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«LLEGUÉ POR EL DOLOR A LA ALEGRÍA...»
«Llegué por el dolor a la alegría»,
escribió José Hierro. Mas yo digo,
llegué por el dolor hasta el amigo
oculto y fiel de mi psicología.
El dolor es escuela y amnistía
de lo falso y banal que va contigo.
Totalmente desnudo estoy conmigo.
Nieve el dolor, te prueba. Al fin, te enfría.
El dolor es un viento que desnuda
el árbol de hojarascas de ilusiones
y hace morir a la esperanza esclava.
Por él la fantasía yace muda,
de acero por él son los corazones
y los pies en la tierra el hombre clava.
CANTA, OLVIDADO RUISEÑOR, Y PRENDE...
Canta en la noche,
canta en la mañana, ruiseñor...
Espronceda
Canta, olvidado ruiseñor, y prende
en la ciudad tu nota desfasada
cuando todo este tiempo es mascarada
que se ríe de ti, de mí, y no entiende.
Canta para este tiempo que se ofende
con esa melodía ya anticuada
cuando la paz está mixtificada
y el vivir es la prisa que no atiende.
Si te asusta el ruido de este río
de gente, de premura e intolerancia,
no te retires a tu bosque umbrío.
Canta como valiente discrepancia.
Reta a la miserable circunstancia.
¡Que yo haré de tu canto aliento mío!
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