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Editorial
Todos
a una
Era el año 1996
cuando Jaime Ransaz dio el pistoletazo de salida para que se iniciase la marcha.
APRODEDUR ha ido, poco a poco, cumpliendo sus iniciales objetivos y hoy, empujados por él, desde dónde quiera que esté, otros han tomado el relevo.
Como ya anunciamos, el pasado mes de agosto se celebraron las Asambleas Generales que teníamos pendientes. En ellas se abordaron todos aquellos asuntos que se plantearon en el orden del día y, dejando al margen los legales y económicos,
se procédió a la elección de la nueva Junta de Gobierno que durante los próximos cuatro años se encargará de hacer que nuestra Asociación para el Progreso y Desarrollo de El Burgo de Osma y su Comarca proponga y alcance nuevas metas. Mantendrá y enriquecerá la revista ARÉVACOS, propondrá actos culturales, intentará colaborar con Ayuntamientos y otros organismos para conseguir nuevos objetivos, estará al lado de la gente de estas tierras y se brinda para todo cuanto la demanden relacionado con sus fines estatutarios.
Para todo ello fueron elegidos, y aceptaron sus responsabilidades, personas comprometidas con el espíritu que Jaime Ransanz dejó, como una impronta, en lo que
podífamos llamar la primera piedra.
La Junta Directiva está compuesta por Carlos Robredo que
actuará de Presidente, Jesús Alonso Sotillos en el cargo de Vicepresidente, Adolfo León continúa como Tesorero, Eloy
Marqués, como abogado actuará de Secretario y José Vilda, junto a José Vicente
Frías serán Vocales.
Es una lástima que no se haya podido cumplir con las tan manidas cuotas, pero debemos decir que no se presentaron candidaturas
alternativas ni señoras que pusiesen su granito de arena. Otra vez será. Eso sí,
esperamos, fervientemente, el apoyo de todos los asociados, sus colaboraciones, opiniones, propuestas y como no,
críticas, para que esta nueva Junta no esté sola en la consecución de sus fines, que no son otros que los de todos.
¿Recuerdan Fuenteovejuna?
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FE DE ERRATAS
Es por todos sabido que Atila no cruzó el Atlántico, ni mucho menos dio la vuelta al mundo para, cabalgando con sus huestes, surcar el Pacifico y alcanzar los Andes.
Será, entonces, lógico admitir que en el primer párrafo de
nuestro editorial del número 18 de esta revista se coló un gazapo pues, la cordillera que se disponía a cruzar el histórico Atila, era los Alpes.
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