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Rincón de la Poesía

Rosa Antonio Ocaña García
San Fernando



  



 

VITOLA

No me niegues una luz en el recuerdo
yo me redimo y nazco al principio del milagro,
no arrebates el cumplimiento; el surco reseñado.
Al desnudo de mi nombre quedará sellado réquiem
si me niegas fruto de mi árbol sediento
que tú misma Naturaleza, concedes sin sorteos.
El fuego arrasando mi valle tras el cristal
de otro invierno, va empobreciendo simientes.
Por ser dudosa delante mía, rechino al fantaseo,
canto sin versos como la libertad de las flores;
con ellas voy adivinando palabras escondidas
que el abanico de unas pestañas afirma,
pausadamente, sembrando perlas en epicentro irreal.
Con una flor, la fe depositada ofrezco creyente
y doy pasos difusos pergeñado al cotarro,
porque sigo portando ramillete, lloro vaho de muerte
mudo y rumoroso se lo regalo al enemigo,
lo asomo como bandera disimulando camino
alejo los tiros flotantes; y es repelente sobado,
oficia de gallardete anónimo en las esperas
que a mi tiempo mido delicadeza, metido en las heladas.
Sin salirme de las horas, recurrente, comparo vitola
donde busco los indicios que son ciertos y detenidos.
Soy negador tenaz con lágrimas de otoño, -súbita corriente-
acompaño tanto tiempo a la culpa -semidesnuda-
aunque abro la posada, a flor de labio prontas ligaduras.
Venid hados amadrinados por el deseo ausente
os espero escrito sobre la tierra, desafiando dicha,
me escucho en este canto que se vuelve ausencia
y un brote vacilante hunde el crédito suspendido,
al remanso otra abismal vergüenza se embarca;
vitola pegada a calmos telares, ansío lucir o girar.
Una vez de regreso, silbo para desalojar mi arrepentimiento.












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