La Web de ALFONSO ESTUDILLO
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    SALUD

    EL JURAMENTO HIPOCRÁTICO

  • Hipócrates nació en la isla de Cos, el año 460 a C. y murió en Larisa, Tesalia, el 377 a C., y está considerado como el más importante médico de la antigüedad. Era miembro de una acomodada familia de médicos, los Asclepíades, por lo que pudo estudiar y ampliar sus conocimientos viajando por Grecia, Egipto y Asia menor.

    Ya profundo conocedor de la ciencia médica de su tiempo, y, sin duda, hábil práctico, le cupo el mérito de ser el iniciador de la observación clínica. Fruto de sus experiencias y estudios, dejó un conjunto muy importante de escritos, el llamado Corpus hippocraticum.

    Hipócrates valoró la enfermedad desde el punto de vista humano, desprovisto del factor religioso, y la consideró como un proceso natural contra el que el médico debía luchar. Conocedor de las limitaciones de la terapéutica, aconsejó al médico que se limitara a ayudar en lo posible a la propia fuerza curadora de la naturaleza (vix medicatrix).

    Para lograr el diagnóstico consideró más útil el examen cuidadoso del enfermo que las invocaciones sacerdotales y religiosas. Hipócrates ha influido de modo decisivo y directo en la evolución de la medicina antigua, y, a través de Galeno, en toda la medicina medieval.

    Consideró la salud como el equilibrio (eucrasis) de los cuatro humores: sangre, pituita, bilis y atrabilis; así, la enfermedad sería la disarmonía de los mismos (discrasis).

    Se le atribuye el famoso juramento sobre ética médica -que fue la principal fuente de la declaración de Ginebra sobre los principios de moral médica (1948)-. Este juramento de fidelidad, que los médicos formulan como garantía de su entrega a una de las profesiones más elevadas que pueda ejercer el hombre, no ha perdido validez en su aspecto moral. Lo transcribo en una de sus versiones (conozco varias con distinto texto y, practicamente, el mismo sentido):

     
    Juramento Hipocrático

    "Juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higías y Panacea y por todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos del siguiente juramento, que me obligo a cumplir con todas mis fuerzas y voluntad.

    Tributaré a mi maestro de medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiendo con él mi fortuna, y socorriéndole si lo necesitase, trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quisieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.

    Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se unan bajo el convenio y juramento que determina la ley médica, y a nadie más.

    Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechoso según mis facultades y mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que se dirijan a la administración de venenos, ni induciré a nadie sugestiones de tal especie. Me abstendré igualmente de aplicar a las mujeres pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.

    En cualquier casa que entre no llevaré otro objeto que el bien de los enfermos, librándome de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras, y evitando sobre todo la seducción de las mujeres o de los hombres, libres o esclavos.

    Guardaré secreto acerca de lo que oiga en la sociedad y no sea preciso que se divulge, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

    Si soy fiel a mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria."








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