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El Cuerpo de Artillería se formaría en el Colegio Naval hasta el año 1857, en que se separaría del de Infantería de Marina. Establecería su escuela en el ala derecha del edificio del Cuartel de Batallones de la población militar de San Carlos.

Muchos de los pretendientes a plazas de aspirantes al Colegio Naval no llegaron a pertenecer al mismo, por causas diferentes, como no ser llamados por exceder del límite de edad previsto, por haber sido desaprobados en los exámenes previos reglamentarios, o por renuncia de los interesados. Pero en casi su totalidad obtuvieron la gracia de aspirante.

El período de formación facultativa y militar de los aspirantes, que era de tres años y medio, quedaría reducido a sólo tres a principio de 1858. Acabada la carrera eran promovidos a guardiamarinas o cadetes de Artillería, siendo embarcados en buques de guerra para terminar su aprendizaje. Eran materias principales de estudio: aritmética, álgebra, geometría, trigonometría, cosmografía y navegación. Como asignaturas accesorias se cursaban física, química, geografía, historia, moral, principios de construcción, maniobra, idiomas francés e inglés, dibujo, esgrima, baile, gimnasia e instrucción militar, que comprendía el estudio de artillería y manejo de armas. Había, además, cursos de Estudios Mayores que duraban dos años y que proporcionaban a la Armada oficiales científicos, astrónomos, hidrógrafos y oficiales del Estado Mayor de Artillería.

El curso general para todos los alumnos estaba distribuido de la siguiente forma: Primer año: aritmética, álgebra, francés, dibujo natural, instrucción militar con el conocimiento y uso de armas y las Ordenanzas Generales. El segundo año constaba de geometría elemental, trigonometría rectilínea y esférica, principios de topografía, inglés, dibujo lineal, topográfico de perspectiva, instrucción teórica y práctica de artillería y Ordenanzas Generales. En el tercer año se estudiaban cosmografía, navegación, principios de mecánica y sus aplicaciones a las maniobras de a bordo y máquinas de vapor.

Estos tres años eran comunes a todos los alumnos. Después de haber sufrido el examen general de todas las materias que contienen, los aprobados optaban entre pasar a adquirir los conocimientos teórico-prácticos para el servicio de los buques de guerra, o continuar durante otros dos años el curso de estudios superiores preparatorio para artillería o ingenieros en el orden siguiente: Cuarto año: cálculo diferencial e integral; geometría analítica y aplicaciones teóricas de los cálculos, geodesia, geometría descriptiva, teoría de las sombras, topografía, delineación de artillería y de las tres arquitecturas: civil, hidráulica y naval. Quinto año: mecánica especulativa, mecánica aplicada, máquinas, física general, óptica y perspectiva aérea y química. Por la tarde asistían a los trabajos del Parque de Artillería y Arsenal.

Al concluir el quinto año sufrían un examen general de todas las materias que comprendía el cuarto y quinto cursos, y una vez aprobados eran promovidos a alféreces alumnos de las academias especiales de Artillería e Ingenieros, en las que debían completar su formación durante dos años y, previo examen favorable, eran promovidos a alféreces de navío, o tenientes de Artillería o de Ingenieros.

Una Real Orden de 6 de enero de 1846 dispuso que los cursos se verificasen por semestre. Durante los tres años y medio que, como dijimos, duraba la carrera, el último semestre era de repaso general antes de ser promovido a guardiamarinas. Los exámenes del último semestre se denominaban generales y eran públicos, presidiéndolos el director. Sólo tomaban parte en él los más aventajados, pudiendo el resto quedar repasando por más tiempo. Una Real Orden de 31 de diciembre de 1857 suprimió a partir del 1 de enero siguiente, el curso semestral de repaso general, el que se verificaría dentro de los tres últimos meses del curso anterior.

Los guardiamarinas de primero eran considerados como sustitutos de los oficiales. Al año embarcaban en buques de vapor, nunca antes habiéndolos de vela. La educación militar de los aspirantes corría a cargo de tenientes de navío o de capitanes de los demás cuerpos, lo que fue suprimido haciendo anexos al puesto de profesor los cometidos que aquellos oficiales desempeñaban.

Aprobados los siete semestres, los alumnos embarcaban como guardiamarinas de segundo año en la corbeta de instrucción «Isabel II» donde tras cuatro años y previo examen eran ascendidos a guardiamarinas de primera, siendo distribuidos en los distintos buques hasta que hubiese vacante de oficial, regresando a la Escuela para su promoción a alférez de navío, siendo para ello condición indispensable que hubiesen permanecido durante seis años en buques armados. La clase se hallaba sobre el alcázar de la corbeta. El comandante ostentaba el empleo de capitán de navío o fragata.

En 2 de mayo de 1858 se dispuso que ningún aspirante separado del Colegio, aunque fuese voluntariamente, podía ingresar en otros Cuerpos de la Armada.

La Sección de Estudios Superiores se componía de un jefe de estudios, un profesor de matemáticas, otro de literatura e idiomas, otro de química e historia natural y otro de dibujo. Una orden de 27 de enero de 1845 decía que abierto el Colegio Naval, no se admitirán solicitudes de oficiales y guardiamarinas para cursar los estudios en sus casas, como estaba permitido, sino que deberán realizarlos en dicho colegio. Mientras tanto, los que aún lo efectúan, sufrirán examen ante la junta que se designe, dando cuenta del resultado al director del Observatorio. El 27 de marzo de 1848 fueron modificados estos estudios en el Colegio Naval. El reglamento de 7 de julio de 1885 decía que los alumnos de estos cursos serían seleccionados mediante examen especial y deberían haber navegado cuatro años como oficiales. Una Real Orden de 1 de junio de 1864 establecía que no obstante realizarse el curso en el Colegio Naval, las materias de astronomía y geodesia continuarían impartiéndose en el Observatorio.

La Real Orden de 1 de enero de 1856 disponía poner en práctica el reglamento de esta fecha formulado por el jefe de escuadra y vocal del almirantazgo D. Juan José Martínez Espinosa y Tacón, quien en 1849 había escrito para uso del Colegio un diccionario marítimo, inglés español, que se había impreso en Madrid.

En 11 de enero de 1859 se ordenó que los guardiamarinas efectuasen sus prácticas de navegación en el navío Rey Francisco de Asís, corbeta Mazarredo y bergantín Constitución. Algunos años más tarde las efectuarían en la corbeta Villa de Bilbao. En 1 de enero de 1861 la mitad de la dotación de marineros sirvientes del Colegio son sustituidos por soldados de Infantería de Marina.

Ya dijimos al tratar de las condiciones de ingreso de los aspirantes, que oscilaron según los distintos reglamentos que tuvo el centro, los que según Fernández Duro tuvieron corta vida, pues muchas reales órdenes fueron derogando su articulado. El primero se autorizó en 26 de febrero de 1844, y en 18 de septiembre del mismo año fue reemplazado por otro. A éste siguieron sucesivamente el de 29 de noviembre de 1848, 8 de julio de 1850, 7 de julio de 1855, 1 de enero de 1856 y 28 de abril de 1858. El articulado de los reglamentos había de ir en consecuencia con las condiciones de los aspirantes, destacándose entre ellas la edad mínima exigida para el ingreso. Como dato curioso citaré en este sentido las normas que regían en el primer reglamento relativas a la clase de natación y el aseo personal de los alumnos: En la temporada de verano se les llevará al arsenal para que en un paraje apartado tomen lecciones de nadar de los buzos, que estarán obligados a dárselas mediante una corta gratificación a juicio de la junta directiva, que se cargará a gastos extraordinarios del establecimiento. Referente al aseo personal se decía: Vestirán sin afectación ni desaliño, con natural aseo y compostura, a cuyo efecto se lavarán las manos, brazos, cabeza y boca todos los días y con frecuencia el cuerpo y los pies. Se peinarán y cepillarán por sí mismos su vestido y calzado; se mudarán con frecuencia la ropa blanca interior y la de cama; les cortarán el pelo los ayudas de cámara una vez al mes, y a los que lo necesiten los afeitarán, enseñándoles a ejecutarlo por sí mismos, por la utilidad que ello les ha de resultar en la carrera a que se dedican.

El primer director que tuvo el Colegio Naval fue el brigadier D. José del Rio-Elijio de la Puente. Para su designación, el ministro, Marqués del Nervión, convocó a todos los generales y brigadieres de Marina residentes en Madrid, para consultar qué jefe reunía las condiciones para regir el centro. Por unanimidad fue elegido Del Río, que por entonces ocupaba la Comandancia General del Arsenal de La Carraca.

D. José del Río ingresó en la Academia de Guardias Marinas de Ferrol el 29 de abril de 1803. Por Real Orden de 11 de enero de 1836 fue nombrado comandante general de La Carraca, donde permaneció hasta el 30 de septiembre siguiente en que fue designado secretario del almirantazgo. Ascendido a brigadier el 3 de septiembre de 1839, fue por Real Orden de 4 de agosto de 1840 designado vocal de la Junta Superior de Gobierno de la Dirección General de la Armada.

Disuelta aquella corporación, al poco tiempo es nombrado vocal de la Junta del Almirantazgo que la sustituyó, cargo que ocupó hasta marzo de 1842, en que es nuevamente designado comandante general del Arsenal de La Carraca.

En la dirección del Colegio solventó con exquisito tacto las dificultades que surgían con la instalación, organización y régimen del nuevo centro. Promovido a jefe de escuadra el 10 de octubre de 1846, cesa en el Colegio Naval el 4 de diciembre siguiente. Por Real Orden de 16 de diciembre de 1846 es nombrado segundo jefe del Departamento de Ferrol. Al cesar en el Colegio, la Superioridad le expresó su satisfacción por los 1os buenos servicios que contribuyeron al establecimiento del Colegio. Una Real Orden de 27 de marzo de 1847 le nombra comandante general del Departamento de Cartagena, en el cual cesó por enfermedad a mediados de 1848. Falleció en Cádiz a finales del año siguiente.

En 13 de noviembre de 1844 es nombrado subdirector del Colegio Naval el capitán de navío D. Francisco Hoyos Larabiedra. Antiguo astrónomo del Observatorio y persona de vastos conocimientos, poseía una brillante hoja de servicios. En un par de ocasiones pidió el retiro del servicio y en otras la vuelta a activo. Como brigadier obtendría la Cruz Laureada de San Fernando, de tercera clase, y alcanzaría el empleo de jefe de escuadra.

D. José Sánchez Cerquero procedía del Cuerpo del Ministerio, en donde había ingresado como meritorio el 14 de julio de 1798. En 12 de diciembre de 1805 es destinado al Arsenal de La Carraca como alférez de fragata y ayudante de ingeniero. En 1816 es nombrado primer maestro de la Academia de Guardias Marinas de Cartagena, de donde pasa destinado al Observatorio de Marina. En 1841 es encargado de redactar el reglamento para el Colegio de Guardias Marinas que se proyectaba establecer en el Colegio de Pilotos de San Telmo de Sevilla, que llegó a ser publicado pero que no tuvo vigencia por haberse desistido de la creación del centro. También se le encomendó la redacción del plan de estudios del Colegio Naval, que fue aprobado por Real Orden de 8 de febrero de 1844.

Uno de sus últimos trabajos fue la Explicación de las tablas de navegación y astronomía náuticas de D. José Mendoza Ríos, impreso en Madrid el año de 1851.

El 17 de abril de 1848 ordenó Su Majestad que en tanto no hubiese director de la Academia de Guardias Marinas fuese encargado de examinar a los alumnos de Ingenieros. Su intensa dedicación a los trabajos científicos minó su salud, renunciando a la dirección del Observatorio, que a la sazón desempeñaba, siendo ascendido por sus méritos a Brigadier. Falleció en San Fernando el 21 de noviembre de 1850.

El capitán de navío D. Saturnino Montojo Díaz fue encargado de Jefatura de Estudios del Colegio Naval, en comisión, hasta que fuese cubierto el puesto en propiedad. Había ingresado en la Academia de Guardias Marinas de Ferrol el 4 de septiembre de 1812. En el curso de Estudios Mayores obtuvo la calificación de sobresaliente, ampliando en Madrid sus conocimientos con igual resultado.

Desempeñó la Jefatura de Estudios sin desatender su destino en el Observatorio. Contribuyó eficazmente en la organización del centro con sus consejos, ilustración e influencias. Ocupó varias veces la dirección del centro con carácter interino. El 29 de mayo de 1847 es nombrado director del Observatorio por renuncia, debida a enfermedad de Sánchez Cerquero.

(Continúa el próximo número)







 

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