Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

El llanto que oprime mi garganta es enemigo de la voz y rival de las palabras... Sólo me queda decirme a mí misma: «Más vale estar sola», y creer que me lo creo, y echarte de mi pensamiento a escobazos de despecho, y herirme la boca con gritos de muda indiferencia, y llorar amargamente la alegría de haberte perdido. Me retuerce en la cama la tranquila soledad que me has dejado al irte, y el giro que ha dado mi vida me hace dar vueltas y vueltas con la esperanza de que en una de ellas sea capaz de atrapar el sueño que me esquiva.

Más vale estar sola..., repito confundida, sin poder recordar si fuiste la luz de mis noches o la oscuridad de mis días. Sólo sé que hoy no eres más que un amor cobarde al que quiero agarrar por las solapas de un traje que le queda grande y arrojarlo de la casa de mis recuerdos. Hoy no eres más que nadie; tan sólo eres el hombre ausente que ya no duerme a mi lado y ocupa en mi cama un lugar invisible que me quita mi propio espacio. Estás dormido en el aire aplastante que flota en mi cuarto y quisiera despertarte a golpes de ausencia y de silencio.

Más vale estar sola que acurrucarme a tu lado y dormirme al engaño de la vida, despertando a la cálida quimera del calor de tu cuerpo; despertar a la luz de tu boca, igual que si tus besos fuesen verdaderos, y sentirte lejos antes de que te vayas, pero, al fin, sentirte, asiéndome ya a la desesperante tardanza de un nuevo encuentro.

¿Qué sentido tenía la solitaria compañía del amor? Será mejor esta soledad sin sentido. Mejor morir sin ti que malvivir contigo. Mejor estar sola que a tu lado. Mejor masticar silencio que gritar «te quiero». Mejor muerta que viva. Mejor de nadie que tuya. Mejor llorar que amarte...

Más vale estar sola... más vale. Por eso te escribo, para pedirte que no me escribas; por eso te llamo, para pedirte que no me llames; y por si aún no lo has entendido, si volvemos a vernos sólo será para recordarte que no quiero verte; mis labios se unirán a los tuyos para contarte que ya no quieren tus besos, y luego mis manos, en su lenguaje de caricias, le dirán a tu piel que ya no quieren tocarte. Un abrazo mío, con todas sus fuerzas, te pedirá que te alejes...

Y al final, mi boca mentirosa te dirá que estoy mejor sola...






 

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