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   ARÉVACOS - Nº 34   
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LOS ORÍGENES DEL CINE EN EL BURGO DE OSMA
EN EL CINCUENTENARIO DE LA SALA PALAFOX

por Julián de la Llana del Río      



Cartel anunciador de Indiana Jones1957. En plena Guerra Fría, un grupo de espías soviéticos liderados por Irina Spalko (Cate Blanchett) intentan encontrar la Calavera de Cristal, una mítica reliquia de origen azteca que, tal vez, posea poderes sobrenaturales vinculados con los extrasterrestres.

Un arqueólogo llamado Indiana Jones (Harrison Ford) también buscará el objeto... y encontrará peligros sin cuento. Tras casi dos décadas de silencio el arquólogo del sombrero ha vuelto: Indiana Jones. Y lo ha hecho con su látigo, viejos amigos, nuevos enemigos y la misma sed de aventuras. 

Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal se presentó en el Festival de Cannes en mayo pasado. Pocos días después se produjo su estreno mundial. La pantalla del Cine Palafox de El Burgo de Osma ofreció simultáneamente esta película emblemática del cine de acción dirigida por Steven Spielberg y producida por George Lucas. El esfuerzo de la empresa que dirige Jesús Otín Moraga merecía la pena, y la ocasión se justificaba por sí misma: Este año celebra la sala burgense su cincuenta aniversario. En estos momentos difíciles para muchos exhibidores, mantener abierta una sala del aforo del Palafox y más aún en una localidad con una población de no mucho más de 5.000 habitantes supone un mérito digno de encomio.

La historia del cine en El Burgo de Osma comenzó, sin embargo, hace tal vez más de un siglo, cuando todavía este espectáculo era silente y las películas se proyectaban en barracas de feria por empresarios ambulantes que iban de pueblo en pueblo mostrando el invento de los hermanos Lumière durante las fiestas de cada lugar.

 

LOS INICIOS

Cartel anunciador de La VioleteraSería alrededor de 1897, año más, año menos, el momento en el que con motivo de algún acontecimiento festivo, se instalara en algún punto de la villa burgense el aparato del cinematógrafo. Los espectadores contemplarían asombrados sin duda, imágenes, por ejemplo, de la salida de misa, de una corrida de toros con sus lances y detalles; la Puerta del Sol de Madrid con el constante movimiento de personas, carruajes y tranvías; la llegada de un tren a la estación, y, en fin, presenciarían la animación que ofrece un puerto de mar. Aparte de estos documentales y reportajes, enseguida verían también las primeras películas de ficción, de una duración muy corta, primero de carácter cómico y, luego, dramático, sin olvidar los temas religiosos, como las diferentes versiones de La Pasión que surgieron inmediatamente, o, también, adaptaciones de obras literarias muy conocidas. 

Casi con seguridad, en este periodo de finales del siglo XIX y principios del XX, los espectadores de la Villa disfrutaron del nuevo arte en algún barracón acondicionado para las proyeccioens cinematográficas, como era habitual entonces. Se pasaban películas mudas entre cuyas imágenes se intercalaban carteles explicativos, o bien una persona se encargaba de hacer los comentarios de viva voz. 

El cine ambulante se mantuvo durante bastantes años. Sólo mucho después se crearon las instalaciones fijas en teatros o salas específicas para cine. El primer documento conocido hasta ahora sobre una proyección data de 1910 y ha sido recogido por el historiador José Vicente de Frías Balsa. Está fechado en Ayllón el 14 de julio de ese año. En él Juan Arroyo acepta las condiciones del Ayuntamiento como encargado de la pirotecnia. Así, escribe “que habiendo tenido noticia que en este año han formado presupuesto para cinematógrafo y disminuido el de fuegos artificiales, pongo en conocimiento de V. que estoy dispuesto en el precio o propuesta que tenga mayor o menor a desempeñar mi cargo de pirotécnico”.

