Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2001 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Que echas un vistazo al mundo y tienes que volver la vista asqueado de todo cuanto sucede a lo largo y ancho de este planeta en el que el hombre se autocalifica de humano, de inteligente y, para más coña, dice ser el rey. 

Guerras por aquí, guerras por allá, asesinatos a mansalva, agresiones a diestro y siniestro, violencias sin tasas, robos por doquier, violaciones de todo tipo, usurpaciones de todos los derechos, hambres, piojos, miserias... 

Y luego los medios enpercochándolo todo hasta la náusea. Con lo de las vacas locas, con toda esa pseudoamenaza de llenarnos el cerebelo de macrófagos espongiformes, han puesto a caer de un burro a más de media humanidad, a toda esa gente que hasta ahora moría tranquilamente de sus humos tabaquíferos, de sus juergecillas etílicas, de sus estrés cotidianos o con sus bólidos a ciento ochenta por hora. 

Y qué me dicen de todos esos no menos enormes titulares porque los talibanes -o quienes sean- se han cargado unas cuantas estatuas de piedra del año del catapún. No tiene desperdicio: se lleven las manos a la cabeza por unas piedras mientras dedican un escuálido parrafito a decir que, además de las piedras, se han cargado a quince o veinte mil personas de las de carne y hueso.

Si pudiéramos echarles un vistazo a los que están detrás del entramado bélico, a los que consienten la existencia de tantas violencias y usurpaciones de derechos y a los que mueven los hilos de tanta marioneta noticiosa, si la tufarada a dólares no nos hace volver la cabeza vomitando hasta las asaduras, veríamos que son todos los mismos de siempre, los dueños omnímodos de todo lo habido y por haber; los mismos que surten de armamento -el material que les va quedando obsoleto y caduco- a talibanes y kurdos o a guerrilleros descamisados de cualquier república bananera; los mismos que se «venden» a sí mismos tecnología punta armamentística para echar a los del turbante del Huerto de los Olivos; los mismos que le venden a Ud. la súper a treinta duretes del ala mientras ellos se la venden a tres centavos el galón; los mismos que le venden a Ud. los duros a ocho pesetas para que se compre su cochecito molón; y la tira de etcéteras.

Por ahí aletea el llamado «espíritu de Seattle». Y ya comienzan a andar asociaciones como el Foro Mundial contra la Globalización. Poco a poco nos iremos concienciando todos de la necesidad de soluciones globales para tanto desmadre.

Por nuestros hijos y nietos. El mundo se lo merece.





 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep