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   ARÉVACOS - Nº 38   
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ORÍGENES DE LA BANDA MUNICIPAL DE
MÚSICA DE EL BURGO DE OSMA

por José Vicente de Frías Balsa         

   


A la hora de buscar los orígenes remotos de la Banda Municipal de Música –olvidando premeditadamente otras referencias a la tradición musical de la Villa, que vienen de siglos– acaso habría que retrotraerse al año 1825. Tal parece desprenderse de lo señalado por el Acta del Ayuntamiento cuando, el 30 de diciembre, deja constancia que Tomás de Tomás, vecino y capitán ayudante del Batallón de Voluntarios de la Villa, solicita se le condone aquella cantidad que sea del agrado del Ayuntamiento atendidas las circunstancias de su dilatada familia y el esmero que ha tenido en la enseñanza a los Músicos de dicho Batallón y luz que ha empleado en ella.

Banda Municipal de Música

La Corporación acordó perdonarle la renta que tenía que pagar en el mes que habitaba la casa, de propiedad municipal, hasta últimos de diciembre. Y para el año entrante solicitara sólo un ducado cada mes de los doce en atención al sumo cuidado y vigilancia que ha tenido en la enseñanza de los Músicos del Batallón en la que continuará. 

Al desaparecer el citado Batallón fue la Orquesta o Banda del Hospicio Provincial, que de las dos maneras se la llamaba, la encargada de amenizar, en el último cuarto del siglo XIX y algunos años del XX, las fiestas locales, ferias, funciones religiosas, procesiones, rogativas, etc. Si no hemos documentado mal, aunque siguiera su actividad, la última actuación de la Orquesta, previa a la creación de la Banda Municipal, tuvo lugar en el año 1907. 

La 1ª. referencia a la creación de una Banda de Música Municipal –que tantos frutos granados ha producido y de la que la Villa ha de sentirse, y se siente, orgullosa– se data el 25 de octubre de 1906 cuando Gervasio Elvira Perotens, alcalde, presentó a la Corporación una instancia de varios vecinos y otros jóvenes de la Villa, afectos a la Banda de Música que había dirigido Pablo Lagüera y Menezo, ya difunto, en petición de que se subvencionase, a cuenta del presupuesto municipal, lo que fuera necesario para pagar a un director que se pusiera al frente de ella e instruyera a los componentes de la proyectada Banda.

Los ediles, tras una ligera discusión, atendiendo que este asunto merece un detenido estudio, careciendo como carece de consignaciones en los Presupuestos para dicho fin, acordaron, unánimes, someter a informe de la Comisión de Festejos el asunto, agregándose a la misma los concejales Pablo Morales y Eugenio Mateo.

 

Árbol de la Música en el que actuaba la orquesta del Hospicio

 

El 27 de febrero de 1907, se dio cuenta a la Corporación, bajo la presidencia de Francisco Sainz Marqués, de una nueva solicitud de los anteriores reiterando la petición hecha para reorganizar la Banda bajo la dirección de persona competente que les instruya. Enterada, tras el oportuno contraste de pareceres de sus integrantes, acordó solicitarles presenten a la Corporación un Reglamento por el cual se rijan o hayan de regirse. Expresen, también, los instrumentos con que cuentan, así como las garantías que ofrezcan al Ayuntamiento en sus servicios y organización con todo lo demás que estimen conveniente para la seguridad de un contrato formal en su caso con cuyos datos y antecedentes resolverá el Ayuntamiento lo que estime conveniente. 

Al mes siguiente, el 20 de marzo, manifestó el presidente, que se había avistado con una comisión de los músico de la Banda, que se intenta constituir en esta Villa, y le habían entregado una relación de los instrumentos que poseían, coste de los mismos, cantidad que tenían satisfecha y la que adeudaban, así como la fórmula del Reglamento que debería redactarse. Sometió a la deliberación de los capitulares el determinar si acordaban señalar un sueldo al director en cuyo caso, y si éste llegara a contratarse, podía disponerse, después, de la organización de la Banda y redactar el Reglamento por que había de regirse con las condiciones que pudieran tomarse por ambas partes. Todo lo cual, según el alcalde-presidente, previa la autorización de la Junta Municipal puesto que no había consignación presupuestaria aprobada para dicho fin. 

El concejal Santiago López propuso nombrar una comisión que estudiara el tema, según se había acordado el 25 de octubre anterior, a lo que le contestó el alcalde que en su concepto huelga dicha Comisión por ahora, y lo primero que debe disponerse [es] si se acepta o no la designación de un Profesor que dirija dicha banda. Discutido el asunto, después de oído el parecer de varios concejales, se decidió fijar 750 pesetas, como máximo, de sueldo para un profesor de buenas condiciones. Se dispuso, además, bajo esta base y siempre que lo autorizara la Junta Municipal, gestionar lo que fuera conveniente para ver si podría conseguirse el profesor, sin aceptar contrato alguno de antemano, hasta que se legalizara dicho asunto por la Junta de Asociados. 

