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compasDurante los siglos XV y XVI los mercaderes sevillanos efectuaban sus operaciones en las gradas de la catedral o en el popular patio de los naranjos. El mal tiempo motivó que realizaran las transacciones y pregones para subastas a la entrada del templo, lo que ocasionó las naturales quejas del cabildo. A finales del siglo XVI el arzobispo Cristóbal Rojas, no pudiendo remediar la situación, acudió a Felipe II, el cual encargó al conde de Olivares, alcaide entonces de los Reales Alcázares, pusiese término a tal estado de cosas, efectuando las oportunas gestiones cerca del Tribunal de Comercio establecido en Sevilla desde 1543. Mientras tanto los mercaderes se habían trasladado a las Atarazanas y por último, al departamento de almirantes del Alcázar. Más tarde se acordaría construir una casa lonja, lo que verificó al estilo grecorromano el constructor Juan de Mijares, según planos de Juan Herrera. Tras varias demoras fue terminada en 1598. A ella se trasladaron la Junta y el Tribunal de Comercio.

Las primeras Ordenanzas de la Casa de Contratación de Sevilla fueron terminadas por los Reyes Católicos en Alcalá de Henares el 20 de enero de 1503, dictándose posteriormente algunas normas complementarias a medida que las necesidades de su creciente desarrollo lo iban demandando. Entre sus actividades se contaba con una escuela de mercantes, centro de cultura geográfica, que llegó a ser considerada como el más importante de la época en Europa. Además de primeras letras e instrucción marinera, afamados maestros impartían en sus aulas Navegación, Cosmografía, Cartografía, Artillería y otras materias. Sus enseñanzas tenían carácter teórico-práctico y su riqueza cartográfica era muy apreciada.

La institución tenía dos finalidades: centralizar y coordinar el tráfico cada vez mayor del comercio entre España y las nuevas tierras de América, el control y transporte de las expediciones que partían para el Nuevo Mundo y las que de él procedían, así como fomentar y estimular los conocimientos relativos a la navegación.

Fernando el Católico dedicó gran atención al centro solicitando la colaboración de los más prestigiosos marinos de la época, como Juan Díaz Solís, Vicente Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa y Américo Vespucio. El cargo de piloto mayor era de gran importancia y gozaba de grandes prerrogativas. Presidía los exámenes de los pilotos que hacían la carrera de Indias, pudiendo los asistentes hacer preguntas a los examinados.

Carlos I y Felipe II reorganizaron la Casa de Contratación, ampliando sus enseñanzas a medida que se intensificaba el comercio y la salida de emigrantes para América, llegando a contratar algunos sabios y cosmógrafos extranjeros, al objeto de que enseñasen a los marinos españoles los adelantos conseguidos en el arte de navegación en otros países. La Casa de Contratación expediría títulos de pilotos hasta 1607.

Reunía la Casa en sus almacenes las mercancías que se exportaban o llegaban de las Indias, e intervenía en la venta, compra o transporte. Sus funcionarios -contador, factor y tesorero- vigilaban la entrada y salida de mercancías, la emigración, etc. Los empleados técnicos, pilotos y cosmógrafos, atendían la preparación de las expediciones, a la enseñanza náutica y al traslado de mapas.

En 1509 la reina doña Juana autorizó que en el puerto de Cádiz se pudieran registrar las naves que zarpaban para las Indias, privilegio que hasta entonces era exclusivo de Sevilla.

Era en resumen misión de la Casa de Contratación la dirección de los asuntos técnicos, económicos y administrativos de los nuevos países y dar mayor impulso a las expediciones ultramarinas. Las Ordenanzas de 20 de marzo de 1512 asignan a la Casa de Contratación potestad judicial.

Por cédula de Felipe II, de 22 de marzo de 1569, a la cofradía de mareantes se le otorga el rango de Universidad, agrupando a cuantos hacían la ruta de Indias: armadores, capitanes, pilotos y grumetes.

Los cómitres o capitanes de mar de Sevilla, tenían desde mediados del siglo XV, en la calle Betis, del barrio de Triana, un hospital con capilla para marinos enfermos y convalecientes. En 1573, la cofradía de mareantes abría al culto una iglesia para la que Juan de Oviedo restaura la imagen de su titular: Ntra. Sra. del Buen Aire, cuya devoción procedía de Cagliari (Cerdeña).

Las reglas de la cofradía se habían dictado el 13 de marzo de 1561. La imagen de la Virgen llevaba al Niño en su mano izquierda y una carabela en la derecha. En aquella época los marinos también se acogían a la protección de otros santos, como San Pedro y San Andrés.

El 12 de mayo de 1717 Felipe V firma en Segovia una cédula disponiendo el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz, ya que este puerto había adquirido gran pujanza con las expediciones a América. Aunque las autoridades y comercio sevillanos intentaron que el Monarca revocase la decisión adoptada, nada consiguieron y aquella quedó en Cádiz hasta que una R.O. de 18 de junio de 1790 la suprimió, debido al libre comercio.

El edificio de la lonja quedaría desocupado en 1781. En él se instalaría el Archivo de Indias al que fueron trasladados los documentos de Indias que se hallaban en el de Simancas, y que llegaron el 14 de octubre de 1785. Posteriormente se archivarían los documentos de la misma procedencia que existían en Madrid y Cádiz.

Con posterioridad a la Universidad de Mareantes, no surgió ninguna otra institución que continuara sus funciones. En el aspecto formativo y educacional, asumieron estas funciones los colegios de pilotos de San Telmo de Sevilla y de Málaga.

Desde el último tercio del siglo XVIII, las enseñanzas de esta clase serían impartidas en las Escuelas Oficiales de Náutica.







 

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