Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2001 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
La esperada boda fue muy emocionante. La ceremonia transcurrió entre lágrimas y suspiros de todos cuantos allí se dieron cita para ese feliz acontecimiento. Ella lucía un modelo único, diseñado por el mejor modisto del momento. El abultado importe de la factura era el regalo de la empresa en agradecimiento por las elevadas ventas de automóviles de su marca, gracias a la imagen de ella en los «spots» publicitarios.

Todo comenzó cuando, de niña, su madre la presenta a un «casting» para ensalzar las excelencias de una marca de galletas. De niña destacaba por su gracia, aparte de ser preciosa y tener los ojos azules, una sonrisa divina y dorados cabellos. Ni que decir tiene que fue elegida entre más de ocho mil niñas y niños que se presentaron. A partir de ahí no dejó de trabajar en ese medio, teniendo cada vez mayores éxitos. Según transcurría el tiempo -por la edad- anunciaba diferentes productos. Contando tres años realizó uno donde, según parecía, su papá era el «ungüento amarillo» lo arreglaba todo, todo y todo, cuando en realidad su padre mas bien era una réplica de Homer Simpson.

Lo que menos le gustaba era cuando la vestían con ropas llenas de manchas y llegaba aquella vieja aconsejando el detergente que debían usar para eliminar las manchas. No soportaba sus gritos. Al llegar a la edad escolar realizó los propios. Se veía con un compañero en el parque y al ir a merendar le ofrecía el dulce -que debía poner el dedo como si fuese ET- por no ser de dicha marca el que él llevaba. El que más le gustaba hacer era el de la mochila, pues eso de dejarse caer de espalda sobre el suelo con la seguridad de no hacerse daño -por estar rellena de esponja-, y sobre un colchón, le daba una sensación de libertad que le hacía relajarse muchísimo.

El que menos esfuerzo le suponía era el que debía poner cara de agotamiento ante un reloj que se derretía, por no tomar el moderno reconstituyente, antes de emprender camino hacia el colegio. Si los niños hubiesen seguido tomando «quina Santa Catalina», a pesar de ser nocivo el alcohol, el reloj lo verían como «una moto», sin lugar a dudas, pero claro, ya se sabe que la velocidad mata.

Al acercarse la fiesta de los Reyes Magos, la campaña de presentación de juguetes era verdaderamente agotadora. Nunca olvidaría aquella muñeca tan perfecta. Lloraba con lágrimas, le salían mocos, hacia «pipí», hablaba algunas palabras y, llevándola de la mano, caminaba. Además de cocinitas, un telar, un caballito feísimo, un «tocador» y una muñeca esquelética de fama mundial luciendo vestidos de auténtico valor, y por tener, tenía hasta novio.

Cuando llegó a la adolescencia, no había perdido ni un ápice de belleza y hermosura, por lo que no abandonó el trabajo en los medios de comunicación. Nunca olvidaría aquel de una marca de pantalones -vaqueros-, pues la obligaron a guardar dieta unos días para lucirlos mejor aún. Una vez realizado dicho trabajo, no le hizo falta nunca más guardar dieta, por ser su figura perfecta. No por tomar yogures desnatados ni alimentos ricos en fibra, demostrándolo sentada en la taza del water, sino porque la naturaleza, a veces, hace, como en este caso, un cuerpo perfecto sin necesidad de intervenciones financiadas.

Junto a sus amigas, modelos publicitarios como ella, se lo pasaban «en grande» tirándose sobre el sofá en cualquier postura, pues usaban compresas con alas. El presentar alguna que otra marca de teléfonos móviles, le obligó a dar clases de «aeróbic». Sabemos que hay que ir al paso de las nuevas tecnologías; incluso saber bailar «break-dance» es obligatorio para ciertos trabajos como éste. Al aumentar su belleza con la edad, los «spots» fueron mas atrevidos. No solo presentaba colonias, adentrándose o saliendo del agua en una piscina de lujo... El más famoso de todos sobre perfumes y colonias, fue aquel en que buscaba desesperadamente a... que nunca llegaremos a saber qué parentesco le unía, pero por la forma que lo hacía no creo que fuese por la necesidad de reanimación cardíaca, más bien por todo lo contrario, pues al parecer, el corazón se le quería salir del pecho al tener que abrir la cremallera de su chaqueta de cuero. No cabe duda alguna que no se trataba de ningún familiar cercano. Cuando firmó el contrato de trabajo indefinido en la empresa fabricante de automóviles de lujo, fue un «pelotazo», como se dice ahora. Su cachet subió de golpe. Le permitiría retirarse de ese mudo transcurridos unos tres años, pero a ella no se le pasó por la cabeza en momento alguno.

Dicha publicidad en nada se parecía a cuanto había realizado hasta entonces. Suponía vivir entre el lujo permanentemente, aunque durase lo que dura una pompa de jabón. Ya fuese ante la reverencia hecha por el portero de librea, que en la puerta del gran hotel la recibía al apearse del lujoso automóvil, o como aquel otro en el que toda la servidumbre del castillo había sido convocada en la puerta para despedirla.

Nunca olvidaría el comentario que oyó, al salir de otro modelo de la misma fábrica, mucho más lujoso que el anterior, cuando unas niñas esperaban fuese Brad Pitt el que viajase en él, con la consiguiente desilusión por no ver a su ídolo. Entonces ella se dio cuenta de que aún existe la inocencia, la esperanza y la ilusión, lo que ella poco a poco iba perdiendo. Quizás el «spots» que más impactó en el público fue aquel en que bajando por la soberbia escalera de una gran mansión nos hacia soñar despiertos al verlo por primera vez, sin saber donde se dirigía. A una fiesta no, pues alzando una de sus maravillosas piernas se desprendía de uno de sus preciosos zapatos, con tal acierto, que quedaba perfectamente colgado en la magnífica y brillante piña dorada que remataba la barandilla de dicha escalera.

Ese era el principio de todo, pues según bajaba, iba desprendiéndose de la ropa hasta quedar completamente desnuda -se supone- ya que al introducirse en el vehículo y cerrar la puerta, arrojaba las bragas de encaje por la ventanilla del coche.

Ya el director hacía tiempo que soñaba de día y de noche con ella, pero nunca tenían ocasión de estar a solas, y como una vez realizado su trabajo ella se desconectaba del mundo por completo, le resultaba muy difícil exponerle sus sentimientos.

Cierto día, conduciendo su utilitario, y con la hora «pegada en los talones», rebasó el límite de velocidad, siendo obligada a parar por los agentes de tráfico, tomando éstos nota de sus datos personales, y los del coche, siendo multada por la infracción.

Había sido reconocida por uno de ellos dejándola marchar sin mostrar el menor interés, a pesar de haber quedado sorprendido por su belleza, y por usar un coche tan lejos de los que se hallaban unidos a su imagen.

La sorpresa fue de ella cuando sonó el teléfono, oyendo una voz que jamás le había hecho sentir tan dulces sensaciones diciéndole tantas cosas bonitas. No se dio a conocer, pero aseguró que la llamaría todos los días, y todos los días esperaba la llamada con gran emoción. Cuando se conocieron y llegaron a la conclusión que no podían vivir el uno sin el otro, decidieron casarse.

Comenzaron los preparativos de la boda, con todo lo que esto conlleva, pero al estar tan seguros de su amor, decidieron afrontar juntos todos los avatares de la vida.

Había llegado el momento, y con las manos enlazadas tras entregarse los anillos el uno al otro y hacerse las fotos de rigor, se fijaron en la emoción que embargaba a los invitados, pues casi todos se encontraban llorando. Lejos estaban de pensar la causa de tanto llanto. Motivo... el que más y el que menos tenía pendiente de pago alguna multa de tráfico, que no le seria perdonada, como a ella, a partir de entonces.

Una vez solos, y después del banquete de bodas donde no faltaron los más exquisitos manjares, quisieron celebrarlo mas íntimamente bebiendo cada uno una «lata» de refresco, sintiendo les ponían las alas necesarias para el vuelo que iban a emprender.

Ella, al decirle él que se lo iban a pasar «de vicio», contestó, que lo que más le gustaba era una serpiente grande, desconociendo el resultado de las encuestas que dicen, que lo que abundan son las lombrices.








 

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