Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces


La principal motivación que inducía al "Duce" Benito Mussolini a intervenir en la prevista y por él aceptada conflagración española, de acuerdo con los belicosos planes expansionistas de Hitler, que él acariciaba y a su vez le obsesionaban (dado el fácil triunfo obtenido recientemente en Abisinia y la cobardía de que habían hecho gala la Gran Bretaña y Francia, e incluso la Sociedad de Naciones), era ante todo el apoderarse como fuese de la súper estratégica isla de Mallorca, ya que suponía una extraordinaria base y un colosal "portaviones" en el Mediterráneo occidental, que incidiría en el dispositivo estratégico entre Francia y sus colonias norteafricanas. 

Al mismo tiempo serviría, de acuerdo con lo acordado con Hitler en su momento, para crearle un TERCER FRENTE a Francia por el Sur, pero para ello era imprescindible contar con una España fascista, y estos planes se los facilitaba entusiásticamente, aunque posiblemente no en su magnitud y secuelas -por ignorancia-, los propios españoles afines. (Aun cuando existían también los que les importaba sumir a España y al mundo en un cataclismo). Por ello, nada más iniciarse la rebelión militar en España, aterrizaban en Melilla, el día 19 de julio, 9 bombarderos trimotores "Savoia-81", de los 12 que componían la escuadrilla, perdidos por falta de "gasolina" en el vuelo directo desde Italia. (Esta nueva versión, digna del máximo crédito, viene a sustituir la referida con anterioridad en el ejemplar núm. 40 de esta revista, correspondiente al mes de agosto del 98).

El 3 de agosto llegaba al puerto de Melilla el mercante italiano "Morandi", de 2.125 Tm., con material bélico, bombas de aviación, carburantes y pertrechos, regresando a Italia. Inicia un segundo viaje, esta vez a Palma de Mallorca -escoltado por el destructor "Malocello"-, descargando diverso material bélico para la defensa de la isla, entre el que figuran 4 aviones de caza Fiat-Cr-32. (Poco tiempo después habría de serles de gran utilidad contra el desembarco en Porto Cristo de las fuerzas republicanas al mando del capitán Bayo -al que se hace alusión en la revista núm. 47, correspondiente al mes de marzo de 1999-, fracasado ante la aplastante actividad y superioridad de la aviación italiana llegada directamente desde Cerdeña. A su vez, los cazas "Fiat" habían destruido los "hidros" republicanos de Pollensa).

El 12 de agosto zarpó de Cagliari para Melilla el mercante "Nereida", de 2.300 Tm., transportando material bélico diverso, combustible y 6 cazas Fiat. Seguidamente dio un segundo viaje, esta vez a Palma de Mallorca, transportando material bélico entre el que figuran más aviones de caza y bombas aéreas.

El día 23 de agosto el mercante "Delia", de 7.550 Tm., descargaba en Ferrol -ante la imposibilidad de efectuarlo en Cádiz- material bélico diverso, combustible, aviones y tanquetas. Igualmente el "Ernani", de 9.240 Tm., descargaba el 12 de diciembre un cargamento más cuantioso.

El también mercante italiano "Argentina", de 7.100 Tm., en el mes de octubre descargó en Vigo un cuantioso cargamento de material bélico diverso.

Asimismo el italiano "Tevere", de 11.580 Tm., desembarcó en Palma de Mallorca el 25 de diciembre un gran cargamento de material bélico diverso, entre el que figuraba gran cantidad de bombas de aviación, respetos y gasolina en bidones.

El "Citta di Bengasi", de 4.050 Tm., desembarcó en Vigo el 7 de octubre otro importante cargamento de material bélico.

El mercante español "Ebro", de 3.525 Tm., que navegaba con el supuesto nombre italiano de "Aniene" (al igual que todos los españoles que les sorprendió la guerra en Italia, que fueron requisados y navegaron con nombres y bandera italiana) rindió su primer viaje en el mes de septiembre en Vigo, con 12 cazas FIAT y 10 ROMEO. Después, en plan de "lanzadera", efectuó numerosos viajes a Sevilla, Palma de Mallorca y otros puertos nacionales a partir de la desaparición del control republicano en el Estrecho de Gibraltar.

Asimismo, se crearon líneas regulares de pasaje y carga militar que unían puertos italianos con Mallorca-Cádiz-Sevilla y Galicia, servida por buques italianos y españoles.

El 23 de noviembre del 36 era torpedeado en la rada de Cartagena el crucero republicano "MIGUEL DE CERVANTES" por el submarino italiano "Torricelli", ocasionándole gravísimas averías y bajas en la dotación. Poco más de un mes después, y en las mismas aguas, le sucedía lo mismo al destructor "Churruca", lo que evidenciaba la intervención italiana y, asimismo, la "desaparición" de buques mercantes. Sólo eran los prolegómenos de un largo capítulo. (Reseñado en el núm. 42 de esta revista, correspondiente al mes de octubre de 1988).

En el puerto italiano de La Spezia fueron artillados y transformados en cruceros auxiliares los buques de la Compañía Transmediterránea "Rey Jaime I" y "Mallorca". (Consta en la revista núm. 49 correspondiente al mes de mayo 99).

Igualmente el gobierno italiano concedió al "nacional español", como bases de apoyo logístico, el puerto de Cagliari (Cerdeña) y el fondeadero de Farignana (Sur de Sicilia), para que pudieran utilizarlo los cruceros auxiliares que operaban en el Mediterráneo central y proximidades del Egeo.

El 12 de diciembre de 1936, navegando hacia el Estrecho -pasado Málaga-, el submarino republicano "C-3" era torpedeado y hundido a las 14,25 horas por otro submarino sumergido. -Navegaba en superficie a causa de averías en los generadores eléctricos-. Fue adjudicado a los ITALIANOS. (Al cabo de 62 años, y gracias a los archivos nazis, se sabe que fue el "U-boote" de Hitler "Poseidón", el cual navegaba sin pabellón, sin número y sin nombre, pues debía parecer un submarino "fantasma" de acuerdo con sus planes operativos. Le acompañaba el de igual tipo "Tritón". Estuvieron operando en el Mediterráneo durante el mes de diciembre y lanzaron entre ambos 4 torpedos con efectos negativos, en 11 intentos, confirmando los temores del Alto Mando germano, preocupado por la eficacia de las espoletas magnéticas. El quinto lanzamiento fue positivo, por lo que había que investigar las causas. ¡Otra nueva "experimentación" a costa de los españoles! Perecieron 37 de los 40 hombres que lo tripulaban. ¡Y suma y sigue! ¡Perdón a los intrigantes italianos por esta vez!

El 22 de diciembre de 1936 se ve sorprendida la ciudad de Cádiz, una vez más, por la llegada de un gran trasatlántico y de otros buques de menor porte, ignorando quienes son los nuevos visitantes, pues un mes antes habían desembarcado los alemanes. Esta vez se trataba de la vanguardia de un gran contingente del ejército regular italiano -que con la sigla de C.T.V. (Cuerpo de Tropas Voluntarias) habría de hacerse célebre en España-, que fueron llegando escalonadamente hasta el mes de septiembre de 1937 a bordo de los buques siguientes: "Lombardía", de 28.000 Tm. de desplazamiento, que efectuó 4 viajes; "Sardegna", de 15.380 Tm., que dio 3 viajes; "Aurora", de 1.700 Tm., un solo viaje; "Calabria", de 13.300 Tm., 3 viajes; "Sannio", de 13.750 Tm., 3 viajes; "Toscana", de 13.200 Tm., 2 viajes; "Sicilia", de 13.480 Tm., 2 viajes; "Tevere", de 11.860 Tm., un solo viaje; "Tembien", de 7.160 Tm., un solo viaje; "Liguria", de 21.450 Tm., un solo viaje. Durante el curso de la guerra llegaron otras expediciones hasta completar más de 140.000 hombres.

Todos ellos llegaron debidamente escoltados por cruceros, destructores y hasta submarinos de la Regie Marina. ¡El Duce se había soltado la "melena"!

Hay que hacer constar que un buen número de ellos venían confortados espiritualmente, pues habían sido recibidos en formación por Su Santidad el Papa Pío XI en la gran plaza de San Pedro del Vaticano, donde, tras una alocución, fueron bendecidos con motivo de su próxima marcha a España para luchar en la Cruzada que se emprendía en ella; al igual que dos años antes lo había hecho con motivo de la de Abisinia. ¿Agradecimiento por el Tratado de Letrán? ¿Revancha por lo que sucedía en España...?

La masiva llegada de los italianos a San Fernando constituyó todo un acontecimiento, habiendo saturado toda la capacidad de alojamiento en el cuartel de Infantería de Marina. Pronto confraternizaron con muchas muchachas isleñas cautivadas por su simpatía y agresividad varonil, cumplimentando con ello las recomendaciones de las autoridades locales, que aseguraban que venían a España a salvarnos de la "barbarie roja"..., y había que atenderlos. ¡Todo un ejemplo de patriotismo!

La primera intervención del C.T.V. -a finales de enero del 37- fue impresionante y decisiva, con la rápida ruptura del frente Norte de los defensores de Málaga, a cargo de sus unidades mecanizadas, tanquetas y de su eficaz artillería y numerosa aviación, provocando el derrumbe general. Sus fuerzas llegaron al centro de la capital con mucha antelación al resto de las columnas. Este resonante éxito hizo que en las filas "nacionales" germinase cierto "despecho" hacia los "fanfarrones italianos". Por ello, un mes después, en la batalla de Guadalajara, en la que en medio de unas condiciones meteorológicas infernales habían conseguido las columnas motorizadas italianas romper el frente republicano -tras prolongada y cruenta lucha-, avanzaron muy confiados hacia Guadalajara con la pretensión de cercar Madrid. Este ensueño fue deshecho por la combatividad de las fuerzas republicanas y la tenaz y heroica actividad de los aviones de caza republicanos, que, luchando también con la intensa borrasca imperante, destrozaron con sus ametralladora y bombas a las columnas italianas, provocando una tremenda derrota a las mismas. (Carecieron del apoyo de su propia aviación -tan numerosa-, de la nacional y de la "Legión Cóndor". Tan sólo contaron con la "autoayuda" de las fuerzas terrestres nacionales. ¿Rencillas?). Nombrarle todavía hoy a un militar italiano Guadalajara es una de las mayores ofensas que se le puede inferir, aun cuando su historia contemporánea esté plagada de ellas...

Después fue trasladado el C.T.V. al frente Norte, constituido en grandes unidades, en las que destacaban 4 divisiones completas de su ejército regular, con resonantes nombres, y otras nombradas como "Flechas Negras", "Azules", etc., en las que habían integrado soldados españoles. Su actividad fue importante, como asimismo la de su aviación, siendo los primeros en conquistar Santander, pues actuaban con frecuencia como "punta de lanza".

A continuación fueron trasladados al frente de Aragón, actuando en el flanco occidental durante la gran batalla del Ebro. Posteriormente tomaron parte en la conquista de Cataluña, destacando la inusitada actividad de su aviación, lo mismo la que actuaba desde los frentes, en constante lucha con los cazas republicanos, como la procedente de Palma de Mallorca, en masivos y reiterados ataques a todo el litoral catalán, ayudando a la "Legión Cóndor" en tan demoledora misión material, psicológica y terrorista a las indefensas poblaciones civiles. ¡Lo caro que lo iban a pagar sus respectivos pueblos!

Respecto a la importante y descarada intervención de los submarinos italianos en la contienda (ver el ejemplar núm.42 de esta revista, correspondiente al mes de octubre de 1998) fue continuada y eficaz -dado el elevado número de unidades en acción- contra los buques mercantes republicanos y extranjeros de los que tuvieran información que transportaban cualquier tipo de carga con destino a la España republicana, sin importarles un ápice su nacionalidad ni las víctimas que pudieran causar, ya que atacaban sin previo aviso.

Causaron estragos por todo el Mediterráneo y con absoluta impunidad, hasta que, ¡al fin!, Gran Bretaña y Francia, en un insólito rasgo de ética y orgullo nacional, y al ver perjudicados sus intereses, convocan una conferencia internacional -en la que brillan por su ausencia muchos países europeos y todos los americanos- para dictar normas efectivas con las que combatir la creciente "piratería" de los sumergibles italianos. ¡Tenía que afectarles mucho y transcurrir más de un año para que tomaran medidas al efecto!

El acuerdo firmado en NYON (Suiza), el 14 de septiembre de 1937, dada su importancia y trascendencia, estimo que pudiera interesar a cualquier lector.

Fue el siguiente:

Acuerdo internacional para medidas colectivas contra ataques piráticos por submarinos en el Mediterráneo (Pacto de Nyon)
Nyon, 14 de septiembre de 1937

Por cuanto, como consecuencia del conflicto español, se han sucedido repetidos ataques en el Mediterráneo por submarinos contra barcos mercantes no pertenecientes a ninguna de las partes en conflicto, y:

Por cuanto estos ataques constituyen una violación a las reglas de la ley internacional a que se refiere la parte IV del Tratado de Londres de 22 de abril de 1930, en relación al hundimiento de barcos mercantes y que constituyen actos contrarios a los más elementales dictados de humanidad, y que justamente deben ser castigados como actos de piratería; y

Por cuanto, sin admitir la razón de ninguna de las partes contrarias en el conflicto español para ejercer derechos beligerantes o a interferir los barcos mercantes en alta mar, aun cuando las leyes de la guerra, y sin perjuicio al derecho de cualquier parte participante a tomar tal acción como sea necesaria para proteger su posibilidad de futura acción colectiva que sea eventualmente acordada, es necesario, en primer lugar, llegar a medidas colectivas contra actos de piratería por parte de submarinos;

En vista de ello, los abajo firmantes, autorizados a ello por sus respectivos gobiernos, se reunieron en conferencia en Nyon entre el 9 y 14 de septiembre de 1937 y han aprobado las siguientes cláusulas, que entrarán inmediatamente en vigor:

I. Las potencias participantes darán instrucciones a sus fuerzas navales para que tomen la acción indicada en los párrafos II y III, más abajo, con vista a la protección de todos los barcos mercantes que no pertenezcan a ninguna de las partes del conflicto español.

II. Cualquier submarino que ataque a un barco en forma contraria a las reglas de la ley internacional a la que se refiere el tratado internacional en Londres, de 22 de abril de 1930 y confirmado en el protocolo firmado en Londres en 6 de noviembre de l936, deberá ser contraatacado y, a ser posible, destruido.

III. La instrucción mencionada en el párrafo precedente se extenderá a cualquier submarino que se halle en la vecindad de una posición donde un barco que no pertenezca a ningún bando en conflicto en España, haya sido atacado en violación de las reglas a que se refiere el párrafo anterior y en circunstancias que permitan creer que el submarino fue culpable del ataque.

IV. A los efectos de facilitar y poner en efecto el acuerdo arriba mencionado de una manera práctica, los poderes participantes han acordado lo siguiente:

1. En el Mediterráneo occidental y el canal de Malta, con la excepción del mar Tirreno, que puede ser objeto de un arreglo especial, las Flotas británicas y francesas operarán ambas en alta mar y en las aguas territoriales de los poderes participantes, de acuerdo con la división del área, hecha por ambos gobiernos.

2. En el Mediterráneo oriental:

a) Cada uno de los poderes participantes operará en sus propias aguas territoriales.

b) En alta mar, con la excepción del mar Adriático, las Flotas británica y francesa operarán hasta la entrada de los Dardanelos en aquellas áreas donde se piense pueda haber peligro para la navegación, de acuerdo con la división aérea, por parte de los dos gobiernos. Los poderes participantes con frontera marítima al Mediterráneo se comprometen a dar a estas Flotas cualquier ayuda que les pueda ser solicitada, en particular les permitirán tomar acción en sus aguas territoriales y usar de los puertos que se les indique.

3. Se entiende que los límites de las zonas a que se refieren los subpárrafos 1 y 2 arriba, así como su determinación estarán en cualquier momento a revisión por los poderes participantes, a los efectos de anotar cualquier cambio en la situación.

V. Los poderes participantes acuerdan que para simplificar la operación de las medidas mencionadas más arriba, por su parte restringirán el uso de sus submarinos en el Mediterráneo de la siguiente manera:

a) Excepto como se expresa en b) y c), más abajo, ningún submarino será enviado a navegar en el Mediterráneo.

b) Los submarinos podrán pasar después de ser notificado a las demás potencias participantes, siempre que naveguen por la superficie y sean acompañados por barcos de superficie.

c) Cada potencia participante se reserva, para ejercicios, algunas áreas definidas en el anexo 1 y en los cuales sus submarinos estarán exentos de las restricciones mencionadas en a) y en b). Las potencias participantes acuerdan también el no permitir en sus aguas territoriales la presencia de submarinos extraños excepto en los casos de graves emergencias o en las condiciones previstas en el subpárrafo b) indicado más arriba.

VI. Las potencias participantes acuerdan, asimismo, que a los efectos de simplificar el problema de llevar a cabo las medidas más arriba descritas, pueden obligatoriamente pedir a sus barcos mercantes el seguir rutas fijas en el Mediterráneo que han sido acordadas y definidas en el anexo II.

VII. No hay nada en el presente acuerdo que restrinja el derecho de ninguna potencia participante a mandar sus barcos de superficie a parte alguna del Mediterráneo.

VIII. No hay nada en el presente acuerdo que viole acuerdos internacionales previos que han sido registrados en la secretaría de la Liga de las Naciones.

IX. Si alguna de las potencias participantes notificase su intención de retirarse del presente acuerdo, la notificación tendrá efecto a los treinta días, y si otra potencia participante cualquiera quisiera retirarse en esa misma fecha, debe haber comunicado su intención con anterioridad a la misma.

Dado en Nyon este día 14 de septiembre de 1937, en una sola copia, en los idiomas inglés y francés, siendo ambos textos igualmente auténticos, y que serán depositados en la secretaría de la Liga de las Naciones. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte; Anthony Eden.

 1. Bulgaria: G. Kiosseivanoff y N. Momtchiloff.
 2. Egipto: Wacyf Boutros-Ghali y H. Afifi.
 3. Francia: Yvon Delbos.
 4. Grecia: N. Mauroudis, N. Politis y S. Polychoniades.
 5. Rumania: Víctor Antonescu.
 6. Turquía: Doctor R. Aras.
 7. URSS: Maxime Litvinoff.
 8. Yugoslavia: Bojidar Pouritch.

Su entrada en vigor fue inmediata y los aviones y destructores británicos y franceses, principalmente, empezaron a pulular por todas las rutas marítimas del Mediterráneo, ¡y se acabaron las agresiones!, lo mismo en alta mar que en aguas jurisdiccionales de cada país (que entonces era tan solo de 3 millas). Se supo de ataques con cargas de profundidad a submarinos que les había cogido lejos de sus bases. A propósito, gracias a la profusión de buques dedicados a esta misión, pudieron los destructores británicos "Kempenfelt" y "Boreas" salvar a numerosos supervivientes del crucero "Baleares". (Ver revista núms. 29 y 30 de Sep. y Oct. de 1997)

La presencia de la aviación "mussoliana" queda reflejada al principio de este relato, y su primera gran actividad consistió en "preparar" la operación del paso del Estrecho del llamado "Convoy de la Victoria", el día 5 de agosto del 36, atacando y causando bajas en el destructor republicano "Lepanto", que le obligó a entrar de arribada en Gibraltar, dejando solo en la vigilancia al "Alcalá Galiano", como habían planeado, para atacarlo duramente después en el momento culminante. Figura pormenorizado en la revista núm. 40 del mes de agosto de 1998.