El mismo investigador encuentra una carta fechada un mes más tarde en la que el representante de una empresa de alquiler de aparatos y películas da instrucciones para la instalación del equipo en el patio de la Casa Ayuntamiento y muestra su preocupación por el aforo y el costo del fluído eléctrico. Escrita en Madrid, el 10 de agosto de 1910, con membrete de La Internacional Cinematográfica. Compra, venta y alquiler de películas y Aparatos. En Madrid C. Prim, 16, 1º. Teléfono 1.398, con sucursales en Sevilla, Madrid y Barcelona, dice lo siguiente:

“Querido amigo Paco (Francisco Sanz): Acabo de telegrafiarte como sigue 'mañana salen aparatos y encargado, tener preparado todo posible'.”

“El aparato fue facturado hace dos o tres días, así es que ya está en la estación de Osma. Lo que deseo al ser posible es que desde luego mandarais un carro a la estación el sábado por la mañana que es cuando llegarán allí el Secretario de esta Sociedad Don Federico Belmonte y dos empleados más con el objeto de que pudieran ya llevarse consigo el aparato y lo instalarán inmediatametne, con el fin de poder dar función el mismo sábado por la noche que no lo creo difícil, puesto que la instalación y pruebas pueden hacerse en todo el día del sábado.”

“Ahora lo que veo algo difícil es que lo de los asientos aunque supongo que pueden trasladarse las sillas del Teatro sin incoveniente ninguno para ponerlas como Preferencia y detrás podrían ponerse bancos para la Entrada General de cualquier manera que fuera.”

“En este momento me dice Domingo Romero que está hecha la instalación y supongo será en el Patio de la Casa Ayuntamiento. Yo no conozco el local y por lo tanto su cabida, pues si se trata de un local donde no se pueden colocar más de 200 personas sería mal negocio y en tal concepto habría que instalar el Cinematógrafo en el Teatro que por lo menos cabe público. En fin cuando llegue a esa el Secretario de esta Sociedad verá el medio de arreglarlo. Lo que quiero es que influyas con los de la luz para que lleven lo menos posible puesto que los gastos de transporte de aparatos, empleados, etc. ha de salir por un pico. Quiero dar un buen cinematógrafo y busco más el quedar bien que el lucro, pero como comprenderás tampoco quiero poner dinero del bolsillo al ser posible.” 

“Te ruego que influyas para que se den toda clase de facilidades a mis empleados pues si así es no te quepa duda que las funciones del cinematógrafo resultarán y será lo más divertido y lo que llame la atención en esas fiestas.”

 “Yo no sé si podré ir, puesto que depende del trabajo que tenga, pero de ir aunque te parezca raro, no saldré de ésta hasta el lunes para llegar a esa en el Correo del martes.” 

“Afectuosos recuerdos a tu esposa y familia y sabes que puedes disponer como gustes de tu invariable amigo.”

“Santos”

Después del texto mecanografiado transcrito íntegramente, la carta contiene una postdata manuscrita en la que se lee:

 “Se encarga al Sr. Belmonte que se aviste contigo enseguida que llegue. Es muy conveniente lo del carro pues de esta suerte pueden llevar el aparato y es un ahorro de tiempo preciso.” 

El siguiente documento ofrecido por de Frías Balsa hace referencia al presupuesto de las sesiones cinematográficas en las Fiestas patronales de 1914. El 18 de julio se envía un escrito desde Soria firmado por Rafael y dirigido a D. Francisco Calvo de El Burgo de Osma en el que le comunica que “conforme anunciamos a V. en n/anterior tenemos el gusto de incluirle más abajo presupuesto de las tres funciones de Cinematógrafo a que se refiere en la suya; advirtiéndole que de estar en conformidad, daría esta empresa un espectáculo de Cine excelente, pues habríamos de proyectar películas modernas y de gran calidad, pudiendo por esta causa parecer nuestro presupuesto más elevado que el de alguna otra empresa menos aprensiva, cosa que desde luego comprenderá V. al hacer cálculos y que por tanto no lo decimos más que como garantía de que nuestras películas habían de gustar. Las condiciones son: “Luz e impuestos, si los hubiere, de su cuenta.” “3 días a 1.500 metros diarios cuesta 550 pts.”

