José Mª Álvarez Galván
Cádiz

 

 

DEL SUEÑO A LA ETERNIDAD


Esta noche dormir no he podido
porque todo en silencio crujía,
la ventana, tan sola, sentía
como el viento pasaba perdido.

En las horas despiertas, las nieblas
del silencio me hablaban al paso.
Eran sombras vestidas de raso
que rozaban sin luz las tinieblas.

Una gota del grifo lloraba
pertinaz en la piedra radiante
y el tic-tac, con su voz incesante,
a un pasado de amor me acercaba.

En el lecho mi cuerpo vacío
deliraba fundido en un vuelo
que me alzaba veloz, hasta el cielo,
por la senda de un mundo sombrío.

Y al mirar al espacio, mi vida,
con temblores de bruma templada,
no encontraba esa alegre mañana
que llenara de sol mi guarida.

Se rindieron mis ojos, cercanos
a la paz inefable del lecho,
y en el sueño brotaban del pecho
mil sonidos de otoños lejanos.

Los crujidos también dormitaron.
¡Soledad en la noche desnuda!
Si es la muerte, la muerte me ayuda,
a esa meta donde otros llegaron.