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PENA DE JESUS CAlDO
A Pepe León Carnero
Así te quiero, Dios, sin terciopelos.
Rey sin corona, preso de amargura.
Hombre que sufre y suda y se madura,
muerto de vida, a golpes de flagelos.
Así te quiero, Hombre, por los suelos.
Cristo caído a ras de mi estatura.
Loco de amor y amando con locura
esta tierra sin paz bajo los cielos.
Así te quiero yo, así te quiero:
Pena de Dios que en hombre te traduces.
Hombre que pasa y sangra entre la gente.
Jesús que vas tirando del madero
como cargan los hombres con sus cruces.
Así me llegas, Dios: humanamente.
A LA SALIDA DEL NAZARENO DEL AMOR
Para Antonio Llaves
Abril pobló de pájaros cantores
la tarde añil, la plaza nazarena
anegada de sol, marea llena,
en oleaje humano de clamores.
Al compás de trompetas y tambores
la voz de bronce de la torre suena:
las nueve en punto, la hora de la pena.
Hombro con hombro, ¡arriba, cargadores!
Aniño el corazón, lo pongo alerta,
que ya sale el Amor, ¡abrid cerrojos!,
como un ascua de luz por esa puerta.
¡Dejadme que me acerque, gaditanos!
¡Que quiero ver sus ojos con mis ojos
y tocarle las manos con mis manos!
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