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Desde su fundación en Cádiz en 1717, la Academia de Guardias Marinas ha pasado por diversos períodos hasta culminar en 1943 en su actual emplazamiento de Marín (Pontevedra).

Salvo un período de 37 años (1817-l908), en que impartió sus clases a bordo de la vieja fragata Asturias, de pontón en El Ferrol, siempre, antes v después de estas fechas, tuvo su sede la Academia en la Isla de León. Para no perder la continuidad histórica sólo voy a hacer unas breves referencias a este período, así como el de las Academias de Ferrol y Cartagena, que sólo permanecieron abiertas 48 años (1776-1824). En este trabajo voy a exponer las vicisitudes de la Academia de Cádiz y sus posteriores traslados a la Isla de León, Arsenal de La Carraca y población de San Carlos, en la que ya se denominaba ciudad de San Fernando.


Academia de Guardias Marinas.

Una de las muchas e importantes aportaciones de Patiño a la recién formada Marina fue la creación de un centro para enseñanza e instrucción de futuros oficiales, poniendo en ella gran dedicación y afecto. Hasta entonces éstos solían proceder, bien del Colegio de Pilotos de San Telmo de Sevilla, donde también aprendían disciplinas militares, como Artillería, cuyo autor era el profesor y presbítero Juan Sánchez Reciente, bien de los cadetes de Galeras de Cartagena, llamados Guardias de Estandarte, o bien de escuelas navales extranjeras. El ministro francés Juan Bautista Colbert crea en 1669 la Compagnie de Gardes Marins, que fue disuelta dos años después. En 1683 se establecen tres nuevas compañías en Brest, Rochefort y Tolón, cuyas enseñanzas científicas estuvieron a cargo de los jesuitas hasta su expulsión en 1762. Uno de nuestros almirantes, Blas de Lezo, nacido en Pasajes, finalizó en 1701 en Francia los estudios de oficial de Marina. Allí recibían una instrucción que se basaba en una sólida formación teórica, al contrario que los ingleses, que formaban a sus oficiales desde niños con la enseñanza predominantemente práctica de avezados marinos.

Patiño pensó que los jóvenes aspirantes a oficial de Marina debían de proceder de la nobleza, utilizando para su formación un sistema mixto entre el francés de los Gardes marins y el inglés de los midshipmen, que conjugasen las enseñanzas teóricas indispensables para navegar con la práctica de hacer hombres de mar, a la vez que se les inculcaba espíritu de cuerpo y amor a la patria. Para ello redactó Patiño Las ordenanzas e instrucciones que se han de observar en el cuerpo de la Marina de España, de fecha 16 de junio de 1717, conocidas por las Ordenanzas de Patiño, que fueron reimpresas por el impresor mayor del Reino, Gerónimo Peralta, en Cádiz. El capítulo VI de dichas ordenanzas se refería concretamente a los cadetes o guardiamarinas. En su artículo 16 se decía, que para ingresar como guardiamarina, los aspirantes habrían de tener la calidad de hijodalgo o hijo de militar con empleo superior a capitán. Esta cualidad también se exigió posteriormente en 12 de marzo de 1738, para ingresar en el Ejército como cadete.

El Conde de San Vicente, en 24 de marzo de 1783, funda en Portugal la Companhia de Guardas Marinhas, acogiéndose a un sistema intermedio entre el seguido por Francia, Inglaterra y España, que duró muchos años.


Fundación en Cádiz.

Hay quienes afirman que la Academia de Guardias Marinas se fundó en 1716, y quienes opinan que fue en ese año cuando se dictó la disposición que creaba el cuerpo; y que dicha fundación no se llevó a cabo hasta 1717. Existe constancia de que a fines de 1716 su creación estaba decidida, pues ya los distintos delegados de las provincias marítimas habían recibido instrucciones sobre la forma de elección de los futuros alumnos. En la sección de Manuscritos del Museo Naval figura una carta del Príncipe de Campo Florido, comandante general de la provincia y capital de Guipúzcoa, fechada el 28 de noviembre de 1716, animando a la juventud a incorporarse al servicio de la Armada, ya que el Rey había determinado establecer este importante cuerpo. Agregaba que la carrera habría de ser de las más sobresalientes en el ramo de las Milicias, pues serían sujetos distinguidos los que ingresasen en ella. Patiño, al dar cuenta al ministro D. Andrés de Pes en 13 de abril de 1717 de su formación, dijo que eran mozos de presencia y propicios a alimentarse de gloria.

