UN
RAYO DE SOL
Corren malos
tiempos por nuestra Villa y por nuestro país. Como podemos leer en el
artículo especial que sobre la crisis presentamos a continuación, la crisis
económica ha supuesto un mazazo importante para la vida social de El
Burgo.
Es el momento
de aguantar el tirón, de contener la respiración, mantenerse como estamos y
esperar. Esperar a que esto pase, a que llegue la recuperación. En un año,
además, en que el turismo también reacciona mal, puesto que todo está
encadenado y el receso se empieza a notar en muchos campos de la vida social y
económica.
Este 2009 es
pues un año de compás de espera. Es un año que hemos empezado mal pero que
esperamos que acabe bien. Esto debe remontar y recuperarse y dejar que las
aguas vuelvan a su cauce. Por otra parte, en este panorama de cielos grises,
se cuela de vez en cuando algún rayo de sol, que nos va a dejar, esperamos,
alguna posición de bonanza.
Para la villa
burgense en particular, vamos a celebrar el 900 aniversario de la muerte de
san Pedro de Osma, el fundador de la Villa y Patrono de nuestra Diócesis.
Fecha importante y que debemos celebrar por ir en ello nuestra memoria
histórica y un deber y respeto hacia aquella persona que creó la primera
piedra de una catedral románica que daría pie, después, al germen de una
ciudad, nuestra ciudad.
Tampoco sería
una mala idea de que, con la excusa del desmontaje de las campanas de la
catedral, y una vez se traigan al Burgo, pudieran ser expuestas, por ejemplo
en el claustro de la Catedral, algunos días; de esta manera los burgenses
podríamos verlas de cerca, tocarlas y admirarlas de “tú a tú”, en
proximidad, antes de subirlas de nuevo a la Torre.
La Semana Santa
ya está llamando a nuestras puertas, ya está aquí, y siempre es un
acontecimiento importante, de recogimiento y de sentimiento. Los conciertos
extraordinarios, los pasos de la Pasión, la llegada de los burgenses
ausentes. Todo ello ayuda a ensanchar nuestro espíritu y nuestra alma.
Por otro lado
también es buena noticia la celebración de Las Edades del Hombre en Soria,
puesto que, indudablemente, va a animar al turismo a acercarse a nuestras
tierras sorianas. Y qué duda cabe que mucha de la gente que se acerque a
Soria capital, acabará aterrizando en nuestra Villa, por razones obvias, y
ello podrá en cierta manera reactivar la vida comercial en nuestras calles.
Bien, nada
más, sólo esperar que las nubes vayan despejándose poco a poco, en todos
los sentidos, y que la primavera llegue con la bonanza climática y
económica.
¡Feliz Semana
Santa!
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