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   ARÉVACOS - Nº 21   
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AVANCE DE LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA
EN EL REDONDAL (OSMA)

Por Mª Jesús Tarancón, A. Ruiz, M. Lerín, R. Barrio y O. Arellano

 


En los últimos años el Excmo. Ayuntamiento de El Burgo de Osma-Ciudad de Osma ha promovido la edificación en varias zonas del casco urbano de Osma. Entre ellas, se eligió el entorno de la iglesia de Santa Cristina ordenando distintos solares en la denominada Unidad de Ejecución 11. El objeto de nuestra actuación arqueológica se centró en la Parcela 1 -de la nombrada UE 11- ubicada en el paraje conocido como El Redondal.

Dada su proximidad al yacimiento celtíbero-romano de Uxama, de acuerdo con las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal de El Burgo de Osma para la zona arqueológica y al tratarse de un solar libre de edificación, durante el año 2003 se llevó a cabo un amplio programa de actuaciones arqueológicas. Este consistió en la recogida de documentación previa del lugar; prospección intensiva de la superficie a ocupar y la excavación de varias catas para obtener un mayor conocimiento del subsuelo y determinar las pertinentes medidas correctoras.

 

Localizacián de la Parcela 1 de la UE 11 en el plano catastral.



La excavación manual de diecisiete sondeos estratigráficos, con un módulo de 2 m. por 1 m., distribuidos de forma aleatoria por toda la superficie, determinó la presencia en quince de
ellos de singulares evidencias constructivas (muros de distinto aparejo constructivo, silos de almacenaje, piletas artesanales...) asociadas a distintos depósitos sedimentarios, que nos aproximaron al conocimiento de la secuencia poblacional del sitio. A partir de la columna estratigráfica global dc todas las catas se establecieron tres grandes períodos de ocupación, iniciándose el hábitat en la época romana altoimperial, continuando -tras un lapsus temporal- en la Alta Edad Media y, por último, en la Edad Moderna.

Fruto de esos trabajos, la Comisión Territorial de Patrimonio de Soria condicionó la construcción de un edificio público de 200 metros cuadrados a la realización de una excavación arqueológica en área como la que hemos llevado a cabo en el otoño del año 2004.

Sus resultados nos llevan a retrotraer ligeramente el inicio de la ocupación a la etapa tardoceltibérica. Los restos de ese hábitat se centran en un amplio recinto de unos 56 metros cuadrados de planta rectangular, de dirección Noreste-Suroeste del que desconocemos el cierre del lado Sureste. Está conformado por muros regulares, con una anchura de 0.65 m. y una altura máxima conservada de 1.20 m., elaborados en mampostería de piedra caliza, de mediano tamaño, aglutinada con barro. Este mismo material se utiliza en los suelos, constituyendo un solado homogéneo; en el enfoscado interior de los paramentos y como aislante entre la pared exterior y la roca natural, siendo uno de sus rasgos más singulares. La compartimentación interna se resuelve con un tabiquero, de menor espesor, pero, también, embarrado.

La construcción se cimienta en grandes calizas y tres zapatas simétricas en cada uno de sus lados, alternando con hoyos de poste, para la sustentación de una planta superior de la que no quedan restos visibles. Adosada al ángulo Suroeste se desarrolla otra estancia, de 1 50 m. de
altura e idénticas características, de la que sólo se han exhumado 5 metros cuadrados. Vinculado a estos restos constructivos se recoge un amplio elenco de restos de cultura material: cerámica pintada, útiles de trabajo en hierro y una fíbula de bronce, así como un potente depósito de trigo quemado.

 

Vista general de la excavación desde el Este.

 

Este edificio se ve alterado por la realización de otro más monumental datado en época romana altoimperial. Excavado parcialmente muestra planta rectangular de unos 115 metros cuadrados, orientada en sentido Noroeste-Sureste, unos muros de anchura variable entre 0.90/0.70 m. y una altura máxima de 1 m. A diferencia de la construcción anterior carece de basamento, realizando una somera zanja de cimentación en el manto natural, muros y suelos de la casa tardoceltibérica. Su fábrica conserva tres hiladas de sillería con grandes calizas, bien escuadradas al exterior. Fue saqueada a partir de la Edad Media para reutilizar la piedra en otras construcciones, por lo que también se arrasó la compartimentación interna, los solados y otros indicios que hubieran permitido la interpretación funcional del inmueble.

En toda el área se registra la sucesión de diversos depósitos sedimentarios, de desigual composición y espesor, conformados por adobes quemados y cenizas asociadas, interpretados como los estratos generados tras el abandono y destrucción. En ellos pudo recogerse una excelente representación de los conjuntos cerámicos más característicos del alto imperio: cerámica de paredes finas; producciones indígenas y pintadas hispanorromanas; piezas de uso común -con grandes recipientes de almacenaje- y algunos fragmentos de terra sigillata, lisa y decorada.

 

Panorámica de las estructuras murales desde el Sur.

 

Durante la Edad Media se vuelve a reestructurar el espacio a partir de dos ambientes que, con una disposición Norte-Sur, se superponen directamente sobre la vivienda romana, los suelos y los depósitos de abandono tardoceltibéricos. Están realizados por muros de mampostería concertada, con grandes calizas informes, bien en seco o unidas con barro y/o argamasa, y, en algunos tramos, han quedado patente los suelos formados por someras lechadas de cal. En su intenor se documentan piletas, también de cal muy deleznable, de funcionaliclad artesanal.
Dispersos a lo largo de toda la parcela hay silos de almacenaje, aislados y dispuestos sin ningún orden. Están excavados en el manto natural y presentan distintas medidas pero idéntica concepción estructural. Tienen forma globular carecen de cubrición y/o enlucidos o mortero al interior.

Sólo se ha podido rehacer la última fase de utilización en la que fueron aprovechados como basureros, dado que mostraban rellenos homogéneos que indicaban su colmatación intencionada. La abundancia de restos de cultura material, fundamentalmente, cerámicas a torno, comunes de uso doméstico, unido al modelo implícito de estas estructuras ha permitido su datación, por extensión, durante la Alta Edad Media.

En general, debemos señalar que la intervención realizada en el paraje de El Redondal nos ha permitido corroborar la amplia e importante columna estratigráfica que alberga el subsuelo y valorar la necesidad de continuar su estudio en su totalidad ante futuras intervenciones.


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