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   ARÉVACOS - Nº 40   
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Rutas por el Románico de la comarca:
EL ROMÁNICO ERÓTICO 

por Carmelo León Gómez        

Nada es impuro en sí mismo; mas para el que
piensa que algo es impuro, para él lo es. 
San Pablo (Rm. 14,14-16)

 

Iniciamos esta nueva ruta por el Románico de la comarca buscando elementos de un tema más especial y desconocido que el tratado en nuestra primera ruta de las Galerías Porticadas. Sabemos que una característica del Románico es su sobriedad, pero no por eso faltan en sus templos adornos y esculturas que podemos ver en las portadas, capiteles y otros elementos estructurales como los canecillos que sustentan las cornisas y aleros.

La temática de esos adornos en nuestra zona está influenciada, por un lado, por lo musulmán, caracterizado por las figuras geométricas, y, por otro, por la escultura del segundo taller de Silos, caracterizada por adornos vegetales y animales fantásticos. 

No falta la escultura figurativa en su doble vertiente: la animalista, muy diversa, con leones, águilas, ciervos, osos y, sobre todo, animales fantásticos (grifos, sirenas, arpías, centauros, dragones, etc.), y las representaciones humanas, con temas religiosos y profanos. 

Dentro de este grupo nos encontramos con escenas de caza, de guerra, juglarescas, máscaras, caras, personajes en distintas posturas... y algunas escenas de temática erótica o sexual, que son nuestro objetivo en esta ruta. 

En los templos románicos aparecen una serie de escenas eróticas que se repiten con frecuencia: hombres itifálicos (con un gran falo erecto), mujeres provocativas en posturas obscenas, coitos entre humanos y animales, felaciones, tocamientos, bestialismos... 

Otras representaciones que también se pueden considerar como eróticas son: mujeres pariendo, bailarinas, sirenas, parejas bailando, personajes mostrando el trasero, etc. 

Estas representaciones suelen ubicarse en el exterior de las iglesias, sobre todo en los canecillos, que son las piezas que sostienen los aleros de los tejados (canecillo de la Iglesia de San Miguel de Fuentidueña). También, más raramente, se pueden encontrar en capiteles de las ventanas de los ábsides, galerías o portadas (ventana del ábside de San Pedro de Cervatos). Muy rara vez se encuentran en el interior de las iglesias.

Pero antes de adentrarnos en nuestro románico erótico vamos a indagar un poco en este enigma sin resolver. ¿Por qué los maestros artesanos del románico representaban estas escenas? ¿Qué significado podían tener? 

Hay diversas teorías interpretativas que tratan de explicar el sentido de estas representaciones: 

–La interpretación más tradicional, y la más extendida hasta el momento, es la que considera esta iconografía como una representación del pecado. La Iglesia pretendía moralizar a las gentes incultas de la época mostrando como pecaminosos todos los placeres de este mundo. El sexo para la Iglesia era un símbolo de maldad y su práctica y gozo, fuera del fin reproductivo, debía ser condenado e infundir un sentimiento de culpa. 

–Otra interpretación, prácticamente contraria a la anterior, sostiene que aquella gente, influida por el Islam, era más liberal en lo relativo al sexo. Entonces, los escultores románicos, en su mayoría mozárabes impregnados de las dos culturas: cristiana y musulmana, se limitarían a representar escenas eróticas como parte de la vida cotidiana de la época. 

–Una tercera hipótesis nos habla de la necesidad reproductora. Para los autores que sostienen esta teoría, lo que se pretende con esas escenas es fomentar la procreación estimulando las relaciones sexuales mostrando diversas formas de relación sexual. Aquella sociedad, con una esperanza de vida muy baja, necesitaba individuos para formar ejércitos y trabajar las tierras que se iban tomando a los musulmanes. La Iglesia no era ajena a esta necesidad puesto que se mantenía mediante los “diezmos”, décima parte de las cosechas que se obtenían. 

–Otra hipótesis considera que estas escenas las plasmaron los maestros artesanos medievales por iniciativa propia, como un entretenimiento burlesco. En las zonas altas de las iglesias, donde se ubicaban generalmente estas representaciones, era donde ellos tenían mayor libertad para expresarse y lo aprovechaban para dar rienda suelta a su imaginación con escenas críticas de la sociedad en que vivían.

Como vemos hay diversas interpretaciones sobre el significado del románico erótico, todas pueden tener una parte de razón pero ninguna de ellas es absolutamente concluyente. Es por lo que comentaba al principio que la presencia en numerosas iglesias de este tipo de iconografía sigue siendo un enigma sin resolver. Dejemos a los expertos que resuelvan sus diferencias o aventuren nuevas hipótesis. A nosotros lo que nos toca ahora es contemplarlo y sacar nuestras propias conclusiones. 

En nuestra comarca no es muy abundante la iconografía erótica. Además, la que queda está muy deteriorada por la erosión propia del paso del tiempo y por el maltrato que ha recibido. Esta iconografía erótica ha sufrido más que el resto por los prejuicios morales de determinados momentos históricos que fomentaron su mutilación o destrucción, en algunos casos impulsada por los propios párrocos de las iglesias. Quizás pretendían con ello evitar preguntas comprometidas de sus feligreses. Pero, a pesar de todos estos avatares, aguzando la vista repasando los aleros de nuestras antiguas iglesias, aun podemos localizar en sus canecillos algunos vestigios de este curioso legado.

 

Iglesia de San Miguel (Valdenebro) 

 

 

En los aleros de la iglesia de Valdenebro sólo encontramos dos canecillos figurados pero ambos tienen connotaciones eróticas. Se encuentran casi juntos, situados en el muro sur, sobre la portada. 

El de la izquierda, según se mira, representa un personaje itifálico de alto rango, puesto que aparece sentado en una poltrona. Muestra sin pudor, a todo al que se acerca a la iglesia y levanta la vista, su enorme falo erecto. 

 

 

 

 

El de la derecha, muy deteriorado, es más enigmático. 

Se aprecian en él dos figuras adosadas por la espalda. 

La de la derecha representa a una mujer desnuda en una extraña y provocativa pose, con las manos formando una oquedad ¿ofreciendo su sexo a espaldas de su pareja?

 

 

 

Iglesia de San Martín (Miño) 

En la Iglesia de Miño de San Esteban, en el extremo oeste del alero de la galería, se encuentra un canecillo representando unos amantes en pleno coito. 

Lo curioso es que, a su lado, hay otro inquietante canecillo. Se trata de un desventurado emitiendo un alarido que resuena por la comarca desde hace siglos. ¿Será un penitente condenado a contemplar esa escena eternamente?

 

 

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Castillejo de Robledo) 

 

 

La iglesia de Castillejo de Robledo conserva una importante colección de canecillos bastante bien conservados. 

Entre ellos, en la cornisa del ábside, encontramos dos de temática erótica que quizá sean los más famosos y conocidos de la comarca. 

Se trata de dos parejas realizando el acto sexual en parecida postura. 

 

 

 

En una de ellas se ve a los amantes de lado y, en la otra, se les ve de frente (y de espaldas). 

Gaya Nuño llegó a escribir, refiriéndose a esta segunda, que es "la escena más erótica que ha esculpido el románico”. 

Y efectivamente muestra el acto sexual de forma muy explícita, pero parece exagerado decir que es la más erótica del románico en general. 

Si se refería al románico soriano sin duda que lo es.

 

 

Ermita de Santa María (Tiermes) 

 

 

La ermita de Tiermes conserva una colección de canecillos muy deteriorados. 

Entre ellos, en el alero sur del presbiterio, encontramos uno con una tosca representación de la típica mujer provocativa que se aparta las piernas en señal de ofrecimiento. 

 

 

 

Iglesia de la Asunción (Alpanseque) e Iglesia del Rivero y de San Miguel (San Esteban de Gormaz) 

 

 

Una de las iconografías más fascinantes del mundo medieval son las sirenas, como símbolo de la seducción y atracción hacia la perdición.

Las sirenas son una de las imágenes escultóricas más representadas en el mundo medieval. 

Su tipología es muy variada: sirenas del aire (sirenas- pájaro) o sirenas marinas (sirenas-pez de simple o doble cola). 

 

 

 

 

En la comarca podemos encontrar abundantes representaciones de estos tipos de sirenas, pero en este trabajo sólo vamos a centrar la atención en las más sensuales y eróticas, las sirenas-pez de doble cola. 

