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Rincón de la Poesía

Rosa Antonio Ocaña García
San Fernando



  



 

SOBRE PULSIONES

«De recoger el acanto
me acostumbré a las espinas».

No sé cómo la calma de una tarde fresca
y tus palabras me llegaron en silencio.
No sé por qué llorabas bajo la loca lluvia,
no sabía si amándote podría explotarme,
no sé por qué presté locura contagiosa.
Yo hacía unos poemas y tú me enamorabas
me diste la fantasía de atraparte
y de liberarte de un viento huracanado.
Han pasado nevadas las flotantes horas,
ahora toco en vivo todas las esquinas
ya no hay verdad; me digo testigo
de un hombre enfundado a la ilusión.
Ha de hablarme la razón que se adentra
al espejarme los posibles, todavía feos;
se deshizo el glamour con lentejuelas
como un ramalazo anulador, vertiginoso
acunando el ordinario sustento, lo cotidiano,
e impide adherirnos por encima de la tristeza.
Las descargas en el asfalto alcanzó sueños
y nos hace olvidar caminitos primaverales.
Haz trasver un cielo necesitado de nombre,
dale tonicidad al hastío... y alquila carisma
para darle amor a las excusas atrapadas.
No sujeto la paz minúscula, ni congelada;
hazte urgencia en el deshielo -entre ráfagas-
que yo puedo docilitar mi último Quetzal.
Hay temor en la dispersa luz del equilibrio
y el borde de una piedra desgasta nudos y lazos.
Al desbrozar mi corazón, estropeo tu antojo;
afinando lo breve, nuestras trazas se anotan el hoy.













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