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LA PAZ... DONDE
Siento correr por la sangre mía
el deseo de amar el oscuro vacío
que me lleve a esa paz, cada día,
ante tanta mentira de un mundo sombrío
que desprecia la luz que lo guía.
No hablo de mí.
Hablo del mundo que lo quiso así.
Se oscurece la noche, que duerme,
el insólito sueño de un alba distante,
con la paz que debiera envolverme.
Pero sigo viviendo en un mundo arrogante
que ya empieza, señor, a dolerme.
Llego a soñar
con abrir las tinieblas sobre el mar.
Demasiado creer en la guerra,
en la insólita voz de la sangre heredada.
En el vaho que emana la tierra
contagiando la luz de la vega soñada
cuando el sol en la cumbre se entierra.
Quiero ese haz
que ilumine mi alma por la paz.
Porque el mundo contempla su suerte
y ello imprime dolor y rencor en el alma.
Algo así como hablar con la muerte,
entender que en la noche la vida se calma
y el silencio se atreve a envolverte.
Quisiera hallar
esa senda que me conduzca a amar.
Y así, tenerte.
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