Títulos de las películasIgnoro si finalmente se contrató a ésta u otra empresa, pero lo que sí es cierto es que en las Fiestas de San Roque de 1914 hubo cine en la Plaza Mayor de la Villa durante los días 15, 16 y 17 de agosto, como lo demuestra el programa editado por la Imprenta Jiménez con los títulos de las películas que se exhibieron: Treinta en total, diez por día, cortometrajes de variada temática, como documentales taurinos y deportivos y películas de ficción cómicas, dramáticas y de intriga. Entre los títulos proyectados figuran: Pequeño Sherlok Holmes, Lolita la Gitana, Gran Corrida de Beneficencia celebrada en Madrid el 3 de mayo último por los diestros Pastor, los Gallos y Belmonte, El hada del torrente, La huerfanita, Carreras de automóviles en Mónaco, Cogida por la marea, Pepito en busca de palizas, Se necesita una aprendiza... 

En los programas de Fiestas de los años siguientes (1916, 1918) figuran “extraordinarias y variadas Sesiones de Cinematógrafo al aire libre”, o bien “Sesiones de Cinematógrafo en los Salones a ello destinados”. Lo mismo las plazas que los salones de teatro, bailes u otras actividades servían para las proyecciones de cine.

Un nuevo documento aparece sin fecha, pero de 1919 según J. V. de Frías Balsa, enviado desde Aranda de Duero por Manuel J. Espinar quien expone que “siendo cada día mayor el número de poblaciones que en fiestas o ferias se exhibe el Cinematógrafo por cuenta de los municipios en sustitución de fuegos artificiales y otros festejos, que por su poca variedad o por ser siempre los mismos ya no producen interés en el público, creo ha de serle grata mi idea de poner a su disposición una instalación cienmatográfica, con aparatos de primer orden y películas muy sugestivas como son las que usamos en nuestras proyecciones diarias.” 

“El Cinematógrafo es el espectáculo preferido por todos los públicos y el ideal para fiestas o ferias, puesto que al mismo tiempo que es instructivo entretiene agradablemente igual al niño más inocente que a la persona de mayor cultura.”

“Varios Alcaldes han gestionado, en frecuentes ocasiones, instalar en sus localidades tan agradable espectáculo, pero la buena idea se hacía imposible por crecido el presupuesto de gastos. Hoy, gracias a los muchos elementos que esta su casa dispone, resulta la instalación muy económica, mucho más que otros festejos similares.”

“Si usted se toma la molestia de hacerme alguna indicación referente a este particular, con verdadero gusto daré a usted a vuelta de correo nota de precios y toda clase de detalles.” 

A medida que avanzan los años, las empresas dedicadas a la exhibición cinematográfica se multiplican así como las ofertas, y la competencia se hace mayor. Es lo que se deduce del documento expuesto más arriba, donde el empresario hace hincapié en para convencer al alcalde de la Villa de que el cine es un entretenimiento instructivo y más barato que otros espectáculos. En esta época Dionisio Ridruejo sitúa sus recuerdos de infancia, sin olvidar las impresiones que le produjeron las primeras películas que vió: 

