La Web de ALFONSO ESTUDILLO
  • ARTÍCULOS DE OPINIÓN
    Año 2010

    CRÓNICA DE UNA MARCHA ANUNCIADA

  • En estos días, tras la remodelación de su Gobierno, estamos viendo al Presidente del Gobierno, Sr. Zapatero, con una alegría en el rostro que casi roza la euforia. Sin duda, piensa que lo está haciendo bien, que todas las decisiones que ha tomado en los últimos tiempo, tanto políticas como económicas o sociales, son las más correctas y necesarias para España y los españoles, que, si bien, alguna de estas medidas podrían catalogarse como impopulares, el pueblo terminará por aceptar que era lo mejor y más acertado para salir de la extraordinaria situación en la que nos ha sumido la crisis.

    Pues, siento desilusionarle, Sr. Zapatero, pero no es así. El pueblo, sus seguidores, ese mayoritario número de currantes, jubilados y personal de la clase media-baja que le votaron en 2004 y 2008, esperaban de Vd. que, al margen de todo cambio o evento económico, político o social que pudiera ocurrir durante su mandato, la filosofía por la que se rige su partido -que erige en sus siglas los nobles adjetivos de Socialista, Obrero y Español- debería haber sido un principio irrebatible e irrenunciable que nunca, por ninguna razón, podría ser ignorada, saltada a piola -y mucho menos, protituida- como lo ha sido en razón de que unos pocos maleantes de las altas esferas financieras hayan saqueado -una vez más- las arcas de la economía mundial.

    Particularmente, me consta su buena voluntad y sus ganas de hacer de España un país con mayores expectativas de futuro, con más reconocimiento exterior, más libertades y mejor en todos los aspectos, pero tiene Vd. que reconocer que lo ha hecho mal desde el principio.

    Primero -y aunque no le voy a nombrar sus graves fallos en cuanto a relaciones exteriores ni su falta de perspectivas en lo de buscar alternativas a lo que se venía haciendo de poner todos los huevos en el mismo cesto (ladrillo)-, tenemos que reconocer que ni tuvo Vd. olfato ni conocimientos ni asesores preparados para prever algo substancialmente más grave para una Nación cual fue la previsible crisis que nos asola (todo el mundo sabe que es cíclica ...y de dónde viene). Y mucho más reprochable que la negase y no quisiera reconocer que nos afectaría cuando, desde dos años antes, ya estaban puestas las alertas en casi todos los demás países. Es imposible -aunque Vd. entonces no quisiera reconocerlo por su falta de conocimientos y experiencia sobre los tejemanejes financieros- que no hubiese en su entorno al menos tres mil expertos en economía que le avisaran de la debacle. Reconozca que todo ello es inadmisible para un Presidente de Gobierno.

    Segundo. Las medidas tomadas para salir de la crisis, aunque ya sabemos todos que no han salido de sus propios conocimientos y convicciones, sino dictadas por altos gerifaltes de la Europa comunitaria (y sus particulares intereses), no sólo son impopulares e inaceptables para la mayoría de la sociedad sino altamente lesivas para los intereses de los trabajadores en general, decepcionante para los jubilados y menos favorecidos y muy negativas para el esperado progreso económico. A nivel popular, bastante más grave y menos perdonable que lo que hiciera el anterior Presidente, Sr. Aznar, de meternos en una guerra que no era la nuestra. ¿Recuerda sus consecuencias el 14 de marzo de 2004? Reconocerá que es totalmente inadmisible para un futuro candidato a Presidente del Gobierno.

    Congelar la pensiones a los jubilados, teniendo en cuenta que fueron los que dieron su vida para estas comodidades que ahora gozamos, y teniendo en cuenta que la mayoría cobran auténticas miserias, no es justo ni razonable. Se mire por donde se mire. Lo justo, lo correcto, lo razonable, hubiera sido una revisión exhaustiva y, teniendo en cuenta que algunos pensionistas cobran pensiones muy sustanciosas (hasta 10 veces más que otros), y muchos otros, incluso, cobran sin derecho a ello, una redistribución más equitativa de los recursos destinados a ello por la Seguridad Social. Respecto a aumentar hasta los 67 años la edad de jubilación, aunque pienso que hay opciones más recomendables que la de mantener a un trabajador hasta que no pueda con su cuerpo -mientras hay muchos tíos con hasta 40 años que no han trabajado ni encontrado empleo en su vida-, podría ser aceptable siempre que sea voluntaria y su implantación, por gremios, progresiva en un razonable plazo de años.

    Y lo de bajar el sueldo a los funcionarios, en su inmensa mayoría maestros, profesores y personal de la enseñanza, médicos y personal sanitario, y policías y encargados del orden público (gremios entre los que, por extraño que parezca, abundan los mileuristas), aunque quizás sea el conjunto gremial al que se le pueda atribuir mayor capacidad de comprensión, aceptación y resignación, retrocederlos por pelotas a la capacidad adquisitiva de varios años atrás, quitarles del bolsillo una importante "ayuda" para pagar sus culpas y errores, no puede generar cariño ni admiración por quienes lo han ordenado. Por otra parte -y además-, nadie ignora en estos gremios que el recorte progresivo sobre los tres elementos de la nómina, sueldo base y antigüedad, complemento específico y de destino y complemento de productividad, son bastante elásticos y poco claros, sobre todo aplicados a los que más cobran (donde abundan designados por criterios de confianza y oportunidad política), por lo que son, como siempre, los de niveles más bajos y el personal laboral los que realmente sufren las consecuencias de estos recortes.

    Hay, sin embargo, algo por lo que debería felicitarlo: esos 260 millones de euros cobrados a gente que mantienen capitales en Suiza. Es, sin lugar a dudas, una miseria, la pequeña punta del iceberg de esos capitales que esconden en Suiza y otros muchos paraísos fiscales buen número de afortunados ciudadanos españoles y residentes, pero es un buen trabajo de Hacienda que esperamos se repita y que, dejando a un lado todo tipo de influencias e intereses que no sean los de la comunidad, permitan llegar a los grandes defraudadores para hacerles pagar su parte. Y si digo "debería felicitarlo", no que le felicito, es porque esta acción es parte de sus obligaciones y debería haberla efectuado cuando tomó las riendas de este país. Exactamente lo mismo que las subidas fiscales a las rentas más altas, así como a las SICAV, a las empresas de grandes beneficios y a algunos otros chanchullos del gran capital (que no le nombro porque, como Vd. bien sabe, ni siquiera tienen nombre).

    Sin duda, ha tenido la desgracia de coger la presidencia del país en uno de los peores momentos de nuestra historia económica. Si hubiese sido en un período entre crisis (8 ó 10 años), posiblemente se hubiese ido de la presidencia dejando un buen recuerdo en los españoles. Pero no ha sido así, por eso se ha visto obligado a prostituir sus principios, su buena voluntad y, si me apura, hasta sus ilusiones de cara a 2012, a hacer todas esas cosas que comentamos, propias de otras siglas.

    Siento profunda y sinceramente que tenga Vd. que irse, Sr. Zapatero, que obrará con sensatez en cosa tan trascendente y no se dejará convencer, ni por los meapilas de enfrente ni por los tiralevitas y cantamañanas que le rodean. Y lo siento porque estoy seguro de que, a la larga, habría aprendido Vd. de sus errores, adquirido conocimientos y experiencia y terminado por ser un buen Presidente.

    Pero por lo que más siento que tenga que irse es por lo otro..., por las manos en que nos deja.






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