Comunicaba el presidente, el 22 de mayo, que, a pesar de lo decidido en la sesión anterior, no se ha hecho nada… sobre la banda de música que se intenta constituir en esta villa y sobre todo de la formación de las bases y obligaciones que han de imponerse a dicha banda y Reglamento porque ha de regirse, así como la forma que han de abonarse la parte alícuota que se adeuda a D. Jesús de la Rica por los instrumentos y manera en que han de quedar estos con lo demás que se propuso para legalizar este asunto en el caso de llegar a una inteligencia entre ambas partes. Tras debatir el asunto se nombró una comisión, integrada por Gervasio Elvira, Santiago López, Eugenio Mateo y Raimundo Rodrigo, con el fin de que procuren hacer un estudio del indicado asunto proponiendo al Ayuntamiento lo que estimen más conveniente para la resolución que proceda. 

Reunidos los comisionados del Ayuntamiento con el director de la Banda y principales músicos informan, el 5 de junio, haberse propuesto una serie de bases, por ambas partes, que aunque en principio pudieran ser aceptadas ningún compromiso se ha adquirido por parte de dicha Comisión sin que antes fueran aceptadas por la Junta Municipal, cuando se discutan y aprueben por ella sus consignaciones. Proponían los compones de la Banda el abono de 500 y pico de pesetas que, por los instrumentos, se adeudaban a Jesús de la Rica; las 750, del sueldo del director; 250, para los músicos y la parte del jornal que puedan dar en los días hábiles y en casos extraordinarios que no sean festivos, comprometiéndose la banda a tocar gratuitamente en todas las funciones que tenga el Ayuntamiento, procesiones y días festivos de verano en el Kiosco o donde se determinase por el Reglamento.

 

Primera paga del director de la Banda

 

Abierta la oportuna discusión se trató, sobre todo, del pago de los instrumentos ante las dificultades que han de surgir para su conservación y evitar que puedan ser deteriorados por los mismos interesados. Indicó Raimundo Rodrigo y algunos otros concejales que en el Reglamento puede y debe constar que cuando se inutilicen, no por uso sino por descuido del individuo a su cargo, se abonen de cuenta y descuento de las doscientas cincuenta que tiene que entregárseles. Poco después, el 11 de julio, se juntó la Junta Municipal compuesta por Francisco Sainz Marqués, alcalde- presidente, y los concejales Gervasio Elvira, Eugenio Marqués, Ignacio Arroyo, Ángel Catalina, Santiago López, Eugenio Mateo y Raimundo Rodrigo y los asociados Pedro Vicente, Santiago del Val, Antonio García, Francisco Romero Barragán, Juan Hernández y Doroteo Martín. 

El alcalde dio a conocer que la reunión tenía como objeto aprobar o negar establecer en esta villa una banda municipal de música, constituida por varios jóvenes que bajo su Director deseaban se les enseñara e instruyera. A este fin el Ayuntamiento había instruido el oportuno expediente, en el que se detallaban todos los pormenores, sin adquirir ningún compromiso, sin que fuera sometido este asunto a la Junta Municipal, para que ésta aceptara o negara las resoluciones que tenía tomadas la Corporación. Inició el debate Pedro Vicente exponiendo su oposición al proyecto por entender que no ha de dar resultado [lo] que los jóvenes se proponen y en cambio se impone al Municipio un gasto superfluo, sin ninguna utilidad. Se adhirió a esta opinión Ángel Catalina, quien manifestó que siempre estuvo opuesto a tal pensamiento y, sobre todo, al abono de los instrumentos. Les hizo notar el alcalde que la discusión se refería sólo y exclusivamente a si se aceptaba o no la idea de establecer dicha banda de música en concepto de que sea municipal y respecto de los gastos que ocasionase; que ese tema ya se trataría después, en el caso de merecer la aprobación de la Junta. 

Varios concejales y otros vocales de la misma hicieron, también, uso de la palabra indicando los propósitos que habían impulsado al Ayuntamiento a tomar las resoluciones que se les habían leído y, por consiguiente, que si no se cumplieran las condiciones del Reglamento, que en su caso ha de establecerse, entonces se acordaría la supresión de dicha banda. Terminada la discusión, el alcalde sometió a votación si se aceptaba o no la idea de establecer la mencionada banda en los términos que el Ayuntamiento tenía acordado. Votaron a favor los señores Elvira, Marqués, Arroyo, López, Mateo, Rodrigo, del Val, García, Romero Barragán –quien dijo que no debía votar por ser parte interesada–, Hernández, Martín y el presidente. Lo hicieron en contra los señores Catalina y Vicente. 

