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   ARÉVACOS - Nº 28   
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LA ERMITA DE CARRASCOSA, EN BERLANGA,
RESTAURADA POR JUAN CATALINA

por Isabel Goig        


Hace poco más de un año, el Obispado de Osma-Soria cedió por un tiempo largo a Juan Catalina Moreno -Kata-, la ermita de Nuestra Señora de Carrascosa, en el término municipal de Berlanga de Duero. La condición fue que el templo se restaurara. 

No podían haber dejado el edificio en mejores manos porque con ellas, el edificio podría convertirse, muy pronto, en un centro dedicado a la Cultura.

Juan Catalina muestra las obras de restauración

La ermita ha sido, durante muchos años, un símbolo para los berlangueses. Está situada en un pequeño otero, al final de la ladera de un ahora descuidado pinar, que servía de anfitrión a los que acudían a su sombra para merendar y pasar las tardes, mientras los niños -entonces numerosos- se mojaban en la fuente o se caían a la alberca. Ahora el espacio aparece descuidado, con basura y ramas de pino amontonadas, rechazando, en lugar de invitar, a los que acuden al paraje. 

Desde el otero la vista se perdía (hasta la gran epidemia de la filoxera) por fincas de viñas que dieron lugar a que las Ordenanzas municipales de la Villa de Berlanga dedicaran casi la mitad de su articulado a las viñas y sus productos: el vino y el aguardiente. El edificio, cuyo patrono fue durante muchos años el Ayuntamiento de Berlanga, sirvió de corral de ovejas mucho tiempo. 

Cuando Juan Catalina entró en él, en lugar de desmoralizarse, se puso a trabajar. “No se ve lo que hay, sino el proyecto que se tiene”, nos diría. El suelo estaba cubierto por unos treinta centímetros de detritos, la bóveda y el tejado hundidos, la escalera hacia el coro intransitable, la puerta destrozada, en fin, casi una ruina. De inmediato se puso a trabajar y ahora, algo más de un año después, el tejado está construido, la bóveda cubierta, las paredes restauradas, la piedra del arco picada, la puerta de entrada fabricada de nuevo tal y como era la anterior, y por todos lados aparecen testigos de cómo era el revoque, las baldosas… 

Para todo este trabajo ingente, Juan Catalina ha contado con sus dos manos, y la ayuda circunstancial de algunos amigos. ¿Y el dinero para llevar a cabo tamaña restauración? “Los espectáculos están todos por aquí, en paredes y tejados”. Se refiere a su propio trabajo, a su espectáculo de cuentacuentos, títeres, música.

Ermita de la Virgen de Carrascosa

Nadie, a excepción de algunos berlangueses que han aportado lo que buenamente han podido -unos mil euros en total- está apoyando el proyecto de Juan, de momento. Las distintas administraciones tienen buenas palabras y promesas que, quizá, podrían cumplirse en parte cuando las elecciones estén más próximas. Las asociaciones que manejan fondos europeos, al igual que las instituciones, piden proyectos, papeles, documentos, inversiones. Juan no tiene tiempo para perder en cuestiones burocráticas, se trata de elegir: espectáculos para obtener dinero y seguir restaurando, o papeleo, del cual puede resultar, o no, subvención. A pesar de ello, ha enviado algunos proyectos, a Diputación, a la Junta, sin respuesta hasta ahora. Él quiere que el Ayuntamiento de Berlanga se implique y que la gente vea su empeño como algo suyo, lo que es, precisamente. “¿No te da vergüenza pedir?”, le preguntan a veces. “Pido para vosotros, para todos”. 

Pensándolo bien, era la tarea primordial del santero, y qué es Juan Catalina, mas que el santero de la ermita. Exactamente, el proyecto para el uso que en un futuro muy próximo va a darse a la ermita de la Virgen de Carrascosa es convertirlo en un centro cultural que sirva de motor para toda la comarca, ya que, según sus palabras, “la pobreza más preocupante no es la económica, sino la cultural”. Quiere recuperar las tradiciones, la artesanía, la música (cuenta en su domicilio con interesantes instrumentos musicales), pero, sobre todo, el teatro, y poderlo incluir en la Red de Espacios Escénicos. 

Los detalles de este ejemplar proyecto, se encuentran en el web www.enlaermita.org. Con Juan Catalina Moreno colaboran, tanto en esta como en otras aspiraciones culturales, unas asociaciones: “Arte sin Fronteras” y “Hay si voy”, expresión que, escrita “¡Ay, si voy!”, es muy utilizada en Berlanga, según Juan. A la pregunta de por qué la grafía incorrecta, nos respondió que “estructuralmente, la frase está sujetada con la hache”.

Otra perspectiva de la ermita

Digamos algo de este edificio. Sobre el dintel de su puerta hay una fecha, 1745, que debe corresponder a la de alguna restauración posterior a su edificación. Se conserva, en el Archivo Histórico Local del Ayuntamiento de Berlanga de Duero, un documento de fecha 11 de agosto de 1715. Se trata de la escritura de “la obra y reparos que se han de hacer en la Hermita de Ntra. Sra. de Carrascosa extramuros de esta dicha villa…”. Firmaron la escritura “Francisco Martínez Bunsemilla vecino de la villa de Almazan y estante al presente en esta de Berlanga maestro de albañilería y carpinteria como principal, Miguel Calvo y Simon Calvo maestros de dicho arte, Juan Rubio Morales, Tomas Alcalde y Bartolome de Utrilla todos vecinos de esta dicha villa, como sufradores y cumplidores juntos juntamente y de mancomunidad por uno y cada uno de nosotros por si y por el todo (...) se remató la obra y reparos que se han de hacer en la hermita de nuestra señora de Carrascosa estramuros de esta villa de quien es patrono esta dicha villa como mejor postor en precio de 700 reales de vellon...”. 

De 1898, 1900 y 1902, hemos encontrado referencias a la conmemoración de San Lázaro, que tenía lugar en la ermita de Carrascosa. El Ayuntamiento, de acuerdo con el párroco, disponía celebrar en ese templo la “tradicional función religiosa, con rezo del santo Rosario, sermón y reparto de limosna del pan a los pobres”. El padre Gonzalo Martínez Díaz, en su publicación Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana (1983), apunta lo siguiente sobre ese paraje.

“San Gil de Pedroso.- Despoblado sito en el término de Berlanga, cuyo nombre se ha olvidado totalmente, pero que con gran probabilidad corresponde a la ermita de la Virgen de Carrascosa y a las ruinas cuyos vestigios se hallan en torno a la ermita, ya que su situación corresponde a la zona donde se hallaba el despoblado según el elenco de 1229; la ermita se halla a unos 2.900 m al N/NE de Berlanga, tiene fuente y cerca de ella se encontró una tinajilla con monedas. Mapa 1/50.000, hoja 406: latitud 41º 29´20´´, longitud 0º 50´27´´. 

En un futuro muy próximo, gracias a Juan Catalina, y a las ayudas de personas como él, veremos el centro cultural acabado, el nido de cigüeña que piensa colocar sobre el campanar, habitado, y contemplaremos “las impresionantes puestas de sol”, desde el mirador que piensa construir sobre lo que fuera casa del santero. Seguiremos con interés el desarrollo de la restauración y posterior puesta en marcha de la ermita de Carrascosa.

 

 

 

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