|
SOY DISTRAÍDO, PERO YO TE QUIERO...
Soy distraído, pero yo te quiero.
De verdad. Aunque a ráfagas te olvide,
te amo. Lo sabes bien. Te lo asevero
y mi nostalgia con tu amor coincide.
El día, con su sino jornalero.
El vivir, con la urgencia que nos pide.
La servidumbre, oscuro pudridero.
El tiempo, que de todo nos despide.
Llevo -lo sabes- una campanada
que repica tu nombre en ocasiones;
trepida el ajetreo y no oigo nada.
Y, aunque soy distraído, te aseguro:
no habrá quien luche más con sus razones
que yo para quererte. Te lo juro.
TU MANO ESTÁ, ALHELÍ, SOBRE LA MÍA...
Tu mano está, alhelí, sobre la mía.
Tu mano, animalito de ternura.
Tu mano, que calienta, que perdura.
Tu mano, lazo de tu cercanía.
Déjala, que es suave compañía.
Déjala, que es la puerta más segura.
Déjala, que es mi cálida espesura.
Déjala, que es compás de mi armonía.
Tu mano es mi más clara trayectoria.
Déjala y no me quites su sosiego.
Tu mano, cuenco ardiente de mi historia.
Déjala, que mantenga siempre el fuego.
Tu mano, donde entierro mi memoria.
Déjala entre las mías, te lo ruego.
|