Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

Aunque Isabel pensara que la renombrada mudanza de siglo, que, además, coincidía con el cambio de milenio, no representaba motivo alguno de alteración en su vida cotidiana, a fuerza de oír hablar del evento, éste se había hecho partícipe de su historia cotidiana y en algunos momentos del día ocupaba su pensamiento este acontecimiento que estaba pronto a suceder. Respecto a si el siglo empieza en el 2000 ó en el 2001, por lógica reconocía que en el 2001, pero, como tampoco lo consideraba cuestión vital, entreveía en la trifulca deseos de disputa y de vivir dos nocheviejas escandalosas.

Estaba también muy lejos de su atención la desazón que pudieran provocar los malos augurios de tantos falsos profetas, e Isabel levantaba su ceja y labio izquierdos, en señal de incredulidad, al tener que llegar a considerar, después de todo, que, pese a tantos estudios y estudiosos, no podíamos saber, a ciencia cierta, en el año exacto en que transcurren nuestros días. 

Tras conocer la inexactitud cronológica al fijarse el comienzo de nuestra era, la posterior corrección gregoriana y la falta de estudio serio hasta la Edad moderna, Isa se devanaba los sesos al juzgar que el cómputo del tiempo pudiera ser algo absolutamente arbitrario. Le parecía que lo único divertido de todo esto era que se ponía en tela de juicio las apocalípticas predicciones de algunos embaucadores. Que aquí no hay quien sepa, por medios naturales o catastróficos, cuándo nos vamos a perder entre las estrellas. Al final, nuestra medida del tiempo sólo tendría importancia para la administración ordinaria de nuestra sociedad, en la que sí habían metido bien la pata con la programación de los ordenadores. Y como unos pensamientos suelen llevar a otros, Isa no podía dejar de figurarse que podríamos encontrarnos ante un cambio histórico que conllevaría una variación de la conciencia y vivencias de los hombres. 

Presta a concebir un posible prototipo de sociedad ideal para el ser humano del nuevo siglo que se avecina, en los momentos bajos del día se sentía invadida por la amarga sensación de la impotencia. Intuía que vivimos sin la esperanza de saber a qué agarrarnos. Políticamente habían demostrado su ineficacia las dictaduras de derechas o de izquierdas, aún así, el hombre siempre vuelve a tropezar con la misma piedra, y podía ver como hasta en Austria se vuelven a defender ideas hitlerianas pese al dolor del pasado. Humanamente no existen ya los héroes antiguos ni los mitos valerosos, algunos desenmascarados por la psicología moderna, y a pesar de ello no encontraba unos dibujos animados para los pequeños que no presentaran a nuevos héroes luchadores e invencibles.

Así pues, sólo podía adivinar la repetición de los acontecimientos, pues encontraba quimérico imaginar un futuro utópico en el devenir humano. En el siglo que se nos va el hombre ha adelantado más que en toda su vida, pero la evolución simplemente se ha desarrollado en el campo técnico o material, pero en el plano humano seguía el hombre adornado de los mismos vicios que, además, ahora habían llegado a atentar contra su medio natural.

Pero, así como los distintos momentos del día manifiestan distinto color, también los juicios de los hombres revelan una variada tonalidad y como es necesario para la posible evolución de los seres humanos, Isabel termina llenándose de esperanza al confiar en que el hombre del nuevo siglo verá que la trayectoria que sigue le lleva a la autodestrucción, que ha errado en la gradación del sistema de valores de esta sociedad y ha dejado atrás aspectos tan importantes como la interrelación con la naturaleza y el cultivo de la energía vital que nos caracteriza como hombres.





 

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