SONRISAS Y LÁGRIMAS
La verdad es que no corren buenos tiempos por estos pagos
como consecuencia lógica de los momentos difíciles por los que atraviesa España. Son tiempos de crisis que nos obligan a apretarnos
el cinturón. Crisis –eufemísticamente llamada recesión– que ha de generar malos resultados en los pequeños comercios de
nuestra Villa y Comarca.
Aun así las cosas, los pueblos de la provincia, en estos
meses estivales y vacacionales, se han visto notablemente concurridos de sus hijos obligados, en tiempos no lejanos, a tener
que abandonar las tierras que les vieron nacer. Han regresado, como las golondrinas de Bécquer, a celebrar las fiestas locales y
a profesar como sorianos junto a la iglesia, la fuente, la escuela... que fueran testigos de sus años de niñez. Se han reencontrado con
su pasado para tomar fuerzas y proyectarse hacia el futuro inmediato en estos momentos de crisis.
Pasará el verano y habrá que hacer frente, de nuevo, a los
problemas del diario acontecer. Las alegrías festivas darán paso a horas de meditación sobre la dura realidad del momento.
Surgirán serias dudas sobre el futuro laboral de algunos trabajadores
que, al socaire de la situación actual, verán peligrar sus puestos de trabajo.
Mas a pesar del pesimismo que se respira, un tanto lógico
por otra parte, hacemos votos para que los proyectos que están ejecutándose en nuestra Villa, sean capaces de paliar los nefastos
resultados que pudieran sobrevenir como consecuencia de la crisis que estamos padeciendo.
Entre sonrisas y lágrimas seamos capaces de hacer frente a
la situación para, desde esta parcela de España, conseguir sobrevivir a la crisis de la manera menos dolorosa posible. Así lo deseamos.
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