“... En la misma fachada (se refiere a la de la universidad, entonces cuartel de la Guardia Civil), próxima ya a otro almacén de maderas de mi amigo Del Amo, se abría la puerta del teatro municipal que, en el mejor caso, daba dos o tres funciones al año. En el pueblo y en la plaza había otro local de espectáculos, pequeñísimo, rectangular, con una fila de plateas laterales y al fondo un gallinero de gradas. Allí se daba cine los domingos. (El segundo cine que hubo en el pueblo pues el primero se proyectó en el café del Dueso, que correspondía a la esquina derecha donde la calle se encamina a la catedral). La primera película que yo recuerdo haber visto -Dios sabe en qué año era comentada por un locutor que usaba puntero para señalar los detalles e ilustrada con música de piano. Era muy patética. Se trataba de un madre que no podía, por alguna razón, llegar hasta su hijo y forceaba ante una reja mientras en otro momento salía a relucir -o a sombrear- un “hombre del saco”, siniestro, que parecía amenazar la vida del niño. Las películas del segundo cine se anunciaban con un toque de timbre continuo y estrepitoso que sonaba a la puerta del local. Eran películas de episodios de Hugo y Polo (o Rolo), como aquella de la moneda rota. Al final del episodio el héroe quedaba en una situación tan comprometida que no parecía posible más que rogar a Dios por su alma. Pero todos sabían que para que siguiesen los episodios tenía que salvarse. Más tarde empezaron a dominar en el programa unas películas españolas absolutamente inefables en que se lucía una chica morena y gordita que se llamaba la Romerito.” (1) 

Durante los años 1920, 21, 22, 23 (?) y 24 sigue habiendo sesiones de cine y varietés por San Roque “en los salones a ello destinados” entre los días 14 y 18 de agosto, según los años. En 1924 se incluye también el teatro. En el programa de festejos de aquel año se puede leer: “ Durante las fiestas en los Teatros Principal y Cervantes se celebrarán funciones de cinematógrafo y varietés... 

En 1928 el apartado del programa de “Teatro, Cine y Varietés” no incluye funciones cinematográficas en los Teatros Principal y Cervantes aunque sí todavía de teatro. En el de 1932 el apartado ya sólo se titula de “Teatro”, y en el de 1933 no se hace ninguna referencia a tales espectáculos.

 

SALAS

Poco tiempo después de la llegada del cine a España pudo disfrutarse en la villa burgense este nuevo arte, “proyectándose las primeras películas mudas, en un barracón destinado para este fin. Como la cintas eran muy veloces, había que detenerlas para que el narrador, provisto de un puntero, explicase las secuencias fundamentales...” (2) 

Desde los años veinte, las carpas y barracas ambulantes, que muy lentamente van dejando de exisistir durante el periodo mudo, dejan paso a pabellones más estables. También en El Burgo de Osma, durante esos años, fueron surgiendo nuevas salas. Se abre el Teatro Cervantes, situado en la Plaza Mayor (en lo que es la actual Cafetería 2000), donde chicos y mayores disfrutan de numerosas sesiones de cine. Más tarde se proyectan películas en el Salón Azul del Seminario Diocesano. Después Pedro y Pepe Andrés, Ricardo Alfós y Braulio Balsa son los encargados de gestionar el Teatro Principal, de titularidad municipal, ubicado en el edificio del antiguo Colegio-Universidad de Santa Catalina, luego transformado en Instituto de enseñanza.

En este salón, lo mismo que en el Teatro Cervantes, se combinaban las representaciones escéncias con la proyección de películas. Durante cierto tiempo, los domingos y días festivos, se pasaron films para los niños en las dependencias parroquiales, en el inmueble que alberga un nuevo cine, el Palafox. Más de una generación se rió con las cómicas peripecias de Stan Laurel y Oliver Hardy, conocidos en nuestro país como El gordo y el flaco. Igualmente se proyectaron películas en una dependencia del Convento del Carmen. 

La tradición cinematográfica burgense tiene continuidad en el Cine Palafox. Una sala que ha perdurado, bajo diversas etapas, por espacio de cincuenta años, convirtiéndose en una de las más veteranas de la provincia. Modernizada, continúa hoy en plena actividad, gracias a la labor de su entusiasta gerente, Jesús Otín Moraga. 

