Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2001 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Dolores frunce su ceño arrugado mientras emite sus fatídicas sentencias sobre el porvenir de la especie humana y su medio natural. Era considerada la maga de la localidad desde que a los diecisiete años pronosticó que la endemia de fuertes vómitos y diarreas que padecían los habitantes de la aldea del norte era debida a las aves que se criaban en sus corrales, porque, decía, les había visto un brillo maligno en los ojos. De ahí, pasó a dominar todas las hierbas curativas de los alrededores, y lo mismo aliviaba los dolores de entuerto de las recién paridas, o los de muela, como anulaba los males de ojo que, predecía, estaban sufriendo los malaventurados de la pequeña población. 

Cuentan que cuando murió el abuelo con el que se crió, estuvo una semana de oración anunciando que le había sido revelado que cuando una persona buena, sin malicia en su corazón, moría, podía entrar directamente en el cielo si otra rezaba durante una semana seguida por el descanso de su alma. 

En aquellos tiempos se mudó al pequeño cobertizo en el que habita en la actualidad, porque tras la muerte de su antecesor tuvo que abandonar la pequeña casita que tenían en el cortijo del que éste era guarda. Ha sobrevivido desde entonces de las pequeñas ayudas que recibe de los que se sienten sus deudores por los favores recibidos y de algunas almas caritativas que se apiadan de la pobre y sola mujer. De esta manera, nunca le ha faltado una sopa que calentara su cuerpo ni un trapo que cubriera su desnudez, aunque el fuerte poder que ejercía sobre la mente de todos los lugareños, no hace tanto tiempo, se ha visto notablemente mermado desde la inauguración de la casa de socorro en el pueblo y desde que todos vieron el aumento de su información con la llegada de la televisión, si bien cabe decir que la población se ha renovado poco en el lugar, porque ya todos envejecen donde no se puede retener a la juventud. 

Todos señalan la fecha en que consiguieron convencer a Dolores de que aceptara la donación de un televisor en blanco y negro como el comienzo de sus más funestas predicciones sobre el futuro del hombre. Lleva años aterrorizando a sus paisanos con los desastrosos vaticinios que le son revelados durante las largas horas que permanece sentada ante la televisión. 

Algunos coetáneos suyos que se sienten más modernos y jóvenes que ella, aunque le falten tan sólo un par de años para alcanzarla en el almanaque, lamentan sus malaventurados presagios y los achacan a la poca preparación de una pobre vieja de mala sombra. 

Aunque sus predicciones no se hicieron eco del reciente cambio de siglo y milenio, el día dos de enero los lugareños le gritaban que habían visto el nuevo milenio hasta teniendo en el pueblo tan infortunada pitonisa, pero las recientes lluvias y terremotos que han sacudido nuestro mal cuidado planeta han despertado las socarronas risas de la triste maga que avisa que estén todos alertas, porque no miramos por la casa de todos y ésta se va a vengar de nosotros. 

El pasado domingo este fue el tema de conversación de los hombres durante toda la mañana en la cantina. Los que más leen los periódicos y ven la televisión argumentan que no hay que temer nada, porque inundaciones y terremotos ha habido desde tiempos inmemorables y también pájaros de mal agüero que han aterrorizado a sus convecinos. Y aunque están todos convencidos de que con los años la marcha que llevamos tiene que cambiar o dejaremos de contar cuentos, también lo están de que ellos no van a llegar a verlo.

El señor Joselete aprueba estas ideas con un rotundo movimiento afirmativo de cabeza, pero no puede reconocer, delante de aquellos amigotes, que, imaginando la película infernal que narra Dolores como el final de los días sobre la tierra, su último trago de manzanilla se le ha avinagrado en la garganta.






 

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