Ejemplos de esta iconografía tenemos en la cegada portada sur de la Iglesia de Alpanseque y en sendos capiteles de las galerías de las iglesias de San Esteban de Gormaz (Galería de la Iglesia del Rivero). 

 

 

 

Iglesia de San Miguel Arcángel (Andaluz) 

 

 

En la iglesia de Andaluz, en el pequeño museo que se abre en la galería, se halla el único canecillo que he encontrado en la comarca que representa un parto. 

Se trata de una sencilla y magnífica representación del castigo bíblico “con dolor parirás tus hijos”. 

En él aparece la mujer desnuda en un escorzo que refleja el dolor del momento, con la cabeza del neonato saliendo de sus entrañas. 

 

 

Ermita de la Soledad (Calatañazor) 

 

La ermita de la Soledad se encuentra extramuros, a la entrada de Calatañazor.

Conserva en estado aceptable su corona de canecillos donde predominan los rostros grotescos. 

Entre ellos, en el alero del presbiterio que da hacia el pueblo, encontramos uno que representa una pareja con los cuerpos entrelazados. 

Aunque está bastante erosionado, todavía se puede apreciar lo que la pareja se trae entre manos. 

 

 

Ermita de San Bartolo (Ucero) 

 

En el Cañón del Río Lobos nos encontramos con la ermita de San Bartolo que conserva en buen estado la importante y numerosa colección de canecillos que corona sus aleros.

La iconografía de esta ermita ha hecho correr ríos de tinta por sus posibles connotaciones simbólicas y esotéricas asociadas al mundo templario. 

Referente a nuestro tema encontramos sobre el tejaroz de la portada un canecillo que conforma una “H”. Si nos fijamos, debajo de las “faldas” de la H, se aprecian los órganos sexuales de ambos sexos. Se podría tratar de una representación o un emblema del hermafrodismo.

 

 

 

Encima y un poco a la izquierda del anterior, en el alero de la nave, existe otro canecillo con un músico tocando un instrumento. 

El músico aparece desnudo y disponía de “otro instrumento sobresaliente”, pero lamentablemente se lo han amputado. 

 

 

 

 

Iglesia de San Pedro (Osona) 

 

La iglesia de Osona está muy reformada, conserva de época románica una buena portada y algunos canecillos descontextualizados incrustados en los nuevos muros. 

Uno de ellos, situado en la parte alta del muro oeste, representa a una mujer, sentada en una poltrona como signo de importancia, mostrando su sexo. 

Es posible que los artífices de las reformas de la iglesia apreciaran la particularidad de este canecillo y lo salvaran de su desaparición ubicándole en un lugar destacado de la nueva iglesia, en un guiño de complicidad con los constructores medievales. 

 

 

Iglesia de San Juan Bautista (Rioseco) 

 

En la parroquial de Rioseco encontramos en lugar destacado un canecillo con un hombre exhibicionista. 

Se encuentra en la misma esquina del alero sur del presbiterio luciendo orgulloso su miembro que sólo ha sido parcialmente mutilado. 

En contraste con otras más comunes representaciones de hombres itifálicos, de rostros abrumados o con aspecto monoide, esta es la bella imagen de un hombre esbelto, con la cabeza erguida y la melena al viento, que se golpea el pecho ¿en señal de arrepentimiento? 

 

 

 

Con “el Melenas de Rioseco” terminamos este recorrido por el románico erótico de la comarca. Quizá nunca sepamos por qué nuestros antepasados lo pusieron ahí. Pero lo tenemos ahí y es un legado que debemos conservar, proteger y, por qué no, promocionar. 

Hasta hace poco tiempo, estas representaciones eran evitadas y ocultadas a los flujos turísticos, pero últimamente se promocionan y muestran como una manifestación artística singular a la que nos debemos acercar con la consideración que se merece. 

Os invito a visitarlo. Cada una de las iglesias aquí reseñadas merece una visita, por sí mismas y por el entorno donde están emplazadas. Éste puede ser un aliciente más o una escusa para acercarse a ellas. Si lo hacéis, nunca está de más ayudarse de unos prismáticos o del teleobjetivo de la cámara fotográfica para apreciarlo con todo detalle.

 

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