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   ARÉVACOS - Nº 14   
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NUESTRO HOMENAJE DE HOY PARA...


LOS VOLUNTARIOS DEL CUERPO DE BOMBEROS

por Carlos Robredo


El cuerpo de bomberos de la Villa de El Burgo de Osma

A las dos de la madrugada sonó un teléfono, José Ramón Esteban contestó y, como impulsado por un resorte, saltó de la cama y se puso en marcha. Era un viernes de finales de julio de hace diez años. Tan solo unos minutos después, en una discoteca de El Burgo de Osma, entró pulcramente ataviado con su uniforme de bombero y los que allí estaban vieron con sorpresa que media docena de jóvenes se acercaron a él y, apenas sin hablar, abandonaron el local. Tras pasar por las incipientes instalaciones del cuartel para recoger sus equipos, aún embalados, se dirigieron en un camión a La Vid, fuera de su demarcación. Unas casas estaban ardiendo y desde Aranda de Duero habían pedido refuerzos.

Así fue como, hace diez años, se estrenó el parque de bomberos de La Villa en el mismo día de su inauguración. Antes, el servicio contra incendios, estaba cubierto por el Ayuntamiento pero, entonces, en 1993, fue la Diputación Provincial quien se hizo cargo. Ocuparon, compartiendo, la vieja nave que venían utilizando los servicios de Vías y Obras, se puso al frente a José Ramón, bombero profesional, y se formó un equipo de voluntarios.

En la actualidad son diecisiete y entre ellos, una mujer, siendo el único Parque, de los cinco de la Provincia, que ha contado, desde hace años, con personal femenino en su voluntariado. Es difícil comprender, si no se conoce, como un grupo de jóvenes, absolutamente desinteresados, absolutamente responsables y absolutamente solidarios, llevan a cabo una labor tan encomiable, sin retribución, y con la única satisfacción dc servir a los demás.

 

Niños visitando el parque de bomberos.

Pocas cosas, que nos importen, diferencian a un voluntario del bombero profesional. Por simplificar podríamos afirmar que la mayor distinción entre los unos y el otro es la falta de salario, por lo demás, deben cumplir unos requisitos y poseer unas condiciones físicas y personales casi idénticas. Han de superar unas pruebas de selección que, siendo más, digamos, duras, para el profesional, son también selectivas para el voluntario. Ambos han de poseer facultades para el deporte, ambos han de tener conocimientos amplios y, a ser posible, una especialización, en todos los casos disponibilidad y sobre todo un enorme espíritu de sacrificio, ganas de trabajar y, como no, valor y prudencia sabiamente mezclados.

Quizá, desde el tristemente recordado 11 de septiembre de 2001, el bombero sea un personaje querido, admirado y respetado como nunca antes lo fue y, seguramente es así porque la enorme cantidad de información e imágenes que nos llegaron después de aquel suceso, mostraron a esos hombres y mujeres desarrollando actividades que nada tenían que ver con la antigua imagen de apagafuegos.

José Ramón Esteban nos comenta con orgullo que el bombero, sea profesional o voluntario, porta en su mente una palabra clave:
"SEIS". Seis, nos dice, se compone de las iniciales de cuatro palabras: Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento. 

Ahí está el fundamento de la modernidad, en el salvamento, por eso decíamos que no son sólo apagafuegos, el bombero presta una inacabable lista de servicios a la sociedad, a las personas y a sus bienes materiales. Igual saca a una anciana de una casa en llamas, que abre una puerta de llaves perdidas, localiza a quien pueda extraviarse en el monte, presta los primeros auxilios tras un accidente o rescata, de entre las zarzas, a una cigüeña enredada y, para todo ello, nuestro parque de bomberos precisa de efectivos y de medios. Bien es cierto que en los diez años transcurridos desde su inauguración, dependientes de la Diputación Provincial, sus instalaciones se han modernizado, sus equipos ya no deben ser compartidos pasando los cascos o las botas de unos a otros y los vehículos no son los que eran. En la actualidad esperan un equipo de excarcelación para liberar a los accidentados que quedan aprisionados en el interior de sus vehículos y un nuevo camión de más capacidad y mayor velocidad pues si de algo son quejosos es de la tardanza, que a ellos mismos les preocupa, en llegar a los lugares desde los que se les requiere, y es lógico que así sea, son voluntarios, con otra vida paralela, con otras ocupaciones y profesiones, con unas familias que no siempre entienden su dedicación en horas que les son robadas y sin olvidar que los voluntarios del parque de bomberos de El Burgo de Osma, cubren una extensa zona que incluye setenta y nueve pueblos, ¿Cómo llegar en pocos minutos a lugares tan lejanos?

 

Ejercicios para estar en forma ante cualquier eventualidad.

Y nos preguntamos ¿Quiénes son los voluntarios? Simplemente, gente normal. Chicas y chicos que viven entre nosotros, que viven sus vidas pendientes de una llamada que puede llegar en cualquier momento, chicas y chicos movidos por el afán de ayudar, de trabajar desinteresadamente, de servir a los demás. Algunos de ellos jamás, en su infancia, pensaron en ser bomberos otros, en cambio, lo habían soñado siempre pero, unos y otros, juntos, decididos y en equipo velan por toda una comarca.

Vienen realizando algo más de sesenta salidas al año, quizá sean muchas para poner, en ocasiones, sus vidas en peligro. Son voluntarios y no siempre bien considerados. En un siniestro los minutos son de vital importancia y en sus manos no está la facultad de acortar el tiempo, de reducir los más de cuarenta kilómetros que les separan de algunos pueblos de su demarcación, pero cuando llegan y, a pesar de los reproches por la tardanza, hacen lo que tienen que hacer y lo hacen sin dejar ninguna posibilidad a la recriminación.

Muchos de ellos, como es el caso de Antonio Palomar, conductor de ambulancias, quien, con nueve años de servicio es el más veterano del equipo, quisieran ser profesionales e integrarse de lleno en el cuerpo, se lo pide el corazón, pero no se convocan plazas y teme que, con el paso del tiempo, supere la edad máxima de ingreso y, entonces, sus sueños se perderán en un imposible.

Nuestro homenaje de hoy a estos voluntarios, es por su desinterés, y vaya para ellos nuestra sincera gratitud.


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