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DOLOR
Aunque el sol brilla
y la brisa es suave,
siento a la deriva
mi nave.
Como hoja caída
por un vendaval
observada con tristeza
tras el grueso cristal.
Sintiendo en lo más
recóndito de mi ser,
cual pétalos de margarita
haciéndome comprender
Que todo llega
y todo pasa.
Que la fuente se seca....
y el paisaje sin color,
sin aroma y sin amor
me ciega,
Tras de mí, el camino
que he recorrido,
bien está
que nunca jamás
vuelva a pisarlo,
Porque no quedando
fuerzas ni ilusión,
es una proeza
haya llegado al fin,
con la nave y los remos
en su sitio.
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