Sarita Montiel, protagonistas de La Violetera El Cine Palafox, que estrena películas semanalmente, se inauguró el 28 de diciembre de 1958. “Según estaba anunciado -comenta el corresponsal de Hogar y Pueblo (5 de enero de 1959)-, fue bendecido el local por el Rvdo. señor don José Arranz. Don Fermín Lucas de la Rica, abogado y en nombre de la comisión Pro-Construcción del cine parroquial, dio las gracias a todos: al señor obispo (Don Saturnino Rubio Montiel), por su felicísima iniciativa; señor arquitecto, casa constructora, artistas y obreros, pueblo por sus aportaciones para dicha espléndida obra y a todos cuantos de una manera u otra han contribuído para llevarla a feliz término...” Luego, describe la sala así: “Dos palabras tan sólo sobre el edificio inaugurado. Forma un bloque, el cine completamente independiente, Círculo Católico de Obreros, salones de Acción Católica, secretariado de Caridad y oficinas parroquiales. El cine consta de patio de butacas, cómodas, amplias y tapizadas de verde claro con veinte filas, escenario con pantalla panorámica, cortinas del mismo color, visera con butacas de iguales características que las del patio, pero sin tapizar, haciendo un aforo de quinientas localidades, cabina con la nueva máquina de proyección, amplios vestíbulos, inferior y superior, bar, servicios para señoras y caballeros con agua corriente y lavabos, vestuarios anejos al escenario, despacho de billetes, y en los sótanos instalación de la calefacción y carbones. La decoración, sencilla pero elegante, con colores verde claro, amarillo y blanco y negro, formanado un conjunto encantador. La escayola, muy bien ejecutada... Y para que nada quede, podemos estar orgullosos por tener un cine, un edificio que puede muy bien, compararse con los mejores hoy día existentes en la geografía patria.”

Tres sesiones se dieron en dicha fecha, las tres con llenos absolutos, pudiéndose afirmar que desfiló por el confortable local toda la población burgense, pues el periodista que siguió elevento manifiesta: “Un poco curioso el que esto escribe, vió con agrado, el caso bien lo merecía, que asistieron hasta personas no habituales al cine, prueba inequívoca de su alegría y aplauso.” 

Harrison Ford, protagonista de Indiana Jones La película que inauguró el Cine Palafox fue la producción española de gran éxito protagonizada por Sara Montiel, Raf Vallone y Tomás Blanco La violetera, obra musical dirigida por Luis César Amadori sobre la intermitente historia de amor entre una humilde violetera madrileña que llegará a alcanzar enorme fama como cantante en París, y un joven aristócrata volcado en la carrera política. 

En su última etapa, que se prolonga ya cerca de veinte años, bajo la gestión de Jesús Otín, gran aficionado al cine, que ha vivido toda la historia de la sala, el Cine Palafox ha visto cómo se ha renovado totalmente su maquinaria, las butacas y la misma sala. Hoy cuenta con los más modernos sitemas de proyección y con sonido Dolby. 

Como anécdota hay que señalar que la última película que se pasó en el siglo XX fue París-Tombuctú, de Luis García Berlanga, con un largo reparto de actores del cine español.

El perfecto mantenimiento de la sala y su cuidada programación hacen que en la actualidad, cuando se cumplen cinco décadas de su inauguración, el Cine Palafox siga con el aplauso y el apoyo del público de El Burgo de Osma y su comarca. Cincuentenario en el que ha llegado como un ciclón a su pantalla el mismísimo Indiana Jones, “Indi” para los amigos.

 

 

Notas:

(1) RIDRUEJO, Dionisio: Casi unas memorias. Ediciones Península, Barcelona, 2007, págs 102 y 103.
(2) FRÍAS BALSA, José Vicente de: Ocio y tiempo libre, en Historia de El Burgo de Osma, Soria, 2001, pág. 261.

 

 

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