Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2000 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

A mí me ocurre una cosa parecida y me quedo allí tumbada. ¡Pobre Pili! Dicen que los jóvenes tenemos muy fuerte el corazón, pero yo ni me imagino lo que debió sentir en ese momento. Hay quien dice que es muy exagerado que se quedara sin casi dormir durante tres noches, y yo te repito que nadie puede ponerse en su lugar, porque siempre pasa igual, si no te ocurre a ti no puedes conocer el impacto que recibes en ese momento, además no todos tenemos la misma fortaleza psíquica ni suceden las cosas en las mismas condiciones.

Habíamos estado bebiendo unas macetas en la alameda y todos llevábamos ya era las venas el ambiente carnavalesco. No habíamos bebido tanto, aunque hubo quien pensó que estaba borracha, pero la alegría que llevábamos se bebía también del ambiente. Si los cimientos del Cádiz antiguo fueran de chicle, sus estrechas calles se hubieran convertido en avenidas ante el torrente humano que intentaba transitar por ellas. Encima, unos graciosos de trogloditas iban golpeando a la gente con unas macizas porras de goma; algunos intentaban esquivar el topetazo, retrocedían y pretendían ponerse a correr en el pelotón compacto de gente. Te llevaban en volandas, pero parecía que todo estaba controlado, de repente vino un empujón más fuerte de lo esperado y el desconcierto se apoderó de una parte del grupo, porque tiraron cerveza desde una ventana. Pili perdió el equilibrio y su cuerpo se desplomó dándose un golpe con el filo de la acera. No sé cómo no la pisotearon. Pepe, en seguida, se agachó para ayudarla a levantarse y, cuando se dio cuenta de que la chica estaba inconsciente, comenzó a gritar procurando apartar el mogollón que se venía encima. 

Cuando se percibió lo sucedido se produjo un pequeño silencio alrededor, pero el escándalo callejero parecía que salía de las piedras. La mayoría, quizás dándose cuenta de que nada podían hacer, seguían el camino cantando las letras de las chirigotas más famosas de este año. Nosotros empezamos a pedir a gritos un médico y algunos, pese a lo grave de la situación, se acercaban disfrazados con la bata blanca y el bisturí en la mano asegurando que eran el «dortó». Me pareció demencial que no supieran dónde estaba el límite de la broma. Rafa le dio un envite a uno y por poco tuvimos pelea. De repente apareció uno vestido de Drácula, acompañado de su vampiresa, asegurando que era estudiante de medicina y lo tuvimos que creer. El chaval pidió agua, le refrescó la cabeza y masajeó el cuello de Pili que comenzó a mover sus extremidades y a entreabrir los ojos mientras todos formábamos un corro alrededor de ellos para ver una deseada reacción. Ésta no se hizo esperar y, teniendo como primera visión la cara de Drácula muy cercana a la suya, Pili comenzó a gritar como una loca. Rafa parece que se percató de la causa de la excitación y la apaciguó tomando su cuerpo entre sus brazos. 

Volvimos al piso de Pepe, pero ella no dejó de llorar en toda la noche diciendo que no se podía reponer de la impresión. No sé, quizás ni para una atea debe ser muy reconfortante despertar en lo más parecido al infierno.






 

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