Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 1999 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

Por una cuestión de Arte he vuelto a salir a la Naturaleza, fuente de inspiración de todas las artes. Sin embargo, en esta ocasión me ha tocado contemplar la otra cara de esa NATURALEZA, aquella totalmente «domesticada» y parcialmente engullida por fronteras de hierros y hormigón.

Aquí estoy ante un espectáculo dantesco donde los pinos luchan por sobrevivir en medio de un inmenso campo de golf de cientos de nichos, denominados hoyos. Unos pinos que, como el muro de Berlín, se han quedado dentro de esta prisión de palos y pelotitas de alto standing, separados de ese conjunto natural y frondoso del bosque original. También tengo ante mí los grandes tiranosaurios de esta «civilización», grúas de todos los colores y alturas que ejercen la hegemonía del cemento a golpe de oleadas de pisos y plantas, cuadradas, cerradas, sin horizontes. Y más abajo a sus pies, con esa aptitud sumisa y asalariada, se mueven peones al servicio de la Edad Media. Padres de familia que sirven a un señor feudal con traje de chaqueta, insignia de la firma Mercedes y foto de un tal american express.

Todo está en su lugar, absolutamente todo está en ese perfecto orden que manda D. Dinero. Los hombres cada vez más claudicados a los designios de este señor todo poderoso ante el cual los ideales terminan abandonados a su suerte y la Humanidad se transforma en una campaña publicitaria para, evidentemente, servirle mejor, actuando deshumanizadamente. Pocos se atreven a levantar la voz en su contra, pues la libertad de estos algún día puede estar dentro de su nómina. Por eso las hordas trabajadoras son reclutadas por centenares, aunque son utilizadas y desechadas igualmente.

Tengo que hacer un esfuerzo para no gritar y mantener el equilibrio. Algo desde dentro surge con fuerza y quisiera aliarse con esa Naturaleza «domesticada» para dejar sin base de sustentación a las grúas, cerrar las heridas de hormigón abiertas en cada pilar de esta tierra virgen, roja, de TODOS. Y que las aguas fluyeran libremente sin ser reconducidas por caminos de cemento y alquitrán.

Aunque sé también que tengo que ser cauteloso para no ser detectado y reeducado dentro de las normas del sistema, ser incluido en una de sus innumerables «cuentas», donde aparecen las representes políticos del Pueblo «libre», los vasallos de una banca deshumanizada y bárbara y los representantes de una empresa extraña llamada Salvación de Almas S. A.

Como siempre el poder obscuro sabe colocar en cada lugar estratégico uno de sus representantes, con el objeto de tener una puntual información de las actividades de uno de sus peores enemigos, unos seres raros y casi insobornables que responden al nombre de Ecologistas.

Hoy he tenido que enfrentarme a esa realidad rebosante de realidades, hoy he tenido que abrir todos los sentidos hasta sus límites intangibles para descubrir la herida salvaje y roja de una Tierra que grita desde lo más profundo, que grita y llora desde lo más hondo.

Hoy estoy aquí ante un capítulo más de esa guerra del Poder Económico que se enfrenta ante su mayor enemigo, ante una Naturaleza que se resiste a sucumbir de forma incomprensible a sus razones y rentables negocios. Negocios de oscuridades y silencios, de esclavitud y destrucción.

Sin embargo todos pendemos de un hilo. La TIERRA comienza a desperezarse y cada estiramiento de sus articulaciones nos hace temblar a todos.

Todo esta pendiente de ese momento en que la NATURALEZA abra sus ojos y nos lance a sus profundidades. Estamos a punto de ser nuevamente modelados por las entrañas de fuego de una Madre que nos acoge a un nuevo principio.





 

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