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Hace pocos días asistí a una boda en la iglesia castrense de San Francisco y para terminar el acto litúrgico se cantó la Salve Marinera. Uno de los invitados, nacido en tierra adentro, me comentó que cómo era posible que una parroquia tan simple exteriormente, fuera tan interesante en su interior. Apoyándome en la sencillez franciscana, origen de su nacimiento, le conté algo de su historia.

parroquia de San FranciscoEl origen de la parroquia de San Francisco es el siguiente: En 1739 la regular observancia de Ntro. Padre San Francisco, funda en la calle Viñuelas (actual Dr. Cellier) una casa-hospicio-oratorio con el propósito de dar enseñanza a quien hubiera menester, decisión esta digna de encomio si se tiene en cuenta la falta de recursos tanto de la orden como de la población. La solución a tal problema vino de la mano de dos vecinos de la Isla, D. Manuel de Arriaga y Veyta y su esposa Doña María Ana de Arteaga y Boxcovia, los cuales, en escritura pública del 22 de marzo de 1743, acuerdan con el franciscano Fray Juan de la Ressa la creación a sus expensas de una escuela en la que impartirían la enseñanza los referidos frailes.

En 1745 se dona a la Santa Sede los terrenos para la instalación de la iglesia, la huerta y el Hospicio, siendo el 24 de marzo de 1745 cuando los franciscanos toman posesión de tales pertenencias. La iglesia estaba dedicada a Ntra. Sra. de los Remedios y tanto ésta como el hospicio y la escuela, todo de una construcción muy humilde, estaban atendidas por 14 frailes, dos legos, tres donados y el Padre Superior.

En 1762 al situarse el Departamento en la Isla, y ante la necesidad de una asistencia religiosa, se propone a los franciscanos el hacerse cargo de ella; aceptada ésta la Armada adecenta la iglesia y la dota de sagrario y pila bautismal, siendo el 26 de enero de 1765 cuando en procesión se entroniza en el nuevo sagrario a su Divina Majestad. Por ciertos problemas de competencia con la comunidad religiosa, la marina siente la necesidad de tener una parroquia propia, por lo que se arbitra en 1784 un presupuesto de 449.626 reales de vellón y 26 maravedises para su construcción, siendo este presupuesto aumentado en 40.000 reales más en 1789. Los franciscanos continuaron prestando servicio en la parroquia hasta 1836, que tras la desamortización de Mendizábal (leyes del 19 de febrero y 8 de marzo), se suspendían las actividades religiosas. Al pretender el ministerio de Hacienda apoderarse de los recursos, la Armada los reclamó haciendo valer sus derechos y gracias a ello, sabemos que el convento contaba con la iglesia, refectorio y varios claustros y patios.

parroquia de San Francisco 2Como era costumbre en la época, los enterramientos tenían lugar en los templos, y así ocurrió en San Francisco. De entre los muchos marinos que “la visitaron”, destacaré al Jefe de escuadra D. Vicente Tofiño, al Tte. general D. Antonio de Ulloa y al Ctán. general del departamento D. Luis de Cordova; el sepulcro de Ulloa fue abierto el 24 de febrero de 1805, y tanto los restos de Tofiño como de Cordova fueron trasladados al Panteón de Marinos Ilustres.

La iglesia es extraordinariamente sencilla, correspondiendo su construcción a un momento de oposición al barroco; la fachada que contemplamos -que es la parte posterior de la edificación- se compone de un solo cuerpo rematado en frontón semicircular sobre el que se apoya una espadaña. La forma circular del frontón le da al conjunto una sensación de movimiento en contraposición con el arquitrabe. En su centro un escudo con las Armas Pontificias. En la actualidad la iglesia tiene planta de cruz latina de tres naves con crucero y cúpula sobre pechinas. Sus pilares son de planta cruciforme con pilastras adosadas, terminan en capiteles con una cornisa muy resaltada donde arrancan los arcos fajones que soportan la bóveda de cañón de la nave central. La iluminación se efectúa por medio de vidrieras policromadas que representan los distintivos de los diferentes cuerpos patentados de la Armada.

La iglesia de San Francisco acoge lo mejor de la pintura de San Fernando. Nada más entrar, y bajo el coro, observamos un conjunto de diez óvalos que forma parte de un apostolado, obra del pintor sevillano Muñoz de la Vega, de mediados del siglo XIX.

Junto al altar mayor nos encontramos con un cuadro que presenta el milagro de la Porciúncula; es de la escuela madrileña y está atribuido a Carreño de Miranda.

parroquia de San Francisco 3El testero del fondo del altar mayor está ocupado por un cuadro de grandes dimensiones representando a la Inmaculada Concepción, y en la nave del crucero otros dos, uno con “San Carlos impartiendo la comunión entre los apestados de Milán” y otro con “San Fernando recibiendo las llaves de Sevilla”. Estos tres cuadros los realizó el pintor valenciano Mariano Salvador Maella, pintor de cámara del rey Carlos IV, entre 1791 y 1794 para la iglesia de la población de San Carlos, que, a indicación del Marqués de Ureña, había mandado realizar el ministro de marina Cayetano Valdés. Estos cuadros una vez terminados permanecieron en el Depósito Hidrográfico de Madrid hasta 1845 que se envían para el Colegio Naval, pero por sus dimensiones (la Inmaculada mide unos 18 pies de alto por 12 de ancho) motivaron su traslado a la iglesia castrense.

Otra obra digna de admirar es el púlpito coronado por una pequeña escultura que representa la fe. En cuanto a la escultura a destacar una pequeña Santa Bárbara transformada en Inmaculada, el Cristo de la Expiración del maestro de mascarones Sicagtegui, los grupos escultóricos de “Caridad” y “la Borriquita”, y otras imágenes de menor importancia. Una que me gusta particularmente a mí es la imagen de la Inmaculada Concepción, procedente del Arsenal de la Habana y que trajeron tras el desastre del 98 y que -hoy me he enterado- por eso la llamaban “la Repatriada”.




 

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