Quedó, pues, aprobado por mayoría que se establezca desde luego la banda de música municipal en la localidad en la forma que el dicho Ayuntamiento tiene resuelto. El presidente propuso a la Junta, acto seguido, que careciendo de la consignación necesaria para atender al pago de dichos gastos parece y se debe excogitarse el medio de hacer una trasferencia de las partidas del Presupuesto corriente donde resulten economías suficientes para ello y atender al pago del sueldo del director, parte que ha de abonarse a los músicos y demás gastos que se expresan en el expediente, por lo que se refiere al segundo trimestre del corriente año, puesto que para lo demás o sea desde primero de Enero en adelante se incluirá y discutirá en el Presupuesto ordinario que ha de votarse para el año próximo de 1908. El concejal López le llamó la atención acerca de la diversidad de criterios que hubo al tomar los acuerdos de hacerse o no cargo a cuenta del municipio de la compra y conservación de los instrumentos. Algunos manifestaron que debía ser a cuenta de los músicos, resolviéndose por la Junta que el asunto quedara a la resolución del Ayuntamiento para consignarlo en el Reglamento, así como cualquier otras incidencias que se suscitasen para fundamentar aquél en buenas condiciones y evitar perjuicios a los intereses el Municipio. El Sr. Romero expuso la conveniencia de que no se exigirá ni pagará abono alguno de los jornales de los días no feriados si ocurriera algún caso extraordinario y que los músicos los harían gratis como de obligación sin cobrar ningún salario. 

Tal y como se había resulto, el 17 de julio se vio la necesidad de redactar el Reglamento por el que había de regirse la Banda, para lo que se nombró una comisión integrada por los concejales Santiago López, Eugenio Mateo, Higinio Oliva y Raimundo Rodrigo. A estos, junto con el encargado de la Banda y principales músicos, se les encargó formulasen las bases de dicho Reglamento, sometiéndolo después a la aprobación del Cuerpo municipal para los fines que proceda.

 

Plaza Mayor, escenario habitual de la Banda de Música

El 25 de septiembre se ocupó la Corporación del Reglamento dictado por los comisionados para el régimen de la banda de música municipal que se ha establecido en esta localidad y del nombramiento de su director, que fue aprobado por unanimidad. Se tomaron, igualmente, los siguientes acuerdos: 1) Nombrar por director interino a Francisco Romero Barragán, con 750 pesetas de sueldo anual, que empezó a disfrutar desde el 1º de julio último y en lo sucesivo lo que le correspondiera mensualmente. 2) Satisfacer a Jesús de la Rica la parte que se le adeudaba de los instrumentos que quedarían a favor del vecindario, conforme a la relación y cuantas que había presentado el 18 de marzo. 3) Comisionar al alcalde presidente para legalizar el Reglamento y hacerse cargo de los instrumentos que correspondieran al Municipio. 

Ya fundada la Banda Municipal se vio, el 2 de octubre, la necesidad de señalar un local en el que pudieran aprender música durante los meses de invierno acordándose, previa la oportuna discusión, que podía destinarse a dicho fin uno de los locales más a propósito de los calabozos antiguos de la Casa Consistorial y así quedó acordado. Los Libros de Cuentas del Ayuntamiento dejan constancia, el 28 de septiembre de 1907, de las 176’25 pesetas abonadas a Francisco Romero, director de la Banda correspondientes al tercer trimestre del año, primero que cobra por el indicado servicio.

El 12 de octubre se dieron a Federico Marqués 61’75 pesetas por la consignación del Ayuntamiento a la Banda, correspondientes a igual trimestre. El 30 de noviembre, a Felipe Barrio y otros 18’28 pesetas por llevar a La Rasa a dieciocho soldados de la Banda que actuó en las fiestas de San Roque. Yel 18 de diciembre a Jesús de la Rica 494 pesetas por la cantidad convenida e indemnización del instrumental. El 6 de diciembre se echó bando para presentar solicitudes para ingresar en la Academia de Música y el 31 de enero de 1908 el alcalde informó que aunque es de sus atribuciones, según la base 1ª del artículo 2º del Reglamento porque se rige la banda municipal de esta Villa, la admisión de alumnos pobres para su ingreso en la Academia de Música, le ha parecido conveniente presentar a la misma las solicitudes de ingresos. 

El secretario, Julián de Pablo, dio lectura de las catorce presentadas y enterados los concejales de ellas y de las circunstancias que concurrían en cada uno de ellos acordaron la admisión como alumnos pobres, para que reciban la instrucción de música gratuitamente, de Gregorio Remacha Marina, Eloy Abad Arranz, Dionoaldo Torralba Balsa, Ángel de Pablo Aguilera, Matías Romero Rincón, Silverio Chamarro Abad, José de Miguel González, Pantaleón Campos Linacero, Clemente Otero Aragón, Ramón Poza Martínez, Doroteo Palomar González, Cristino Balsa Gómez, Teófilo Carro Mata y Jesús Hernández Martín, previo pago que se convenga con el Director. 

La Banda Municipal de la ciudad de Soria hubo de esperar hasta el día 6 de febrero de 1932, como ha escrito Norberto Francisco Moreno Martín, para convocar la plaza de director de la misma.

 

 

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