Fue establecida en el Departamento Marítimo de Cádiz, fijando su sede en varias casas contiguas al Ayuntamiento, que se alquilaron para tal fin, enclavadas en el tranquilo y aristocrático entonces barrio del Pópulo. La institución comprendía dos estructuras. Una docente (academia) y otra militar (compañía). En la primera radicaba la enseñanza con sus clases, biblioteca y armeros, que se instaló en un caserón de D. Juan de Villavicencio, perteneciente a la nobleza, y a una familia en la que figuraron varios regidores de Cádiz, y que se había afincado en Jerez; y la posada o cuartel, que empezó a funcionar algo más tarde, por lo que en un principio no se alojaban todos juntos, y por motivos particulares, falta de habitaciones u otras causas, se les permitía vivir en casas de parientes o en otras, encargándose a uno de los oficiales de la Academia que informase de su modo de vivir, visitándoles las veces que juzgase conveniente. Al objeto de dar cabida en la posada a todos los alumnos, se alquilaron unas casas más de los Villavicencio, pertenecientes a Dª. Melchora, marquesa del mismo apellido, que habían pasado de esta familia al Conde de Alcudia. El Ayuntamiento, en 8 de marzo de 1717, unas semanas antes de la apertura de la Academia, cedió algunas habitaciones contiguas a la Cárcel Real que habían servido de vivienda a los Corregidores, para comunicarlas con las de los Villavicencio, donde, según el escrito de Patiño, «S. M. piensa se alojen los guardiamarinas que se piensan crear.»

En estas habitaciones citadas y por detrás de la cárcel, se instaló la vivienda del capitán de la Real Compañía, que fue la denominación que se dio a la agrupación de los cadetes.

Con el tiempo y a medida que aumentaba el número de alumnos hubo otras ampliaciones. En 1754 se ocupó otra casa también de los Villavicencio y a la que llamaban casa del canónigo, por haber vivido en ella tiempo atrás un miembro de esta familia, D. Rodrigo, deán de la catedral. Todas estas casas alquiladas por la compañía, dieron lugar a que la calle donde estaban situadas se conociera como la de la Posada de la Academia.

Además del profesorado contaba la Academia con profesores civiles, a los que se denominaba maestros. Muchos de estos eran pilotos de prestigio. Como en toda convivencia humana, hubo roces entre los maestros y los militares, algunos de los cuales tuvo que resolver Patiño. Aquellos alegaban su condición civil para no verse obligados a obedecer en muchas cuestiones.

La Asamblea Amistosa Literaria, asociación creada a mediados de 1983 en evocación de la que con el mismo nombre fundó Jorge Juan a principios de 1755, colocó el 16 de noviembre de 1984, en la fachada lateral del Ayuntamiento que da a la calle San Antonio Abad, una lápida indicando el lugar donde estuvo situada la casa de Jorge Juan cuando fue capitán de la Compañía de Guardias Marinas.

En el mismo año de la fundación de la Real Compañía, y por influencia cerca de Patiño del insigne marino gaditano D. Andrés de Pes, Felipe V, por Real Cédula firmada en Segovia el 12 de mayo, dispuso el traslado a Cádiz de la Casa de Contratación y el Consulado de Indias de Sevilla, que radicaban en esta capital y se regían por ordenanzas firmadas en Alcalá de Henares por los Reyes Católicos el 20 de marzo de 1503. El cometido de dichos organismos era dar mayor impulso a las expediciones ultramarinas.

Al parecer, la inauguración de la Academia fue a primeros de mayo de 1717, ya que el contrato que firmó Patiño con Carlos Aucardo, sastre de la calle Nueva, especifica que los doscientos cuarenta uniformes de los cadetes, más los de los músicos, debían estar terminados para finales de abril.

El 7 de febrero de 1717 ya se contaba con los 37 primeros futuros alumnos. La mayor parte eran vascos y habían embarcado en Pasajes en los navíos San Luis, San Fernando, San Pedro y San Juan Bautista, arribando a Cádiz el 13 de mayo, lo que hace pensar pudiesen iniciarse las clases el día 15.

(Continúa el próximo número)







 

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