Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2000 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces


Rincón de la Poesía

Rosa María J. Calandria
Madrid



  


 


A UN SOLDADO MUERTO

Precipicios de sangre
que se expanden y rozan
las maléficas riendas
de los tiempos,
y a su paso destrozan
en cruentas tempestades
el fluir de los vientos.
Es la guerra. Nada importa;
un cuerpo no es más que un cuerpo
vaciado de sangre.
Ilusiones de espuma
que lloran por nadie
un impacto de acero.
Hermano por ti mato.
Hermano por ti muero.
Lleva a mi madre mi muerte,
este uniforme sin vida
y un puñado de recuerdos;
que mi madre, cada día,
morirá en el hijo muerto,
a mano de unos motivos
lejos de ella, tan lejos...
Razones que ella no entiende;
motivos que no comprendo.
Hermano, por ti mato.
Hermano, por ti muero.
Y a mi novia dale un ramo
de flores marchitas, sin dueño,
para adornarles la tumba
a esos hijos que fueron
el mejor de nuestros sueños,
y que no nacerán nunca
porque conmigo se han muerto...
Dile a ella que no llore,
que yo cuidaré de ellos.
Hermano, por ti mato.
Hermano, por ti muero.
Y a mi padre la medalla
que en la sangre me prendieron.
Limpia el rojo de la muerte
que se cobró esta batalla
y a él llévale el trofeo
que una vez muerto me dieron
tan sólo porque estoy muerto.
Hermano, por ti mato.
Hermano, por ti muero.
Y tú, mi hermano,
busca y rebusca la gloria
entre espantosos recuerdos,
y que los vítores puedan
borrarte de la memoria
tu paso por el infierno.
Hermano, por ti mato.
Hermano, por ti muero...











volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep