Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

Una vez más un viaje, que transcurría de lo más al Sur a lo más al Norte de este trocito de planeta que responde al nombre de España, sería el detonante que activara a ese interior profundo que siempre está al borde de la extinción, pero que con un poco de aires nuevos, con una pequeña dosis de humanidad en estado puro, puede recuperar el equilibrio entre el hipermercado de nuestras ideas y teorías y esa tienda a todo cien que representa a las realidades, a nuestros hechos. 

De esta manera ha vuelto a suceder que todo lo que pensamos y casi todo lo que decimos tiene que pasar la prueba de la vida real, tiene que someterse al tamiz de los demás, que al igual que nosotros necesita el contraste de los hechos para subir al nivel de saber las reflexiones personales.

Con la lección aprendida y con esas ganas de conocer y descubrir a los demás, de descubrir a uno mismo, fueron pasando ante los ojos horizontes de todos los colores y perfiles. Los colores del Sur, fruto de esa luz rebosante, fueron entregando el relevo a un Norte que rápidamente cambió los amarillos, verdes pálidos y ocres por unas tonalidades infinitas de verdes. Pero en esa maravillosa biodiversidad, fundamental para que la vida pueda manifestarse en ese cada vez más delicado equilibrio, comienza a aparecer con más claridad espacios yermos donde de un árbol a otro median horizontes profundos, campos perdidos donde la soledad del hombre es también la soledad de la Naturaleza. En ocasiones pasaron kilómetros sin que la imagen sencilla y mágica de un árbol pudiera dar sombra a una tierra que es compañera de un mismo destierro. Qué ironía más grande la que nos toca experimentar cuando nos hacemos conscientes de que los Padres de esta tierra de este natural Planeta, son ahora los que tendrán que buscarse un vuelo chárter de la NASA para sobrevivir en otros espacios.

Delante de mi primera cámara, mis ojos, y después de su mejor e inseparable amiga, la fotográfica, estaba pasando el cementerio más largo y menos visitado del país.

Realmente me costó reaccionar a los primeros destellos de verde radiante que ya aparecían de forma tímida en lontananza. Por fin ese amigo fiel y entrañable llamado bosque me transmitía esa dosis de esperanza que tanto necesitaba. La misma esperanza que había inspirado mi última reflexión sobre la relación causa y efecto que somete a este entrañable Sur a la supervivencia y a este Norte recién encontrado a la opulencia. A unos los somete a un Sol de desierto, y a otros a la sombra suave del bosque. Pero ya mis pensamientos no pueden por más momentos recordar a los árboles perdidos porque ante mí están todos los refugiados y exiliados del Sur en perfecta compañía con los naturales del Norte, en los montes de Ulía, en las tierras libres y textiles del amigo PElO.

Ante mí se extiende un tupido bosque donde la armonía se siente, la amistad se hace visible, la quietud se comparte. Aquí quería llegar y aquí estoy guardando silencio y dejándome empapar de esa energía tan necesaria llamada naturalmente Naturaleza. La misma naturaleza que no diferencia entre esa Tierra que nos da sustento y la Humana que le aporta ese toque divino.

Y ahora, desde lo más al Norte, que es el verdadero centro del Sur, sin barreras y sin prejuicios, liberado de las coordenadas de una mente inestable y manipulada, puedo experimentar esa natural y primordial alegría de vivir. Ahora puedo conseguir la meta del comienzo, encontraros y encontrarme, compartir todos los colores del alma.





 

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