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Manuel Lozano

Buenos Aires - Argentina

Manuel Lozano


POESÍA -1-

 

POEMAS DE ESPAÑA Y FRANCIA
(del libro "Mansión Artaud")

 

REPRESENTACIÓN  DEL ÚLTIMO E INNOMINADO
Ha dicho:
-Hijo, un animal demasiado
solitario se come a sí mismo.
Sara Gallardo, Eisejuaz

A Antonia Lloret Hernández

Sigue al que camina tras la herida.
Observa al que camina con las manos oscuras.
Sobre su propia boca un corazón
nacido para ser destrozado con jirones de escarcha,
pronunciado ante el lince de la misericordia,
dice el amor.
¿No era espléndido el castigo en ese incendio?

Horus de los dos horizontes,
Har-em-akhet al borde de un precipicio,
Señor de la roja Athribis,
Har-hekenu con tu enigma rojo
en cuevas de la araña,
Resplandeciente sin orillas,
Reminiscencia del sol ciego,
Sumergido entre las plumas de Orión,
Envuelto en la piel quieta de Su Rostro,
bienvenido a esta tierra.

El cráneo de tu hambre
diviniza la mansión que fulgura.

 

* * * * * *

 

ALBAYCÍN EN BLANCO Y OCRE

No hay cosa oculta en los cielos y en
la tierra que no esté inscrita en el libro
de la evidencia.

Corán, Sura XXVII, 77

A Daniel Rodríguez Moya

 

Abismos sin vigías que el mar me devuelve.
Es la cara desierta del ahogo.
¿Por qué no abrirme hasta el sueño,
antiguo en mitades herido
y en mitades recobrado?

En estos pobres reflejos
sube la amargura como un talismán
que otros han perdido para siempre.
Acaso la agonía tampoco nos salve
de las sombras y el diluvio.
Estas calles me arrastran,
descalza brisa para el sacrificio.
Estas calles te engendran y me usurpan.
Los rituales son memorias sin flores.
Blandamente,
¿hay un jardín debajo de la infamia?
¿Pero qué fuego nombrarás
debajo de estas piedras?
¿Y qué río de arañas
lamen con pena esta cueva insensata?

Bebo sangre de mis encías
de trébol labrado por la desaparición.
Sumerjo el rayo de tu historia
con el castigo de otra voz
en la voz de los muertos.
Despiadada esta ley, este hervidero
de amor en la intemperie.
Entonces roen mi señal de nacimiento,
alumbran las tijeras del luto más alto
cuando te deshabitas.
Golpearás contra los trozos que te quedan,
contra las ranuras de obediencia,
contra las leves sustancias
de tu cuerpo en el plato feroz.
¡Incrustarás el latido!

Las jaurías se unen
pero vuelves aquí, mutilado,
llorando mi tristeza
en un rincón de Granada.

 

* * * * * *

 

ZAHORÍ

A Horacio Rébora

Te desgarran, sol rojo, hasta el hartazgo.

El águila le comía las vísceras.

¿En qué estambres fijas el vértigo baldío
como una leyenda, como un doble panal,
apenas como viento? 
Arrópame al destejerme.

Huesos para saltar la luz
surgiendo entre las tumbas.

¿De acuerdo, entonces, con la herida
que corta la palabra?

Cuerpo encendido en el temblor.
¿Adónde tu transparencia?
Plantaciones y catacumbas guardianas.
Sucede desde el principio.

 

* * * * * *

 

CÁFILAS

Son alfileres en duelo,
embarcaderos hacia la posesión
de un blando imperio de humo.

 

* * * * * *

 

VIGILIA DE LOS ESTIGMAS

Pájaro de ceniza que sobrevuela
donde es máscara
la pérdida del cuerpo.
¿De qué intercesoras
ocultarías esa luz, la tigra
de la sed persistiendo en aquelarres?

Altas hierbas
formarían un ataúd con la máscara.
En las esferas de la nada
no hubo nunca un lugar para el naúfrago.
Zurces  basurales con tu sombra.
Subes y subes hasta entrar.

 


* * * * *

 

 

 

 

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