Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

bantúesQue obedecían a motivos religiosos es la interpretación más admitida del porqué de la existencia de las pinturas rupestres halladas en el interior de las cuevas habitadas por los hombres prehistóricos. El pintor del Paleolítico rogaba a la divinidad que la caza le fuese propicia y pintaba en el techo y en las paredes las figuras de los animales deseados.

Entre los pueblos que aún hoy viven sumidos en la Prehistoria encontramos una serie de manifestaciones análogas a las paleolíticas: ritos funerarios que revelan un cuidadoso culto a los muertos, lo supone una creencia en el Más allá, en la supervivencia; una serie de tabúes, de prohibiciones; una colección de tótems de fetiches propicios o adversos, etc.

La figura del sacerdote, del hechicero, del mago, aparece en todos los pueblos al lado de la del soberano o del jefe. En todos los pueblos aquél goza de una influencia total y llega a ser temido por el propio conductor de la tribu.

Entre los pueblos primitivos, uno de los más interesantes es el de los bantúes, pueblo indígena radicado en África subecuatorial que comprende diversos tipos étnicos. Estos creen que existe un mundo invisible, pero real, que coexiste con nosotros y en el cual entramos a través de la muerte.

En su idioma no se conoce una palabra para designar la Religión porque todo en ellos es sentido religioso. Los animales y el hombre, aunque mueran, no dejan de existir porque su alma sobrevive. Así, un guerrero puede vender a un leopardo si posee el espíritu de un león del que se haya apoderado. La muerte de un familiar se acompaña de danzas, cánticos y una serie de ritos que ayudarán al agonizante a ingresar en el mundo invisible.

La distinción entre las almas de los hombres buenos y las de aquellos que se comportaron mal en vida, surge ya en pueblos como los fangs del Gabón, que creen en un Otololan o «infierno de fuego».

La reverencia que los bantúes tienen para sus manes o fetiches, que son innumerables, no se confunde con la idea de un dios inaccesible, lejano y supremo a quien llaman amba, que significa «el que hace» o bien oza, «el que puede». Pero ellos siguen implorando a sus manes y esta idea oscura de Dios no basta a moverlos a rechazar sus supersticiones.

En todos los pueblos salvajes, salvo rarísimas excepciones, la Familia y la Religión mantienen relaciones muy estrechas. El hecho de unirse un hombre y una mujer para crear un hogar está rodeado de una serie de prohibiciones y ritos a veces complicadísimos. La iniciación de los adolescentes y la entrada en la virilidad revisten caracteres sangrientos y dolorosos, como pruebas de sangre y de fuego.

La práctica de la circuncisión, por ejemplo, no es privativa del pueblo judío, sino que se observa en forma bastante más cruel en Australia, Polinesia, y algunas tribus de África y América.

Livingston, el gran explorador de África decía, refiriéndose a los hotentotes: «por degradados que sean estos pueblos, no es necesario hablarles de Dios y de la vida futura, porque para ellos éstas son verdades completamente admitidas. Si les habláis de un muerto dicen que ha ido a Dios. Al amanecer abandonan sus chozas y mirando al Oriente dirigen una oración a Tsui Goa, el padre de los padres. La confusión de ideas (Dios-Sol) es lógica y propia de una mente primitiva».

Los massai que son pueblos pastores, pronuncian con frecuencia el nombre de Dios, En Ngai, a pesar de que no sepan dónde está ni quién es. Las mujeres rezan dos veces al día, y los hombres cuando hay sequía o enferma el ganado.

(Continúa en el próximo número)




 

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