jamás podrían negociar ni acceder a unas pretensiones fuera de toda ley, y, con sus aparentes "negociaciones", lo único hecho en todo este tiempo ha sido tomarnos el pelo a todos los españoles?

    A ETA, desde que tomara su nombre en 1959, o desde que reivindicó su primer asesinato, el del guardia civil José Pardines Arcay en 1968, o desde que comenzaron a ser tomados en serio y a tener repercusiones a nivel internacional con el atentado al almirante y presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco en Madrid, en 1973, todos los gobiernos hasta la fecha -incluidos el vasco y hasta el del mismísimo extinto General- han tenido acercamientos y pretensiones para, si no llegar a un acuerdo de una rendición sin sus imposibles condiciones, al menos mantenerla en cierto reposo y ganar tiempo para poder estrecharle el cerco. Con la diferencia de que todos lo hicieron bajo cuerda, sin la "oficialidad" de nuestro actual presidente y sin romper acuerdos fundamentales como el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, suscrito en 2002 entre el PSOE y PP, y donde convenían ambos que "correspondía al Gobierno dirigir la lucha antiterrorista y se comprometían a abandonar del ámbito de la confrontación política o electoral las políticas para acabar con el terrorismo. Se comprometían ambos también a trabajar para que desapareciera cualquier intento de legitimación política de la violencia y afirmaban públicamente que de la violencia terrorista no se sacaría, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno." O sea, todo lo contrario de lo que hemos podido observar a lo largo de la actual legislatura del Presidente Zapatero.

    No tendría que dudar de la buena fe, e incluso, de la aparentemente manifiesta ingenuidad del Presidente, pero, ¿habrá pensado el Sr. Zapatero el tremendo daño y los innegables sufrimientos que ha causado todo este tiempo a los hijos, viudas, padres, hermanos y demás familiares de todos aquellos que murieron bajo los tiros o las bombas de estos asesinos sin escrúpulos en su pretensión de sentarse con ellos en la misma mesa? 

    Y no sólo a las familias de las víctimas: también somos muchos los ciudadanos que, si no en nuestras propias carnes, hemos sentidos en nuestros corazones las arteras puñaladas de esos canallas irredentos. Por eso hemos de recordarle al Sr. Presidente del Gobierno que despierte si es que sueña, que regrese de su Babia si es que todavía cree en los cuentos de hadas, o bien, que tenga en cuenta que los españoles, por regla general, somos personas serias y, aunque capaces de soportar hasta las pesadas bromas del destino, no nos gusta que nos tomen el pelo con ciertas cosas. Y ésta, la de pretender bajarnos los pantalones ante quienes nos matan por la espalda, o, atendiendo a la última suposición, quizás sólo el hacérnoslo creer, aunque en sus sueños fuera todo muy bonito, en nuestras realidades diarias nos suena aún peor que una patada en los hígados.

    Queda mucho camino por recorrer y muchos errores que rectificar hasta las próximas de 2008. Aprovéchelo para quitar tantos hilvanes y alfileres con que nos presentó su sueño, Sr. Presidente. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tanto saben del dolor y de los zarpazos de esos asesinos, continúan alertas y levantados los corazones para, con la inestimable colaboración de Francia, de la ONU, de todos los países del mundo, de todos y cada uno de los españoles, seguir estrechando el cerco que, irremisiblemente, como único y lógico fin, acabarán con las locuras de la fiera.

    Y destápese los bríos, súbase las mangas y apueste con todas sus fuerzas por cambiar ese dicho popular que afirma que "Tenemos lo que nos merecemos".






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