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A FRANCISCO HENRÍQUEZ DOMÍNGUEZ
Tú, florido cubano renegado,
tan cursi que pareces de otra era,
con tu leyenda falsa y botellera
me dejas más que mosca, mosqueado.
¿Será que «Rasputin» ha trastornado
esa vacía, lírica mollera?
¿Por qué manchas mi historia verdadera
como un perro cagón amaestrado?
¿Por qué te vendes tan barato, dime;
por qué defiendes, torpe, si no cabe
convertir a un ladrón en ser sublime,
pues no a mí, los robados son legiones?
Es más necio que el hombre que no sabe
el que sabe y encubre a los ladrones.
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