Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

FARAON 2Al final del Imperio Nuevo la grandeza de Egipto declinó y las revoluciones que trastornaron el país, hasta su incorporación al Imperio romano, repercutieron en la Religión. Bajo la XXVI dinastía, la espada victoriosa de Psammético restableció por algún tiempo la unidad política. Los artistas y los sacerdotes quisieron hacer revivir las antiguas instituciones, pero el nivel de las ideas había bajado y las prácticas religiosas degeneraron en la zoolatría. Los animales subieron a los altares.

Serpientes, cocodrilos, aves, gatos y carneros sagrados eran más respetados que las estatuas de Amón-Ra o de Osiris, No hay exageración en lo que refiere Herodoto sobre este particular, pues es incalculable el número de animales sagrados hallados en sepulturas, tan lujosas que solamente los más ricos personajes las hubieran podido costear. Inmensos cementerios de animales se hallan al lado de las antiguas necrópolis de señores y de reyes; gatos momificados, cocodrilos, ibis, gavilanes, incluso peces se han descubierto en los cántaros hallados entre los escombros. Los hombres de aquellas generaciones, víctimas de la más extraña aberración del espíritu, pusieron más solicitud en la sepultura de un gato que en la de sus mismos padres.

Esta decadencia se precipitó bajo los Tolomeo, pues los nuevos soberanos de Egipto comprendieron la fuerza que podían hallar en la religión nacional para afianzar su poder y le concedieron plena libertad. Respetaron las prerrogativas de la clase sacerdotal, tomaron parte en las procesiones y ritos sagrados, restauraron los templos y los enriquecieron con decoraciones suntuosísimas.

Sin embargo, estas manifestaciones no llegaron a renovar una religión que moría falta de sinceridad. Egipto entero se sumergía más y más en el culto zoolátrico. Por un extraño cambio de papeles el hombre se había convertido en servidor del animal. Era mejor dejarse morder por las serpientes o devorar por los cocodrilos que causarles el menor daño.

Diodoro cuenta de un romano a quien el pueblo condenó a muerte por haber matado a un gato. Los habitantes del nomo cinopolita del Egipto Medio, se comieron un pez venerado por los habitantes del nomo vecino de Oxyrrinchus. Estos les declararon la guerra, y como venganza se apoderaron del perro adorado por los cinopolitas y lo degollaron -según cuenta Plutarco-. Estrabón relata los dispendios ocasionados por la alimentación de los cocodrilos en los lagos sagrados.

Tal era la religión del pueblo, mas en Alejandría y otras poblaciones, donde dominaba el elemento griego, se desprendieron de las antiguas creencias y los dioses del Olimpo entraron en la sociedad de los dioses egipcios. Zeus tuvo su trono en los templos al lado de Osiris y de Amón; Afrodita, junto a Isis, etc. En el primer siglo de nuestra Era la religión egipcia era una mezcla incoherente de elementos griegos e indígenas. En el siglo III, la mayor parte de la población egipcia era ya cristiana.

Los egipcios fueron bondadosos por temperamento, juiciosos, rectos y muy sufridos, dotados de una imaginación soñadora, incitada por el espectáculo de su cielo, siempre azul, y por una vida pacífica y serena. Se elevaron al conocimiento de Dios y en algún momento se formaron de El un concepto bastante justo. Tuvieron conciencia de la existencia del alma y del juicio final ante un juez incorruptible, de otra vida donde merecerían premio o sanción, pero no supieron alcanzar la idea definitiva de un Ser Supremo y cayeron, como casi todos los pueblos de la Antigüedad, en el politeísmo y en la idolatría.

A pesar de sus notas negativas, maravilla reconsiderar, al hablar de Egipto, no sólo la religión sino toda su cultura, en muchos aspectos notablemente avanzada, habida cuenta la época en que experimentó su máximo desarrollo.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep