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   ARÉVACOS - Nº 21   
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EL MANANTIAL DE LA ERMITA
DE FUENCALIENTE DEL BURGO

Por Isabel Goig y Leonor Lahoz

 

La localidad de Fuencaliente del Burgo, junto a la zona Oeste de la provincia de Soria, perteneció a la Merindad de Santo Domingo de Silos. Las viejas tierras cristianas en el siglo VIII se agruparon en merindades y todas juntas formaron la Merindad Mayor de Castilla o Castilla a secas, uniéndose después a las Comunidades de Villa y Tierra que formaron las tierras de extremos o Extremadura Castellana. En lo eclesial se repartieron entre los arciprestazgos de San Esteban y Osma. Pertenecieron estas tierras al señorío de los Avellaneda, después titulados con condados y marquesados y relacionados con otros títulos en una maraña de enlaces matrimoniales difícil de desentrañar. Pasaron después a manos del conde de Adanero y marqués de Castro Serna, al parecer de forma fraudulenta ya que su administrador registró tierras, casas y hasta edificios religiosos a nombre del conde, a finales del siglo XIX. Hay que decir que cuando esta anotación se llevó a cabo en la notaría de El Burgo en 1886, los colonos tomaron cartas en el asunto denunciando el hecho. En 1924, después de haber formado un sindicato, los vecinos compraron a los nobles todas las tierras y sus casas por seiscientas mil pesetas.

Está documentado que Urraca de Avellaneda -familiar de los que más tarde fueran condes de Castrill- fundó un monasterio en Fuencaliente del Burgo. Parte de las ruinas pueden verse en el cementerio, mezcladas con las sepulturas. Este monasterio de monjas bernardas, llamado de Nuestra Señora del Valle, fue construido a finales del siglo XII. Se sabe que en 1550 ardió el edificio y que sería levantado de nuevo gracias a la munificencia de los Avellaneda y del obispo don Pedro de Acosta. Pero en 1587, siguiendo las órdenes del Concilio de Trento, las monjas bernardas se trasladaron a Aranda de Duero. Llevaban con ellas la imagen de la Virgen del Valle y los restos de los Avellaneda que habían sido enterrados en el monasterio.

Esta comarca natural liderada por Fuentearmegil, está limitada al Este por la Sierra de Nafría, poblada de coníferas, de alturas poco relevantes, que se extiende en dirección NO-SE. La sierra deja sus aguas de la vertiente Norte al río Lobos y las de la vertiente Sur al río Perales y otros que diremos.

 

Ermita de la Virgen de los Remedios y manantial de aguas templadas.


Sobresalen, entre otros núcleos más pequeños, la villa cabecera de comarca, Fuencaliente del Burgo, Alcubilla de Avellaneda, Alcoba de Torre, Espeja de San Marcelino y Espejón, el más septentrional. El entorno natural está compuesto por el enebro, la sabina, la carrasca, el roble y el pino, sustentado por un rico sotobosque donde abundan las plantas medicinales utilizadas desde antiguo por los habitantes de estas tierras, y entre las que sobresalen la manzanilla real, malva, hinojo y árnica. El terreno, calizo, propició la formación de una sima conocida como la torca de Fuencaliente, en el límite del término de este lugar con el de Santa María de las Hoyas, sobre la que circulan leyendas, propias también del mundo rural que pertenecen al acervo cultural y están relacionadas con las fuentes, los ríos, las profundidades y la naturaleza.

Tres ríos nacen en esta zona a escasa distancia unos de otros, y juntos formarán otro, el Pilde. El Perales nace de los relevantes manantiales de Fuencaliente del Burgo. El Cañicera (nombre también de un despoblado, San Juan de Cañicera) surge entre los municipios de Fuencaliente y Guijosa. El Cejos tiene su nacimiento en Santervás, concretamente del manantial de Los Ojos, que aunque se seca de vez en cuando se compensa con el de La Laguna. El Perales se junta en Fuentearmegil con el Cejos, juntos, manteniendo el nombre del primero, se unen al Pilde, al que previamente ha vertido sus aguas el Cañicera, en la provincia de Burgos.

 

Boca de la torca de Fuencaliente.

 

Los dos manantiales más potentes de toda la zona son los de
Fuencaliente del Burgo. El primero de ellos es el llamado De la Ermita, con cuyas aguas se riegan las tierras de esa localidad -Vega Abajo- sobre todo, mediante un canal construido a tal fin, así como las vegas de Fuentearmegil. Surge en el paraje del mismo nombre, junto a la ermita de la virgen de los Remedios, patrona de Fuencaliente.

Lo hace desde la misma tierra, formando burbujas, como muchas de las resurgencias de la provincia, que han encontrado el nivel freático en medio de las tierras de labor, recibiendo el nombre de manantiales de hoya. Se encuentras resurgencias importantes de este tipo en Valdanzuelo, Torreandaluz, Dombellas... El de la Ermita mantiene su flujo constante, aunque a lo largo de los últimos setenta años ha dejado de fluir en dos ocasiones. La ubicación, a la salida del pueblo, ha propiciado que sea un manantial vivido, a lo que también contribuye la ermita. Es fácil, si la bonanza del tiempo acompaña, encontrar a los habitantes en ese paraje bañándose, tomando el sol o dedicados a otras actividades lúdicas.

 

Restos del monasterio de monjas Bernardas.

Se considera este manantial el nacimiento del río Perales, aunque el riachuelo que forma esta fuente tiene su propio nombre De la Ermita, al que se le unen los arroyos Cuerno, Estacada y de la Hoz, más el que forma el otro manantial importante de Fuencaliente, La Balsa, de agua muy fría, de lasmismas características que el De la Ermita, o sea, surge del suelo. Toda esta pequeña red de arroyos y riachuelos forman, ahora sí, el Perales donde, según Madoz, se pescaban bermejuelas. Y la mezcla de la tierra buena y el agua abundante, dan como resultado patatas, pequeños y finos garbanzos y, sobre todo, exquisitas judías que pueden comprarse a los hortelanos, no sólo de ese pueblo, sino de toda la Vega del Ucero, en los soportales que rondan la plaza de El Burgo de Osma.

Diremos unas palabras sobre la ermita y la imagen que guarda, de la Virgen de los Remedios, siguiendo el estudio del padre Damián Janáriz Ibáñez: la importancia de esta agua caliente ha dado nombre al pueblo y la multitud de prodigios que sin cesar obra la imagen de la Stma. Virgen le ha merecido el título de la Virgen de los Remedios. La ermita es de buena y sólida construcción, pero sin estilo arquitectónico. El presbiterio tiene bóbeda en lo restaute sirve de techo el armazón del tejado. Mide 20 metros de larga por 8 de ancha. Solo tiene un altar que preside en su trono la Virgen. En 1895 fue reconstruida la ermita y desde ese año se viene celebrando la fiesta principal el 12 de octubre con misa, sermán y gaita...

La imagen es de madera tallada sedente, viste manto parte amarillo y parte dorado luciendo sus sienes corona real.


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