Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2001 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
¿Qué voy a contarte? Esperaba una sorpresa por parte de la Ramoneta, pues siempre ha sido una muchacha así, como lela, pero nunca pensé que pudiese ocurrir algo parecido. ¡Buena la cosa! ¡Buena, de verdad, la cosa! Ramoneta llego acompañada de la Paulina, otra que tal. ¡Quien iba a pensarlo! ¡Ya era tener barra! Traer a Paulina a su fiesta, la Paulina, que le había birlado el marido hacía sólo una semana. ¡Repito que era tener barra! Pero la Ramoneta hace las cosas así, sin pensar, tal vez sin mala fe. Y por este motivo la invitó, sin decir nada a la Mari. La invitó, sin más, como si pudiese disponer de todo. La cara de la Mari, al verla, cambió de color. ¡Un drama, chica! Se hizo un silencio tan largo y famoso como la semana del diluvio. A la Mari se le enrojecieron las mejillas y los ojos le saltaban. La Paulina, nada, ni media palabra, como si fuese muda. Y la Ramoneta, como una chiquilla inocente, sonreía pidiendo que hiciesen las paces. «Sed amigas» -pidió. Yo hubiese querido desaparecer, fundirme. Aquella historia era todo un caso. Una ante la otra, como dos lobos dispuestos a acometerse, afilando las uñas. Fue cosa de un segundo. La Mari se lanzó sobre la Paulina gritando como una loca. «Tú me quitaste el marido.» La Ramoneta dijo que no, con la cabeza. «Te equivocas, no soy yo quien te ha quitado el marido sino la Trini» «¿La Trini?» La Ramoneta aseguraba que sí, que había sido la Trini. La Trini. ¿Quien era la Trini? Se lo preguntaba todo el mundo. Nunca oí hablar de esta chica. A lo mejor la conozco, pero no recuerdo... Al confesar que no era Paulina quien le había robado el marido, la Mari se calmó. La Paulina y la Ramoneta intentaron calmarla y entre las dos lo consiguieron. Fue cosa de un momento, casi nada. Ya sabes cómo son estas cosas. Cuatro besos y se terminó la historia. Y esas copas de champán lo resolvieron definitivamente. ¡Ay, las cosas de las mujeres! ¡Nuestras cosas! Aunque lo parecía, el drama no había terminado todavía. Los ojos de la Mari no encontraban lugar para su color natural y las explicaciones de Paulina no ayudaban a ponerle remedio. Pese al problema bebieron como cosacos y alejaron las penas. Como si nada hubiese sucedido. Cosas de la vida, chiquilla. Riendo y cantando, besitos Por aquí y besitos por allá la tarde fue cayendo poco a poco. Y cuando ya nadie se acordaba del problema inicial, la Mari araña a la Paulina y le llama mala pécora, pulga infecta. Y cosas todavía más crueles. Y, ¿sabes por qué? Eso sólo lo sabían la Mari y la Paulina. Porque aunque Paulina no había conseguido llevarse a la cama al marido de la Mari, lo había intentado en alguna ocasión. Y la Mari se lo echó en cara. Aquello fue Troya. !Otra vez los gritos! Los gritos se podían oír más allá de las montañas. Y los insultos. Que si eres tal. Que si eres cual. Y que si eres una desgraciada que no sabe retener al marido. Y tú si eres una «prosti». Una historia para ser vista, chica, como una película americana. ¿Lo recuerdas? Todo el mundo sabe que la Paulina le tiraba florecitas al marido de la Mari, pero quien se lo llevó a la cama fue la Trini. Ya ves, al final por nada; por un hombre. Costó una hora volver a la tranquilidad.

(Breve Pausa)

A mí estas fiestas de amigas empiezan a fastidiarme. Siempre salen a relucir historias de infidelidades. Haces bien en no venir a estas fiestas. Te lo digo, Trini, que fue un espectáculo deplorable, poco recomendable para personas con un poco de sensibilidad






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep