María Hesle Cruz
Cádiz

 

 

GRIS, BLANCA Y SEDA


Ellas vienen, vuelan, se definen.
Sobre el espejo del mar.
No necesitan más cristal
ni transparencia que las mime.
Veo como te balanceas
airosa, con tus plumas grises y blancas
de algodón, y seda.

Quién como tú pudiera
no caminar, sino tener alas.
Recorrer el océano azul
en vuelos armoniosos,
¡sin pensar en retorno,
sola, en el crepúsculo con mis alas!

En remontada ave marinera...
vi tu barca, y te pregunté:
-¿Dime, marinero?
-¿Encontraste la sirena?
¡La que soñabas...!.
-Preciosa ave, la perdí...
Fue en los acantilados,
desde entonces, mi amor, quedo allí.
Como Galeón varado,
y el dolor eterno en mí.

Una espiral de humo
como un puñal, atravesó mi alma
cuanto más pudo.

Y yo, supe que era por tí.
Se me desprendieron las alas
y, caí al mar que reía.
Me enredaron las algas,
perdí las fuerzas, pero él, siguió en mí.