La Web de ALFONSO ESTUDILLO
  • ARTÍCULOS DE OPINIÓN
    Año 2008

    ALARMA: ACEITES ENVENENADOS

  • Como los sábados acostumbro a ir al supermercado con mi mujer a hacer algunas compras, pude ver in situ que en las estanterías dedicadas a los aceites había un vacío bastante grande. Extrañado, indagué un poco y comprobé que faltaban todas las botellas de los aceites de girasol, soja y demás semillas. No quedaba ni una sola botella que no fueran las habituales de aceites de oliva.

    Fue un poco más tarde, en el telediario, cuando dieron la noticia: "Tras informaciones recibidas desde el departamento de Sanidad de Francia, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria desaconseja el consumo de aceite de girasol por haberse detectado contaminación por hidrocarburos en algunas partidas llegadas de Ucrania." Más tarde se aclara que la salud de los posibles consumidores del aceite contaminado no está en riesgo. En sucesivas noticias nos informaron de que la contaminación podría deberse a la presencia de hidrocarburos en los tanques de los buques encargados de su transporte, que hubiesen transportado cargas de estos productos sin haberse limpiado en forma apropiada. El domingo y lunes le siguen otras informaciones, entre ellas las de Sanidad y Consumo, que garantiza que todo el aceite de girasol que está a la venta "a partir de hoy" en los establecimientos de distribución de todo el país no ha sido importado de Ucrania, por lo que ofrece todas las condiciones de calidad y seguridad para los ciudadanos. De igual forma, y a través de un nuevo comunicado, informaba de que "queda sin efecto la recomendación a la población de evitar el consumo de aceite de girasol".

    Una alarma en el mercado alimentario hecha por responsables del Ministerio de Sanidad, aun cuando se especificara claramente el producto y la marca afectada, crea un mar de dudas en los consumidores. Pero, sí, además, se lanza a los medios de forma tan chapucera, sin haber hecho una comprobación exhaustiva del producto afectado y de su procedencia, de las marcas y tipos de productos que se deben evitar y una auténtica valoración del riesgo que pueda suponer su consumo, las dudas se multiplican para convertirse en caos. La gente se pregunta: ¿Tendré que tirar las botellas que tengo en casa?, ¿Las latas de atún y otras conservas estarán contaminadas? ¿Y las papas fritas de paquetes, que las fríen en aceites de estos? ¿Estaré yo envenenado, porque ayer comí ensalada y mayonesa con aceite de ese? Y otras mil más...

    Posiblemente, no es otra cosa que la buena voluntad de los responsables de salud de avisar cuanto antes para evitarles riesgos a los consumidores lo que origina la chapucera alerta. Sí. Para que no pase lo de siempre, lo de avisar de que no coman tal cosa cuando ya están los hospitales llenos. Sin duda, debemos agradecérselo. Porque, aunque hemos de presumir de que los encargados de la Sanidad alimentaria en España -como es bien ostensible en otros Ministerios- no tienen ni medios ni recursos ni gente suficientes para evitar que nos cuelen productos contaminados, mal elaborados y conteniendo venenos de todo tipo, son largos de agudeza e ingenio y están al loro de lo que ocurre en Francia, Italia y demás países de allende los Pirineos para aplicar el bonito refrán de "cuando las barbas de tu vecino veas rapar, pon las tuyas a remojar", que es primorosa manera de demostrar su gran afán de llegar a ser buenos políticos, y que se han leído la totalidad de las obras contenidas bajo el epígrafe de la Novela Picaresca Española.

    Y mientras que los hombres de Paco de la vigilancia sanitaria española tienen que apañarse con cuatro inspectores y fabricarse los microscopios con cristales de gafas, y mientras que las mujeres de esta supermoderna España tienen que esperar varios meses para que le den la cita de tres minutos con el ginecólogo, la señora ministra de Defensa del país más guay y moderno de Europa se va de gira por Afganistán, Líbano, Bosnia y otros con un completo equipo de varios médicos y ginecólogos -amén de preparársele instalaciones ad hoc en clínicas de los respectivos lugares- por si acaso a la señora -que, como saben, asumió el cargo en estado de buena esperanza- se le precisara cualquier asistencia.

    Así que no se preocupen y coman aceites, pollos, ternera y de todo cuanto quieran, con tranquilidad, despreocupadamente. Podemos estar tranquilos porque, aquí en España, a pesar de lo que digan las malas lenguas -y la niña de Rajoy-, los hombre del gobierno de ZP velan por nuestra salud.

    O es que no se nota...






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