Seguidamente llegaron a Palma y Melilla los excelentes y rápidos trimotores "Savoia S-79", que imprimirían mayor ritmo y eficacia a los bombardeos diurnos, incluyendo el del acorazado republicano "Jaime I", al que causaron graves averías en su proa, y lo que fue peor, que motivase horrendas represalias en sus depuestos mandos. (Figura en la revista núm. 31 correspondiente al mes de noviembre del 97).

Asimismo hicieron su aparición sobre los frentes, en gran cantidad, los cazas "Fiat C.R-32", desembarcados en Galicia y en el Sur, en apoyo de los bombarderos "S-79", "S-81" y "Saproni", en constante lucha en todos los frentes en apoyo del C.T.V. y en innumerables combates aéreos contra los muy agresivos y eficaces cazas republicanos "I-15" (biplanos) e "I-16" (monoplanos) -conocidos como "Chatos" y "Moscas"- de fabricación rusa.

Hay que destacar la enorme actividad desarrollada durante toda la guerra por los bombarderos italianos "S-79" y "S-81" desde sus bases en la isla de Mallorca, contra la totalidad de las poblaciones del litoral mediterráneo, incluido sus grandes puertos, el tráfico naval, puentes y ferrocarriles próximos al mar, y que por su importancia merece un artículo en exclusiva.

Por último, y durante el derrumbamiento total de todos los frentes en el mes de marzo del 39, preludio del fin de la guerra, el C.T.V. se infiltró a través del autodeshecho frente republicano llegando hasta el mar y ocupando Alicante. Precisamente la ciudad y su puerto se encontraba "inundado" por más de 25.000 hombres del derrotado ejército republicano, que habían llegado hasta allí con la esperanza de encontrar un buque donde huir, conforme le habían prometido, y marchar al exilio. Los barcos habían zarpado días antes y ya no llegó ninguno más, por lo que se produjeron espantosas escenas de desesperación, sobre todo en los mandos y comisarios políticos comprometidos, lo que motivó que se suicidaran numerosos de ellos. Pues bien, gracias a la mediación y sentir humanitario de los italianos -que era bien conocido-, aquellos desconcertados y desgraciados españoles, que hasta entonces habían sido sus enemigos, pudieron ver y sentir el gesto de unas manos amigas que les tendían con amor, máxime en aquellos primeros tensos momentos. Pero la realidad era que después tenían que entregarlos a otros españoles: ¡los vencedores!

En aquellas circunstancias el principal problema añadido para las nuevas autoridades lo suponía la más absoluta carencia de alimentos, lo mismo para la población civil como para la gran cantidad de prisioneros. Por ello, en las cercanías de la capital habilitaron un gran e improvisado "campo de concentración" para los militares, cubierto de árboles frutales, principalmente almendros, de los cuales a los pocos días no quedaban nada más que los troncos y ramas gruesas: ¡se habían comido los incipientes frutos, las hojas y pequeñas ramas! ¡Lo que supone el HAMBRE!

Y para terminar: ¿Ha pensado alguien en el masivo apoyo LOGÍSTICO que precisó el C.T.V. y demás fuerzas italianas expedicionarias durante casi tres años de guerra en España? ¿En los centenares de buques que fueron precisos para abastecerlos, aunque muchos de ellos eran españoles requisados con nombres y bandera italiana, de combustibles, armas, municiones, equipos, víveres, etc. ¡Pues bien, creo que ha llegado el momento de hacerlo, aun cuando supongo, que ya os imagináis vosotros quiénes fueron también en este caso los "PAGANINI"...



 
BIBLIOGRAFÍA:
La Marina Mercante y el Tráfico Marítimo en la guerra civil, Rafael González Echegaray. Editorial San Martín. Madrid, 1977
Mitos y verdades, Andrés García Lacalle. Ediciones OASIS, S.A. México, 1973
La guerra naval española (1936-39), José Cervera Pery. Editorial San Martín, Madrid, 1988.




 

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