SE HACE CAMINO AL ANDAR
En este año, en el que se conmemora el centenario de la llegada
a Soria de Machado –al que introdujo en los círculos sorianos el ilustre
burgense Manuel Hilario Ayuso– Arévacos sigue haciendo camino al andar desde aquellas reuniones celebradas, en 1999, y que dieron
como fruto granado la creación de la Asociación para el Progreso y Desarrollo de El Burgo de Osma y su Comarca
(APRODEBUR). Fue Jaime Ransanz Lafuente su principal mentor y en su memoria, e intentando
seguir su ideario, continuamos dando pisada tras pisada en un camino en la esperanza de que con el apoyo de personas e instituciones
consiga una larga trayectoria.
Los objetivos planteados por APRODEBUR, además de la difusión
y promoción del Patrimonio Histórico Artístico de la comarca, contemplan el de promocionar el desarrollo industrial de las tierras que
tenemos más cercanas. Grandes objetivos, estos últimos, para una Asociación carente, no de ideas, pero sí de medios para llevarlos a cabo.
Objetivos, las más de las veces, impregnados de no pocos
chauvinismos,
pero no imposibles.
Así las cosas, estamos y estaremos a disposición primero, de
nuestros suscriptores y anunciantes, segundo, de nuestros lectores y, tercero, hasta de nuestros detractores y anunciantes morosos.
Se nos ha acusado, a veces, no sin razón, que nuestras páginas
pecan de piedras y obispos –¿qué hubiera sido de El Burgo de Osma sin sus prelados?– y hasta se ha llegado a decir –que Dios le tenga en
su gloria– que Arévacos apestaba a sacristía.
Queremos seguir haciendo camino al andar y, para que las pisadas
cimienten un firme más duradero que el de la calzada XXVII de Antonino Pío, que unía
Caesar Augusta con Astúrica pasando por
Úxama, hacemos un llamamiento a todas aquellas personas que quieran trabajar con nosotros y les retamos para que, dentro de sus posibilidades,
colaboren en esta noble ocupación. Trabajo que, por otra parte, dará los resultados que todos nosotros queramos; porque los que estamos
en ello y los que deseen tirar del carro con nosotros serán muy bien recibidos. Los que no, al menos que no estorben. De nuevo nos
viene a la memoria Machado, cuando aseguraba detectar las romanzas de los tenores huecos y el coro de las ranas que croaban a la luna.
Desde la perspectiva de este número –con el que Arévacos se
constituyen en una de las publicaciones periódicas de la villa con más
larga duración, hacemos votos para que todos los proyectos que están
en cartera (puente sobre el Ucero, hospital, campo de golf, castillo de Osma...) y en ejecución (hostelería de Santa Catalina) sean, dentro de
sus plazos, firmes realidades.
Nuevamente recurrimos al poeta de Campos de Castilla, en la
esperanza que, al volver la vista atrás, esas, a veces, imperceptibles huellas se hayan constituido en sólidos caminos.
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