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   ARÉVACOS - Nº 11   
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ANTE EL CINCUENTA ANIVERSARIO
DEL INSTITUTO SANTA CATALINA

por Mario Abajo Lallana


Han pasado cincuenta años, parece que fue ayer cuando se anunció la convocatoria de ingreso en el tablón de anuncios de la Alcaldía. Quiero, con estas líneas -como alumno de la primera promoción- recordar la inauguración del Instituto Laboral "Santa Catalina", como centro de Enseñanza Media y profesional. El próximo año, 2003, se cumplirá el cincuenta aniversario de la puesta en marcha del Instituto y comienzo del primer curso. Es el momento oportuno para evocar y actualizar recuerdos y vivencias y llevar a cabo la idea de crear una Asociación de Antiguos Alumnos. Ya en el año 1987 hubo algunas reuniones, un numeroso grupo de ex alumnos sopesamos tal proyecto, se acordó redactar Estatutos y se nombró la Junta Rectora.

 

Alumnos del Instituto Laboral "Santa Catalina"

 

Repasando la Memoria del curso 1953-1954, periódicos y hojas informativas del centro, advierto que las inclemencias del tiempo, fuerte temporal de nieves en los días en que estaban convocados los exámenes de ingreso, impidieron la presentación a examen a numerosos alumnos de los pueblos de la comarca, pues la mayoría de los desplazamientos solían hacerse en bicicleta. Para que nadie quedara fuera de la convocatoria se celebró una segunda el día 18 de enero de 1954. El resultado de las pruebas de ingreso. de un total de 78 alumnos, fue el siguiente: no presentados, 1; suspendidos, 11; aprobados, 42; notables, 18 y sobresalientes, 9.

El día 12 de enero de 1954 comenzaron las clases del primer curso. El horario lectivo comprendía de 9'30 a 13'45 y de 15 a 18, de lunes a sábado inclusive. La duración de cada clase era de 75 minutos. los primeros 30 para el estudio bajo la dirección del profesor de la asignatura y los restantes estaban dedicados a explicación y preguntas. Las materias a estudiar: Lengua, Matemáticas. Ciencias Naturales, Geografía. Dibujo. Religión, Formación Manual y Formación del Espíritu Nacional.

Superados los cinco maravillosos años de estudio llegaron los exámenes de reválida, celebrados en Medina del Campo (Valladolid). Acabamos el bachillerato 19 alumnos.

Con la preparación cultural y técnica adquirida, seguimos ampliando estudios y, así, la mayoría de compañeros fueron alcanzando éxitos en el campo laboral: unos como técnicos, otros como profesores y otros como empresarios, situación impensable en aquellos momentos sin nuestros Instituto.

Grande fue el interés, dedicación y constancia del Ayuntamiento de aquella época para sacar adelante la creación del anhelado Instituto Laboral. Su teniente de alcalde, Braulio Balsa Frías. me contó lo decisivo que resultó el apoyo de Dionisio Ridruejo Jiménez tras las dificultades que hubo de superar. Así se creó el Instituto en el año 1953, siendo director general de enseñanza laboral, Carlos Maria Rodríguez de Valcárcel, gobernador de Soria, Luís López Pando y alcalde de El Burgo de Osma Genaro Loscos Beltrán.

Para sobrevivir y mejorar nuestra provincia se vio necesario conseguir mayor nivel cultural y que la juventud, hasta ese momento emigrante a otras regiones o al extranjero, alcanzase una preparación suficiente y una salida profesional para conseguir un futuro digno y prometedor.

En los años 50, se crearon por el Ministerio de Educación Nacional las Universidades Laborales o Institutos Laborales de distintas ramas, según las cualidades económicas, técnicas, pesqueras o agrícolas que cada provincia desarrollaba. Como en nuestra comarca la principal riqueza era la agricultura nuestra Villa solicitó y fue concedido un centro donde se desarrollase la rama laboral y agrícola masculina. Será el año 1957. al cambiar el bachillerato laboral por el elemental y continuar con el superior, cuando se hace mixto.

Se eligió como lugar idóneo, previa la oportuna remodelación, el edificio del antiguo Colegio-Universidad de Santa Catalina, fundado por el obispo Pedro Álvarez de Acosta (1539-1563).

 

Fachada de la antigua Universidad

Constituido el Patronato Provincial, se convocó el curso para la selección del profesorado. Fueron aprobados los siguientes nombramientos: Antonio Hernández Leza, Geografía; Eusebio Arteta Mateo, Lengua; Vicente Munguía. Matemáticas; Enrique Lerma Ortiz, Ciencias; Manuel López Ibarra, Religión; Alejandro Mieres Bustillo, Dibujo y Alfonso Álvarez Comín, Educación Física y Formación del Espíritu Nacional.

Hechos los nombramientos interinos de director y secretario por el Patronato, en Antonio Hernández Leza y en Alfonso Álvarez  Comin, se procedió a trabajar en la organización del centro. Acto seguido, el 8 de enero. se celebró el primer claustro de profesores en el que se tomaron importantes acuerdos. Entre ellos. la designación de jefe de estudios, interventor habilitado y bibliotecario, siendo elegidos respectivamente Vicente Munguía, Alejandro Mieres, Enrique Lerma y Eusebio Arteta. También se acordé la formación de tribunales para los exámenes de ingreso, así como los actos inaugurales y apertura del curso académico. Por parte del Ayuntamiento fueron concedidos, con carácter interino, un oficial administrativo y un conserje.

El 12 de enero, a las 11 horas, el Ayuntamiento en pleno. representantes del patronato, autoridades locales y claustro de profesores. precedidos por la Banda Municipal de Música, se trasladaron a la Catedral donde el párroco, Vicente Núñez Marqués, ofició una misa de Espíritu Santo, durante la cual ocupó la sagrada cátedra Emiliano García Vedia, rector del Seminario Diocesano. pronunciando una elocuente plática en la que, con todo acierto y claridad de juicio, puso de relieve la trascendencia y tremenda responsabilidad que suponle para todos educar la formación moral e intelectual de la juventud.

Terminados los actos religiosos y acompañados del pueblo en masa, que llenaba las naves de la Catedral durante la misa, se trasladó a los locales del centro donde, después bendecidas las aulas por el párroco de la Villa, se dio principio al acto académico dc inauguración. Lo inició, con emocionadas palabras, el alcalde. A continuación el director del centro diserté sobre los "Institutos laborales" y, por último, el vicepresidente del Patronato declaró, en nombre del jefe del estado, abierto el curso 1953-1954.

Durante este curso, además de la formación intelectual, se realizaron visitas culturales, actos conmemorativos, teatro, conciertos, ejercicios espirituales, ciclo de conferencias, cursillos monográficos, exposiciones y, sobre todo para mi, las primeras excursiones fuera de la comarca y provincia. En Burgos visitamos las fábricas Celophane y Textil Renedo, así como Las Huelgas Reales, Cartuja de Miraflores y Catedral. En Valladolid, las fábricas Nitratos de Castilla y Tafisa, además de la Granja Escuela José Antonio.

El siguiente curso, 1954-1955, comenzó el 4 de octubre con los significativos e importantes actos culturales que requería tal situación. Por estar nuestro centro en obras de adaptación no se disponía de ningún local para desarrollar las enseñanzas teórico-prácticas con un mínimo de seguridad y comodidad conforme al Reglamento de Enseñanza Media y Profesional. Así las cosas el curso comenzó, gracias al Ayuntamiento, en el edificio del mismo, haciendo uso del Salón de Plenos como aula clase donde, de forma incómoda, pasamos el curso teórico. Los cursos de práctica de taller mecánica, carpintería y electricidad se impartieron en los talleres propiedad de los señores Fernández Blanco y Torres Santonja. Las clases de prácticas agrícolas, en los terrenos que el Ayuntamiento cedió al Instituto. Es el año que los alumnos experimentamos, con mucha ilusión, como se conduce un tractor y como se hace la siembra y se planta árboles frutales.

En este curso se hacen nuevos nombramientos de profesores para seguir las necesidades que el curso exigía. Son nombrados Enrique Torres Santonja, profesor de formación manual, el 2 de octubre de 1954. El 16 de septiembre, Eustaquio de la Viuda Fernández, titular del ciclo especial. El 27 de septiembre, Agustín Hernández Blanco, maestro de taller sección de metal. El 1 de diciembre, Antonio Ayuso Martínez, maestro de taller sección de electricidad. Posteriormente fueron nombradas María Jesús Sainz Ruiz y Mercedes Lázaro Curiel.

 

Claustro de la Universidad, más tarde Instituto Laboral

El Instituto marca una nueva etapa social, económica y cultural en la Villa y el cariño, conocimiento y amistad entre los jóvenes de la comarca.

