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Mari Carmen Rubio
Madrid

 


SÓLO TU LARGO OLVIDO 

Y de repente encuentras que una noche te hundes
irremisiblemente en la angostura
que abarca la garganta.
No hay dolor sólo el velo de arañas de la muerte.
 
Tantas y tantas noches sin tu boca,
sin tus ojos de lluvia ablandando el paisaje,
sin tu voz, sin tu aliento,
sin tus manos de lejos regresando
al pretil de mis hombros.
Cae el dulzor de mayo en el alféizar,
con su cristal tan leve
y nada, nada pasa.
Mi pecho ya no sabe y si engarza a la umbría;
va muriéndose a solas.
Si me hubieras
mirado aquella vez en un temblor;
si te hubieran crecido
las niñas a la altura de mi frente...
Pero ya no vendrán a despertarme
tus pasos sigilosos a deshora.
Ya no regresarás
con el sabor de otra entre la lengua.
Llueve tan mansamente que se escucha
el tránsito secreto de mi sangre.
Sólo tu largo olvido
cruje en mi sombra-mármol que no existe.


 

 


 

Dep- Legal: CA - 731-95
ISSN 1135 - 7541

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