PROGRAMAS
En
varias ocasiones nos hemos referido, desde este espacio, a la cantidad
de eventos y actos, tanto religiosos, como culturales o festivos, que se
nos ofrecen en El Burgo de Osma a lo largo de todo un año. Hemos
alabado su calidad y diversidad y hemos felicitado a los promotores y
organizadores de tales actos.
Pero hoy
estamos obligados a hacer una llamada de atención, principalmente al
Consistorio pese a que, en algunos casos, no es el Ayuntamiento el
responsable, pero al pretender desde él que El Burgo sea una ciudad
turística, cultural y festiva, debería abanderar la solución de lo
que ahora exponemos.
Nos
quejamos, desde este editorial, de la penosa información previa a los
actos a celebrar. Son muchos, pero adolecen de una lamentable falta de
difusión. ¿Acaso todos recordamos cuando se celebra la festividad de
San Cristóbal? Pues no, así que nos quedamos sin bendecir los coches.
¿Y las obras de teatro, o conciertos, o actuaciones de otra índole? No
creemos que baste con un folio pegado, de mala manera, en los
escaparates de las carnicerías, por poner un ejemplo, ni que en la Web
del Ayuntamiento sólo se de publicidad al concierto de agosto. Por
cierto, visiten su página y entren en su apartado “Fiestas y Cultura”.
Algo pobre ¿No?
Algunos
recordamos tiempos pasados en los que en las universidades se tiraba la
piedra y luego se corría. Eran tiempos de oposición brutal y de alguna
que otra clandestinidad.
Por
aquellos años, las cosas se sabían merced a unos panfletos que, “ciclostilados”,
llegaban a todas las manos. No estamos anclados en aquellos tiempos y
ahora cualquiera tiene a su alcance una imprenta que pueda editar
baratos cuadernillos o trípticos a dos tintas para ser distribuidos por
todo el pueblo, o dejarlos en las tiendas para que, ellos solos, hagan
el camino. Basta con que, desde el Ayuntamiento, por hacer un
responsable, se confeccione un pequeño programa trimestral, o
semestral. Los promotores de los actos a anunciar, lo comunicarían al
responsable municipal y éste incluiría la cita en ese programilla.
Seguro que sería barato, seguro que sería beneficioso para los
ciudadanos que se enterarían puntualmente de lo que ha de acontecer en
su pueblo y seguro que el público asistente se multiplicaría.
Creemos
que ese tipo de programa, o información, se lo merece un pueblo que
presume de cultura y de festejos, porque un tablón de anuncios en un
rincón de la vía pública no creemos sea la solución más acertada.
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