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Manuela Ortega
San Fernando

 


JUNCO

Cuando no queda nada
de la dulce inocencia,
con las alas replegadas
y bajo ellas las ilusiones...
 Muertas ya las pasiones
 y las ganas de vivir,
 es mejor no oir
 los cantos de Sirena.
Arropando las penas
en terciopelo rojo,
y enjugando el llanto
de los ojos,
dibujar una sonrrisa
mil veces ensallada.
Al no quedar nada
de aquella suave brisa,
que un dia ya lejano
sobre un altozano
creimos poseer.
Cuando vacias las manos,
el alma y el corazón,
replegadas las alas
y bajo ellas la ilusión,
la vida és agua de rio.
Y cual Junco en la orilla
inhiesto al aire y al frio,
sintinendo el agua correr,
no acaba de comprender
¿ porqué?
para él
el sol no brilla.



 

 


 

Dep- Legal: CA - 731-95
ISSN 1135 - 7541

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