En esos años, la juventud comenzó a salir en busca de bienestar y futuro a otras regiones de España o del extranjero. Los pueblo se fueron quedando sin su mayor riqueza; los jóvenes de ambos sexos. Vienen a mi recuerdo familias completas que marcharon en busca de bienestar digno. Es a partir de este momento cuando la enseñanza se abre a la sociedad masculina y pasados los años, a la femenina. Ejemplo fue el sacrificio de muchas familias para que sus hijos cursaran estudios a pesar de las dificultades económicas, agravadas por los costes de desplazamiento y manutención.

Económicamente es importante el Instituto para la Villa. Se crean nuevos puestos de trabajo estables, que unido a la aportación dineraria de los alumnos proporciona un aumento importante en la economía burgense. Posteriormente serán los padres los primeros adquirientes de viviendas para la estancia de sus hijos y algunos de ellos trasladan definitivamente su residencia a El Burgo. En la actualidad es muy importante la inversión en adquirir una segunda vivienda por parte de ex alumnos del Instituto.

Culturalmente el cambio fue sorprendente. Hasta el momento, la mayoría de la juventud de la comarca, al terminar sus estudios primarios, no tenían oportunidad para hacer estudios superiores a excepción del sacerdocio al que, también, era muy difícil acceder. Sólo los hijos de familias con elevado bienestar social podían estudiar.

Por sorpresa se aprueba la creación de la "empresa" mas importante para nuestra comarca, el Instituto Laboral Santa Catalina. A las familias rurales de la zona, humildes y débiles económicamente, se les abrieron las puertas del mundo en un abrir y cerrar de ojos; teniendo la ocasión, con mucho sacrificio, de dar a sus hijos la oportunidad tan esperada de obtener una base de conocimientos imposible de imaginar anteriormente.

Han pasado 50 años. El Burgo de Osma y, particularmente, todos los alumnos que han pasado por el Instituto podemos sentimos satisfechos y expresar la gratitud. Muchos la vienen pregonando, como embajadores de la ilustre Villa, en los campos de la cultura, la empresa, la gastronomía y cualquier otro de naturaleza análoga desde sus diferentes lugares de residencia.

Como todos sabéis el primitivo edificio fue clausurado, sobre todo, por razones técnicas de carácter pedagógico, trasladándose las enseñanzas al moderno edificio construido para tal fin. A todos los alumnos que hemos pasado por el mismo nos entristece ver cerradas sus puertas y ventanas y sin utilidad alguna. Me pregunto si esta situación va a durar mucho tiempo o si hay en estudio algún proyecto acorde con la trayectoria que tuvo como Colegio-Universidad e Instituto. Creo que todos los ex alumnos y la Asociación, que pensamos crear, estaríamos dispuestos a colaborar y apoyar los proyectos que los organismos competentes presenten para dar vida cultural o social a tan magnifico y singular inmueble.

Gracias, muchas gracias, a las personas que, directa o indirectamente, dedicaron ilusión, entusiasmo, desvelos y trabajo hasta conseguir que el Instituto Santa Catalina fuera una realidad; al personal docente que, con su dedicación entusiasta, han sabido inculcar a los alumnos la responsabilidad que tenían encomendada con el nivel cultural deseado. Un recuerdo especial para todos los profesores que se han alejado para siempre de nosotros. Gracias y todo mi respeto, cariño y admiración para los primeros profesores que hoy están con nosotros y dedicaron su actividad pedagógica en el Instituto: María Jesús Sainz, Mercedes Lázaro, Eustaquio de la Viuda y Enrique Torres. Gracias a todas las personas, administrativos, conserjes y de cualquier otra categoría laboral o técnica que han colaborado con entusiasmo y entrega al buen funcionamiento del centro. Gracias a José Pablo Redondo Lagüera por sus 15 años de cursos de verano en el Instituto, pues a través de estos cursos el centro ha elevado su presencia e influencia cultural. Gracias al Ayuntamiento y otras entidades oficiales y particulares que siempre han procurado estar a la altura de las circunstancias.

Finalmente solicito al Ayuntamiento y a la dirección del Instituto Santa Catalina tomen la responsabilidad de organizar y conmemorar el 50 aniversario de la creación del centro.

Expuesta la idea a realizar a los ex alumnos Antonio Pardo Capilla, actual alcalde, y a Julián del Valle Núñez, director del Instituto, acogieron con satisfacción la misma ofreciendo su compromiso personal y de las entidades que representan.

Me dirijo, finalmente, a todas las personas que nos hemos formado en este centro para animaros a conmemorar este gran acontecimiento, poniéndonos incondicionalmente a disposición de los responsables de programar los actos de tal efemérides y con la ayuda de todos sea un éxito cultural y festivos la celebración del 50 aniversario del Instituto Santa Catalina.


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