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IV. APLICACIÓN EJEMPLIFICADA CON “LA CENICIENTA”

A. LA CENICIENTA, CUENTO MARAVILLOSO

“La Cenicienta” es uno de los cuentos de hadas más conocidos por niños y niñas de todas las nacionalidades. Es un relato muy antiguo del que tenemos ya una primera versión en China en el Siglo IX d.c. De “La Cenicienta” se han hecho todo tipo de adaptaciones, en dibujos animados, en películas y recreaciones actuales. De ahí que nos interese su estudio.

Como ya sabemos, “La Cenicienta” nos habla de una pobre niña que sufre los malos tratos de su madrastra y de sus dos hermanastras que la hacen trabajar constantemente y que le niegan cualquier motivo de felicidad. Como ocurre en todos los cuentos de hadas, “la Cenicienta” no se sitúa ni en un espacio ni en un tiempo precisos. La fórmula de entrada “Había un hombre rico” no pretende acercarnos a la historia, al contrario, pretende situarla en una época lo más alejada de nosotros para que exista distancia entre el receptor y la historia, para que sea atemporal y pueda servir en cualquier tiempo.


 B. MORFOLOGÍA DE LA CENICIENTA

“La Cenicienta”, en versión de los hermanos Grimm, sigue una serie de funciones que podemos enumerar de este modo:

I. Carencia inicial (la heroína no tiene madre y es maltratada por la madrastra y las dos hermanastras. Su padre no parece prestarle demasiada atención).
II. Alejamiento (el padre se aleja de casa y les trae regalos. Cenicienta pidió, únicamente, una ramita de avellano).
III. Recepción del objeto mágico (la niña planta la ramita en la tumba de su madre y, de tanto llorar, nace un árbol que crece y será su aliado futuro).
IV. Momento de transición (se divulga la noticia de un baile organizado por el príncipe).
V. Principio de la acción (Cenicienta decide asistir al baile).
VI. Prueba (las hermanastras le hacen recoger lentejas que ellas mismas han tirado en una fuente de ceniza).
VII. Socorro (las avecillas la ayudan).
VIII. Fechoría (le siguen prohibiendo que asista a la fiesta).
VI. bis
VII. bis.
VIII. bis.
IX. Reacción de la heroína (va a pedir ayuda al árbol).
X. Socorro (obtiene ayuda del objeto mágico y puede ir al baile).
XI. Llegada de incógnito (asiste al baile con éxito).
XII. Huida (escapa a través de un palomar)
IX. bis.
X. bis.
XI. bis.
XII. bis (escapa a través de un peral).
IX. bis.
X. bis
XIII. Marca (el príncipe hace untar con pez las escaleras).
XII. bis.
XIV. Búsqueda (el príncipe con la zapatilla busca a la heroína).
XV. Reconocimiento (la reconoce tras las oportunas pruebas).
XVI. Descubrimiento (el agresor queda descubierto. Las hermanastras se han autoamputado partes del pie sin ningún resultado).
XVII. Castigo a los agresores (las hermanastras son castigadas duramente con la pérdida de los ojos).
XVIII. Recompensa final (matrimonio entre Cenicienta y el príncipe).

En cuanto a los actantes que mueven el relato, podríamos establecer lo siguiente:

Sujeto: Cenicienta.
Objeto: conseguir la felicidad, la estima de los demás.
Emisor: la carencia de afecto, de amor, la falta de una madre.
Receptor: Cenicienta.
Ayudante: los pajarillos y el árbol (objeto mágico).
Oponente: la madrastra y las dos hermanastras.

Observamos que en “La Cenicienta” no falta ninguno de los elementos típicos del cuento maravilloso:

- una heroína se enfrenta a un agresor.
- interviene un objeto mágico.
- aparecen fórmulas mágicas (cancioncillas de las aves o petición de ayuda por parte de Cenicienta).
- repetición de funciones en forma cíclica.
- aparición de números simbólicos (el 3).
- recompensa final.
- castigo ejemplar a los agresores.


C. DISTINTAS VERSIONES

“La Cenicienta” nos ha llegado en dos versiones diferentes: la de los hermanos Grimm, que es la que estamos analizando, y la de Ch. Perrault, que es la más popularizada. Ambas versiones son muy diferentes entre sí.

Perrault ha escrito un cuento mucho más irreal y de ambiente más selecto y refinado. Prueba de ello es el detalle de las zapatillas de cristal de Cenicienta. Evita escenas poco gratas para ser expuestas en la corte -que es donde se leían sus cuentos- como, por ejemplo, que las hermanastras se corten el dedo gordo del pie y el talón para calzarse la zapatilla, que sí citan los Grimm. La Cenicienta de Perrault es una joven bondadosa en extremo, con poca voluntad; incluso es ella quien elige dormir entre cenizas, mientras que la de Grimm es obligada a hacerlo. Como ya hemos señalado, la versión de Perrault es la que más se ha popularizado entre nosotros, tal vez por esa carga de elegancia y dulzura que atenúa la crudeza del relato original. Walt Disney, por ejemplo, se basó en ella para realizar su versión cinematográfica en dibujos animados.

Las hermanastras de los Grimm son perversas y malvadas, como su madre; en cambio, en Perrault no son tan crueles, son poco amables, eso sí; pero se limitan a ignorar a Cenicienta, no a hacerle humillaciones tan drásticas como las de los Grimm.

En Perrault aparece un hada madrina que es la que mueve a la chica a actuar; ella, por sí sola, no lo hubiese intentado jamás. En cambio, en los Grimm, es Cenicienta quien se acerca al árbol -que personifica a su madre muerta- y le pide vestidos y accesorios para poder ir al baile.

Perrault lo hace todo más mágico con la utilización de la calabaza como carroza, los ratones convertidos en lacayos y los harapos en preciosos vestidos.

En el cuento de los Grimm, a Cenicienta, nadie le advierte que debe llegar a una hora determinada, en Perrault, en cambio, el hada madrina le aconseja muy seria que si vuelve más tarde de las 12, el hechizo se desvanecerá y Cenicienta será de nuevo Cenicienta.

El príncipe de los Grimm es también ingenioso y astuto y decide untar de pez la escalera para seguir la pista de la muchacha. Es él quien va en persona buscándola y es él quien la acepta como una chica normal. En cambio, en Perrault el príncipe manda a un criado y, al descubrirse el hecho, aparece el hada madrina y viste de nuevo a la chica con bellos trajes, con lo que se sigue manteniendo engañado al príncipe.

El final es también diferente. En Perrault, Cenicienta que ha sufrido a causa de sus hermanastras, las acepta y se preocupa por ellas, lo cual resulta poco verosímil. La versión de los Grimm es más realista, pero también muy cruel.

En el cuento de Grimm la niña no pierde del todo el contacto con su madre muerta, ya que, a través de sus lágrimas, hace que nazca un árbol en su tumba y es allí donde va para pedir favores.

Perrault nos narra un cuento cortés en que la boda es pomposa y solemne y colma todos los pesares de la joven.







 

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